martes, 11 de julio de 2006

“Las mujeres buscan en sus camas
algo que no es hombre
Ni mujer
Algo que los hombres tampoco encuentran”
Ámbar Past

Se camina porque se busca.
A veces el camino es cruel y solitario.
En otras ocasiones caminamos sobre almohadas, encima de las plumas, y cada paso es pura miel.
A oscuras creemos avanzar, a veces con la luz nos encandilamos creyendo que hemos llegado.
Pisamos con cuidado para no ensuciar a veces, a veces para no lastimar a los que se han tirado de puro agobio dolorido, a veces para no lastimar nuestra pisada con la espina, siempre hemos de ser caminantes cuidadosos.

Pero vamos y vamos caminando como si de verdad creyésemos que caminar nos hará llegar. Como si caminar nos ofreciera la posibilidad de encontrar. Como si al momento de encontrar lo que no sabemos que buscamos lo pudiéramos reconocer y decir hasta aquí llegué, no necesito más caminar, ni buscar. Lo he encontrado.

No. Algo que no es hombre ni mujer, ni es seco ni mojado, ni de aquí ni de allá, no es tiempo, no es espacio... Algo que no es. Algo que nunca encontraremos.

Anoche no dormí. Casi no pude. Los sueños no dejaban que buscara. El sobresalto no me dejó encontrar. La soledad me picó toda la noche los ojos.

lunes, 10 de julio de 2006

Para Omar, bibliotecario
“Te diré un secreto –continuó, mientras caminaba junto a ella-. Hay una sola cosa en el mundo que me da miedo.
-¡Y cuál es? –preguntó Dorotea-. ¿El granjero Mascón que te hizo?
-No –replicó el espantapájaros-. Una cerilla encendida.”

El mago de Oz, L. Frank Baum

Igual, supongo, podría responder un libro, ni modo que de quemazones no sepa, enterado como está de incendios, intolerancia y miedos (que es lo mismo). Un libro sabe, más que un espantapájaros (que, además, tiene la cabeza rellena de paja, como sabemos), lo que es la combustión, la historia, la ignorancia, cómo es que las llamas crecen, cómo alimentamos hogueras con papel…
Pero si yo fuera un libro, que nunca lo seré, y no sé si decir: afortunadamente, o por desgracia, temería si no igual que al fuego, sí de una manera muy cercana, al agua.
Al agua que moja y devora la tinta, al agua que convierte en pulpa al papel.
A la lluvia temimos por estos últimos tres días. Un ruido tremendo, que sonó a golpe, porrazo, quebradura, caída, desastre, nos gritó que algo había ocurrido en los techos de esta biblioteca. Visitas de expertos en techos, escaleras, y el anuncio, desde el viernes: “si llueve se va a meter toooooooda el agua”, nos dijeron. La rotura de lámina ubicada encima del depósito de libros, del centro de cómputo, de los archivos. Nada hicimos porque nada se podía hacer. Sólo pensar en los libros flotando, hundidos, nadando, naufragados en la lluvia de este verano.

Lunes: láminas nuevas, martilleo, deshacerse de lo roto, desgastado, viejo, y muerto. El anuncio: “ya quedó listo”
Y a pesar de los truenos, de las nubes negras y gordas, de las lloviznas que son precursoras de, no llovió. No cae el agua. Nada nos moja.

Ahora, como no soy un libro, desgraciadamente, o por fortuna, mi temor es que no llueva. Y saldré a las calles de mi corazón a cantar, a pedir porque la lluvia, a bailar para que el agua vuelva.

Pd: Mariana me ha pedido por tercera ocasión que lea para ella El mago de Oz. No quiero saber por qué le gusta tanto.

viernes, 7 de julio de 2006

¿Qué venía a escribir?, díganme, dedos (puedo decir teclado, pantalla, letras, y nadie responderá): ¿qué quería decir?

Porque pasado un rato lo olvidé porque el viento, porque un papel, porque los libros, porque pensé cuánto falta para noviembre y me dio gusto, porque supe que es viernes y me asusté, tomé agua, vino a mi memoria algún durazno, me pregunté qué pasa con los muertos, con algunos. Me olvidé.

Despertar es recordar nos dicen. Pareciera que en el sueño o en el dormir nos olvidamos de nosotros y es tan fácil irse, caminar otros caminos, dejarnos como asunto ya solucionado en una carpeta, aventar nuestro cuerpo en una cama para olvidar cómo es el tacto de esa piel, cómo es que vemos con aquellos olvidados ojos ahora cerrados, no recordar sino hasta la mañana cómo la sombra nos persigue sin cansarse (por lo menos no aparenta estar cansada). Al dormir no estamos. El olvido es eso.

Despertar sería lo contrario, pero en algunos casos no se puede, ya no hay marcha atrás. Lo olvidado ya no vuelve.

jueves, 6 de julio de 2006

¿Qué año sería, el 69 del siglo pasado? Tal vez. Mientras el país, mi hermana, otras niñas y yo jugábamos a la escuelita, con la seriedad con la que los niños juegan, sentada como alumna aplicada en un cajón de madera en el corral de mi casa, sentí que me miraban fijamente. Volteé y vi primero el cabello rubio de un niño que apenas alcanzaba a asomarse por encima del cerco trasero. Me cerró un ojo. Me espanté tanto que dejé el juego tirado. De allí en adelante ese niño me espantó durante todos los periodos vacacionales en los que llegaba de visita con los vecinos, sus tíos.

En los setenta, a finales de esa década, hubo en Cananea una discoteca, la primera de este pueblo, se llamaba “Crazy Horse”. Allí, el niño que diez años antes era pequeñito y yo que en ese entonces jugaba más que antes, bailamos… No rompas mi corazón

1994. Fila larguísima mientras veíamos las nubes que más que presagiar amenazaban con derramar su lluvia sobre las elecciones. Y lo hicieron. Qué votación más inútil, salieron a tirar su voto adentro de las urnas personas que nunca antes lo hicieron… allí, cuando el diluvio anunciado llegó, todos o los que pudimos, corrimos hacia un sitio para escampar… la tía de aquel niño me contó, me dijo llorando: anoche a Raúl lo golpearon, está muy grave. Llamé a Hermosillo. Creo a Pina, le dije visítalo, no sé, el tiempo nos lleva a inventar, casi ni estoy segura de los sustos, los bailes, los besos, las pláticas, las cartas que me envió, las que yo le envié, las fotos, su rostro cuando fue niño. Estoy cierta de que se murió. Oh, sí. Se murió.

Pinches elecciones tristes, es todo cuanto de ellas recuerdo. Inútiles, llenas de agua corriendo como pocas veces por las calles y la triste, lamentable y dolorosa muerte del Raúl, “Caballo loco” para siempre.

La tristeza está aquí otra vez.

martes, 4 de julio de 2006

¿Qué es la lluvia sino agua que cae, agua que se despedaza, que se va, que no se queda? ¿Qué es la lluvia sino horas de mojada placidez y desencanto?

Una lluvia que se antoja dulce, como nieve de arándanos, o de níspero, de higos… o lo que es lo mismo, otra versión de “¿y tu nieve de qué la quieres?”
Como si pedir fuera tan fácil. Como si después de algunos años uno creyera en el pedir. Como si al pedir realmente esperásemos respuesta.
Dar, en cambio, sigue siendo fácil. Y natural. Como dejar que los frutos caigan, que las hojas vuelen. Dar es como llover.

viernes, 30 de junio de 2006

Estampas de la democracia


Hay una diferencia muy grande entre la teoría y la práctica, no es mi intención filosofar. Pero entiendo los libros de civismo y la Constitución, entiendo cuando busco definiciones en el diccionario; sé lo que es política, elecciones, campañas, candidatos. Mas no puedo asimilar la política, no puedo aprehender las elecciones, digerir las campañas. Sé, por ejemplo lo que es morir, pero nunca lo sabré hasta que muera (y en realidad entonces es cuando menos lo comprenderé)*. Votaré, ya sé por quién, oh sí. Y veré todo ese espectáculo desde mi no entender. Así es, a estas alturas no aspiro a más.

Ayer fue el último día de campañas. Eran cerca de las diez de la noche, y de pronto, en el silencio pueblerino que me rodeaba (y me rodea siempre a esas horas), escuché una triste voz diciendo desde un auto, con micrófono en mano y bocinas mediocres: soy fulano de tal y soy candidato a, por el partido tal. Me dieron ganas de llorar, salir a recorrer las oscuras y solas calles a decir palabras inútiles junto a ese hombre solitario que no ganará elección alguna. Su voz era cansada y llena de melancolía, ofrecía disculpas, como si de verdad fueran necesarias, por no haber podido hacer las suficientes visitas domiciliarias, como si esa fuera la razón de su futura derrota…

Aquí hay una esquina que se llama (afán de este pueblo de sobrenombrar las cosas, los hechos y los hombres) “La esquina de la Democracia”. Y ha sido tomada. O lo fue en estos últimos casi treinta días. Un personaje, estrambótico o extravagante, loco o cuerdo, quién sabe, desde las seis de la tarde se colocó en la esquina mencionada, la por él tomada, con unas potentes bocinas y mucha saliva a hablar. Y hablar. ¿Algún tema, argumento? Ninguno, sólo frases, repetidas una y otra vez: "la mafia del pri, su candidato a presidente municipal está engañando al pueblo y todo el pueblo se tiene que enterar y su cuñado el zutanito, también y todo el pueblo se tiene que enterar la mafia del pri, su candidato a presidente municipal está engañando al pueblo y todo el pueblo se tiene que enterar y su cuñado el zutanito, también y todo el pueblo se tiene que enterar la mafia del pri, su candidato a presidente municipal está engañando al pueblo y todo el pueblo se tiene que enterar y su cuñado el zutanito, también y todo el pueblo se tiene que enterar la mafia del pri, su candidato a presidente municipal está engañando al pueblo y todo el pueblo se tiene que enterar y su cuñado el zutanito, también y todo el pueblo se tiene que enterar…"

Las delicias de vivir aquí.O allá, tienen razón.


* "… ciertos procesos universales que todos experimentaremos al morir. La parada de la circulación, el transporte inadecuado de oxígeno a los tejidos, el deterioro progresivo de las funciones cerebrales hasta su total interrupción, el fallo funcional de los órganos, la destrucción de los centros vitales: estas son las armas de todos los jinetes de la muerte.”, dice Sherwin B. Nuland en el libro Cómo morimos

martes, 27 de junio de 2006

Algunas palabras para D. H.
Viajamos en un tren, dijimos
no sabemos dónde ni cuándo bajaremos

Te hablé del tigre con alas que me espera
en alguna estación desconocida


Tú me hablaste de otro animal místico que por ti sueña

Y en las palabras que venían y que iban
lo supe, también se transportaban
pedazos de esperanza
de que tu animal y el tigre que por mí ya espera
sean vecinos de una misma selva y vuelen juntos
en una esmeralda dulce, llena de agua


Anoche, cuando platicábamos
(anoche es un lugar del tren, lo sabes)

lunes, 26 de junio de 2006

Carta para el Ojitos

Como un árbol. Esa es la sensación en la que se navega cuando uno vive y vive y vive por años en un lugar. El mismo. Sensación que de tan cómoda, es difícil. De distinguir y definir. Solemos definir lo que queremos distinguir. Pero si el sitio es el sitio siempre, nos perdemos de pronto lo que acontece y que hace distinto un espacio de otro porque solemos cerrar los ojos para caminar y de pronto, al abrirlos exclamamos:
¿Y allí, no había, cuándo, ayer, hace diez, mil años, una montaña, una enorme mole, quién la quitó, a dónde se fue?
¿Y las nubes, cuándo llegaron y de dónde que no las vi transformar a este cielo que hace cuánto era sólo el azul y ahora es la gris esperanza de la lluvia?
¿Y la casa que ayer estaba habitada, por qué y cómo se deshizo? ¿Cómo es que ahora mis raíces están abajo del polvo que antes fueron sus paredes?

Sólo imaginar tus pasos acompañándome cuando subo y bajo por estas calles interminables que son siempre la misma calle y siempre el camino sin conocer me quitan el arraigo, sólo por tus pies que a veces siento al lado de los míos es que me esmero en darme cuenta, en percibir olores, saber de qué color son las fachadas de las casas, y saber de los perros atropellados, de las golondrinas que construyen nidos, de la gente que se muere, de los que nacen, de los autos que se multiplican, del sabor de los albericoques...

sábado, 24 de junio de 2006

Es un asunto doloroso este de estar.
Frente al mar que miente si se mueve.
Ver la pantalla, moviendo los dedos, con la pretensiòn.
No hay cercanía, se engaña quien lo piensa.
Es pura supervivencia.
No se va la soledad.

Ni hay abrazo.

viernes, 23 de junio de 2006

Borbor

Escribir como beber
Escribir es dejarse ir.

A borbotones

Dejar que las palabras resbalen
Que lleguen a donde tienen que llegar
Que mojen a su paso todo

Escribir es como mojar.




jueves, 22 de junio de 2006

Tengo encima un don o una mala carga. Desde que era niña, muchas personas consideran que quieren darme y contarme su vida, costumbres, obra y milagritos. Así, me he enterado de algunas historias chuscas, ridículas, grotescas, terribles, tristes o espantosas. Relatos que involucran a personas que desconozco y desconoceré por siempre, historias de muertos a quienes nunca vi, anécdotas de ausentes que no volverán. Tal vez nadie lo crea, pero caminando alguien que no sé quién es me ha detenido y me ha dicho que quiere platicar conmigo, contarme algunas cosas, problemas, alegrías, platicar. Personas que me dicen que saben que yo sé escuchar, que lo presienten. Sé que es difícil de creer, parece invento. Algunos de los hechos que me han narrado son, de verdad, inconfesables y no entiendo cómo es que una mujer, o un hombre pueden, de pronto, como si se abrieran el cofre del pecho dar ese regalo, vaciar ese golpe a una desconocida que tendrá que cargar con él para siempre. Lo peor es cuando los personajes de esos argumentos tan espontáneamente desperdigados son personas conocidas y lo que me han contado de ellos es denigrante, o penoso, o divertido. No puedo verlos a la cara sin preguntarme si será cierto, si se orina en la cama, tan grandote, si habla sola, si llora cuando hay luna llena, si se viste de rana, si no se baña, si no toca a su esposa, si es virgen, si le apesta horrible la boca, si tiene hongos en los pies, si nunca lee, si tiene un pelo como crin en la espalda, si tiene las rodillas verdes, si es impotente, si es frígida, si nunca duerme... También hay quien obsequia maravillas, ciudades hermosas, animales fantásticos, emociones gloriosas. Algún día tal vez me atreva a escribir tantas verdades. Algún día me atreveré a escribirlas como mentiras. Algún día encontraré la llave para abrir el cajón donde he guardado tanta vida ajena.

miércoles, 21 de junio de 2006

"Violencia de la lluvia contra la hora, poderío capaz de extinguir el sol y su lumbre. El viento la estremece. Si trato de mirarla cara a cara, la lluvia me ordena que me borre. Soy un objeto inerme ante el imperio del agua." José Emilio Pacheco

Llueve aún. Llueve. Llueve. La ciudad es otra. Distinta a la de ayer. La noche será fresca porque ahora llueve. Los grillos lo dijeron, anunciaron la metamorfosis.
Siempre que llueve llega el estupor despacio y se instala con sus redes de agua hasta que no sabemos qué decir. Este es el caso.
Una paloma camina con tiento sobre la barda llovida. Quisiera que fuera un cuervo. Así tendría el pretexto para decirle un abrazo a Roberto.
Este día dicen que llegó el verano. Llueve desde ¿hace dos, tres horas… una? Lo suficiente para refrescar tanto este pueblo que el día más largo prometido se ha hecho breve como algodón de azúcar en charco. Estuvo nublado tan oscuro que parecía eran las siete de la tarde a mediodía. Todo es hermoso como pintura de maestro. Todo es frágil como repentino sueño. Todo, en fin, parece que es mentira. Nosotros nos difuminamos.

martes, 20 de junio de 2006

  • Hay que ser coherentes, hay que ser pródigos en el erotismo, vehementes en el sueño y condenadamente vivos para no permitir al tiempo que nos desmorone –dice el ahorcado meciéndose suavemente, mientras aspira el aroma de la madreselva dulce que está siendo lloviznada.

  • En la memoria del muerto hay un manantial que nos moja los pies en las noches más solas. Nos estremecemos y tenemos miedo.

  • P´al que no escribe
    Vas muy bien encaminado: un poquito más adelante del olvido está la muerte

  • La risa está cansada, se sienta desfallecida en las bancas más sucias de la plaza, quiere comer palomitas. Crujientes.
    Pero todas vuelan cuando sienten que se acerca, no puede atraparlas
    .

lunes, 19 de junio de 2006

"Llueve desde arriba de una isla. El mar está siendo inundado de agua dulce."

Pienso si, tal vez, algún día, te encontraré en otro ser. Y en un parque, sentados en la banca más alejada, tomaremos vino. O, frente a una playa nublada, sobre la arena, beberemos una cerveza, o dos, o tres. O un café caliente, en una fonda oscura y solitaria... un vaso de agua... un traguito. Y brindaremos.

sábado, 17 de junio de 2006

Leer para Mariana
Bella labor que emprendo con esmero y diligencia desde que nació (Y lloraba, lloraba mucho, no puedo creerlo, es como si el recuerdo fuera falso, pero así fue, era una niña que lloraba siempre, tanto, tanto, por eso la profusión de cantos, poemas, cuentos y charla…).
Estamos en la lectura de Cajón de cuentos, de León Tolstoi. Anoche leí primero “La niña y los hongos”, “que raro cuento” fue la expresión de esa niña que disfruta tanto de la lectura. Ahora -le dije- te leeré “Esto ocurre con el rocío sobre la hierba” y me dijo: “¿Te pido un favor, mamá?, léeme de nuevo el la niña y los hongos y después me lees ese de la hierba. Claro.
Cuando concluí la lectura -son dos textos muy breves-, Mariana dijo: “me gustaron mucho los dos, gracias, mamá” y se durmió.
Debo decir que todo lo anterior es para explicar la sensación de bienestar y gozo. Me sentí orgullosa como si yo hubiera escrito esos cuentos. Y sí, en efecto, son “cuentos raros”, porque no son fáciles o lo son demasiado: dos niñas corriendo para escapar del tren, imagen dramática que hace contener el aliento, poesía cuando vemos a la niña menor recoger los hongos tirada abajo del tren que sobre ella pasa… alivio porque sale ilesa.
Ilesa como mi Mariana que duerme una tranquila y fresca noche llena de viento y campanas, soñando con niñas que recogen hongos y beben el mejor néctar, dice Tolstoi, el rocío.

jueves, 15 de junio de 2006

Fragmentos varios

"tres dedos de mi mano izquierda
suspiran
por acariciar tu lengua"

"Pero el azul de los pequeños mares
que acongojan tu alma
no son motivo suficiente
para naufragar en ellos"

"Nada se echa a perder. Sólo deja de ser lo que era y es otro (ver un libro de texto de física, química, filosofía o de civismo). Así, la pesadilla no es, como aseguran, un sueño podrido. Es otro universo, lunas diferentes que no suelen gustarnos porque continuamos mirándolas con ojos de sueño."

"De la locura / los ojos varias veces picoteamos juntos / las uñas afiladas / la saliva dulce"

"Cuando te tuviera aquí
hubiera sido tu boca
el único vaso
del que yo bebiera
Cuando te hubiera tenido

miércoles, 14 de junio de 2006

Un poema de Silvia Tomasa Rivera:
"Un hombre sin mujer es lo mismo / que una mujer sin hombre, / el desperdicio de los sentidos / una tristeza larga / y la embestida de un tiempo que no descansa / hasta dejarnos como un girasol / a las 6 de la tarde. // No hay que resignarse, / digo que no hay que resignarse, / es una broma de Dios este maltiempo. / ¿Dónde están los hombres que he amado? / ¿En qué camino buscan lo que he perdido?"
Nuestra capacidad de estar donde no estamos es asombrosa

Leo: "50 personas caben de pie en la lengua de una ballena azul". Y allí estoy, de inmediato, paradita en esa superficie mojada, que imagino será rosa... oh, sí, un escenario infantil con tonos pastel. ¿Qué haremos allí parados? ¿quiénes estaremos? Empiezo la lista: Santiago, Mariana, Pina, Emma, Miguel Ángel, Roberto, Carlos, Antonio, Samantha, Tania, Josué, David, Enrique, Bruno, Marcos, José María, Alfonso, Omar, Renée, Luis, Rogelio, Ramón, Sofía, Alma... no puedo incluir a muertos porque ellos no ocuparían necesariamente un espacio, estarían adentro del espacio que nosotros ocupemos, o algo parecido, así que no incluyo a Humberto ni a Francisca que estarían conmigo ... 50 personas son muchos cuerpos. Sentados cabríamos menos pero estaríamos más cómodos, creo. Acostados, ni se diga.
¿Y la ballena? ¿cuánto tiempo soportaría nuestra presencia de pie, sentados o acostados, antes de decidir que somos molestia insoportable?

¿Para qué caber en una muerte tan llena de sal?
Ni seguiré la lista (Tiene que haber otra oportunidad -más dulce y menos mojada- de estar juntitos)

martes, 13 de junio de 2006

La parte trasera de mi casa es un porche que está en alto; abajo, el corral, pequeño, donde conviven apretadamente un árbol de arándanos, un granado enano, un naranjo desadaptado, el laurel, duraznos, rosales y una higuera enorme que ha acompañado mi vida; también vive allí el “Happy”, perrito de Santiago. En el corral de la casa vecina había desde siempre un gran membrillo, de tronco ancho y alto, lleno de ramas, viejísimo. Lo cortaron. Sacaron su raíz del todo, dejaron un cráter en el suelo y un hoyo en el paisaje.

Ahora conozco muchas casas que antes nunca había visto. He visto a una señora amasar en la mesa de su cocina, he visto saltar a unos niños sobre una cama, gente subir, bajar, caminar, pelear… Y allá, más lejos, veo La Mariquita, y en su cumbre, el Observatorio.
Recuerdo a Lamar diciendo cómo pensaba que desde allá podían verla si se desvestía frente a la ventana, se imaginaba, creo, a un astrónomo, con un potente telescopio escudriñando las rutinas de los habitantes de este pueblo. Y a ella, babeando mientras la veía cómo se quitaba el vestido. Ja. Y miro hacia aquel lugar ¿podrá ser cierto?. Después de cerciorarme de la ausencia de cercanos mirones que pudieran sorprenderme saco la lengua a aquel que tal vez me mire desde aquellas lejanías, kilómetros de distancia me separan de aquel interlocutor que pudiera estar respondiendome con un gesto obsceno. Me arrepiento y a continuación aviento un beso cariñoso… Por si de verdad me están mirando.

Leí hace tiempo un poema que algo así decía: “me están viendo / desde todas las habitaciones / me están viendo / en la calle no puedo sino percatarme del ruido / del mover de las cortinas y telones para verme // Y estoy dormida y me están viendo / penetran las miradas en el sueño / y me pregunto / si en la muerte / seré vista cuando me desnude para despedirme / del sol…” para nada era así, claro. Es un poco el deseo de hacernos invisibles a ratos.

Y me pregunto. En el poema de Roberto querido ¿los invisibles quiénes son? ¿Aquellos, abundantes en las calles de su texto, los que viven y mueren, que no se dan cuenta que están en esa aglomeración que construye una ciudad doliente y llena de gozo?
¿O los que hacen el amor y no saben sino estar perdidos en el laberinto de ser en otro? ¿Quiénes le dan título a ese poema? ¿Los poetas a quienes no se ve? ¿Los habitantes del poema? ¿Los lectores que sólo podemos asomarnos a la gran palabra que inunda el pantano de letras, el arroyito de signos, el charco de acentos...?

Oh, a veces la posibilidad de ser invisible suena prometedora.

Pd: “Los Invisibles”, de Roberto Castillo

lunes, 12 de junio de 2006

Mirada castigadora


Ya está harta. Cómo es posible que todas le tengan que decir cómo peinarse, que le sugieran la ropa que hay que ponerse, que le cubran las ojeras, le den color a sus mejillas. Y sus labios ¡qué agonía! Los presiente carnosos, antojables ¿por qué no ha de verlos? Untarse ella misma el color que los hará más seductores
Lo peor, sin embargo son sus lenguas, dobles y apestosas. Diciéndole:
- ¡Has engordado, querida!
- Ya tienes arrugas…
- Ese color no te favorece
- Qué mal amaneciste, no te ves bien, tienes que descansar, tu rostro no tiene vida, tu piel parece de roca …
Y ¿cómo descansar si tiene esos terribles sueños?, en ellos se ve volar como caballo, correr como manantial, dar vueltas como el viento atronador, asustando hombres, enmudeciéndoles, dejándolos sin movimiento.
Y ahora ellas, conversan cuando intenta dormir y acuerdan aturdirla con sus críticas. Amparadas, claro, en sabe qué conjuro pueden decirle eso y más. Pero se está cansando, algo desde sus ojos, que yo tampoco podré nunca mirar, me lo dice. Y anhela que se hagan polvo pero no sabe aún cómo conseguirlo sin desbarrancarse con ellas en la letanía de la piedra rodando…

sábado, 10 de junio de 2006

Hablar con alguien querido es recuperar el alma. Sacarla del turbio charco en el que la almita, ese barquito de papel de china, pretendia flotar. Hablar con Carlos. Gracias.

viernes, 9 de junio de 2006


Imagen de Dionisio
A Javier


Lo que atrajo mi mirada fue el charco amarillento abajo de las sillas. Con la atención ya despierta, percibí el olor. Sobre la silla dormía, lo más fetalmente posible, dado lo precario del soporte, aquel hombre. Pequeño y ebrio, oscuro y orinado.
Aquel era un lugar extraño, por decir lo menos, que lo más sería afirmar que parecía una cantina, parecía un edificio abandonado, parecía una cueva, una escenografía mal hecha, un burdel, pero no era nada de esto, era un centro cultural de raro nombre y era también todo lo demás. Chavela Vargas cantaba escondida desde alguna bocina en alguna esquina que no pude localizar. Flotábamos en una discusión lenta encharcada en conceptos alcoholizados que pretendían ser intelectuales, los peores.

Luego, el hombre despertó.

Hablamos de dios. O con él. Por lo menos Dionisio eso me dijo. Y escuché. Casi creo recordar que dios le respondía.
Dionisio, que así se llamaba el hombre, o que así no se llamaba, mantenía una diaria comunicación con el divino. Eran consultas recíprocas, me platicaba. Confieso haberle creído siempre. Así como mantuve siempre la boca abierta a la espera de las gotas de aquella poesía de la que él bebía. Casi logré, si no ver a dios, saludarlo de lejecitos o conversar con él, aficionarme al estado expectante de Dionisio. Sin embargo, él lo encontró antes que yo, en el filo de la banqueta de una calle fronteriza, que pegó en su nuca y lo dejó mudo para siempre.

jueves, 8 de junio de 2006

Un hombre que era extranjero hasta de sí mismo se enamoró de una mujer extraña. Y se lo dijo. Pero ella era una mujer extraña, muy solitaria, indiferente, con pájaros en la cabeza. Si me quieres –le dijo-, yo no sé si pueda quererte. –Y, ¿cómo podré convencerte de que me quieras?- preguntó el hombre. –Yo no conozco el mar –dijo la mujer-, no conozco el bosque ni la selva. Sueño con orquídeas desde que las oí mencionar. He vivido en mi casa desde que nací. No he ido más allá de los límites de mi jardín.
En los ojos de la mujer había algo semejante a una tristeza serena, a un aburrimiento domesticado, a una desesperanza ya vieja y sin solución. Y, sin embargo, como quien trata de pescar ballenas en el manantial del traspatio, se atrevió a pedir:
- Llévame a ver el mar.
- De acuerdo –dijo el hombre.- Empaca y nos vamos.
- Pero quiero ir a pie, descalza, desnuda y con una venda sobre los ojos.
- No verás el camino.
- Tú me guiarás.
- Pero entonces no podrás ver el bosque y las selvas, no conocerás las orquídeas. No gozarás al contemplar por primera vez el mar.
- Quizás sí pueda verlos y conocerlos a través de tus ojos.
- Y entonces, ¿me amarás?
- Antes de quitarme la venda me describirás el mar. Luego, cuando yo lo vea con mis propios ojos, sabré si puedo amarte o no.

Del Libro de los Frenápteros
Marco Tulio Aguilera Garramuño,
en Cuentos para después de hacer el amor

miércoles, 7 de junio de 2006


Mariana me esperaba viendo la lluvia desde el porche. Eran más o menos las siete treinta y recordé los globos amarillos que había que llevar el día siguiente a la escuela. Le dije quieres mojarte anticipando su respuesta afirmativa y gozosa y allí fuimos, las dos a buscar globos amarillos en una mojadora barca que nos regresó media hora después rezumando amor y frío.

Pd: dolor pinche

martes, 6 de junio de 2006

Llueve. llueve con truenos, llueve con viento. Por la calle corre el agua en su afán de no permanecer. El ruido es ensordecedor, de verdad de qué otra manera puede uno decir que esta caída líquida retumba en los techos de lámina de zinc cual si su único propósito fuera no permitirnos oir. No oir otra cosa más que su venirse.
No deja ni siquiera decir. Ni escribir. Sólo es que llueve. Llueve mucho.

lunes, 5 de junio de 2006

"La lluvia es un tren / una margarita / dos ojos mirándonos / una bolsa de papel / dormir abrazado / tener un caimán / un montón de charcos / puntos suspensivos / la ventana enorme por la que todo se ve / / La lluvia es el trueno / son las palomitas / la lluvia es Mariana / es también Miguel ..."

No puedo sino intentar compartir esta lluvia que ahora se nos ha dejado venir encima, acompañada de truenos y me ha dado el regalo de sentir las ganas de salir, de irme montada en alguna de esas gotas que apenitas cae y ya junto a otras son arroyito, charco, lodo. El olor, incomparable, aunque puede parecerse a ese aroma peculiar de los hijos, a la chimenea, a alguna arena ya desperdigada, al amor extraviado
Aquella es una mujer. Es una mujer que va pensando. Piensa que no desea coger, hacer el amor, tener sexo. Así que siente que la obligarán, violarán, forzarán. Es una mujer que tal vez no piense eso, yo cómo podría saberlo, tendría que ser ella para estar segura. No quiero, sin embargo y por supuesto. Pero se me ocurre creerlo porque es una mujer que considera que en ese día lleno de nubes lo que desea es estar sentada en una silla del porche, esperando por la lluvia. Pero yo tampoco puedo saber qué es lo que ella puede o no considerar. O desear.
El deseo es vivir. Ella, se me antoja pensarlo, no cree necesario vivir, no como yo lo creo. Mas cómo podría otra mujer saber lo que aquella, cuando camina, desea.
Una mujer, otra, no aquella, habla de la posibilidad de deseos, pensamientos y consideraciones ajenos, quizá para olvidar el dolor. Parece que lo consigue. Nadie puede saberlo. Sigue creyendo que aquella mujer que camina no desea hacer lo que hará. No puede, no le corresponde saberlo.
Yo no sé nada, tampoco. Ni siquiera de lo que yo misma siento, deseo, considero, espero. Sólo sé que me duele.

lunes, 29 de mayo de 2006

Las palabras nos indican el camino. Hubo un tiempo en que no era así (pero fue hace mucho). Nacemos y todo lo aprehendemos con palabras, el nombre de las cosas, sólo cuando lo conocemos, conocemos las cosas, eso lo sabe cualquiera. Es bien sabido que la pretensión de decir algo nuevo es vana, todo está dicho y lo decimos con palabras, nada nuevo bajo el sol. Y sin embargo, se continúa intentándolo, es irrefrenable, vicioso el fluir de palabras para describir, para expresar, pasar el rato, eliminar el miedo, acercarse, mentir, compartir, poner tierra de por medio, sobrevivir. Sin palabras no sabemos, equivocamos la dirección, llegamos a otra parte, un lugar sin letreros, sin diccionarios, un sitio donde no sabemos cómo nos llamamos, qué sentimos, quiénes son todos.

viernes, 26 de mayo de 2006

Peinar a Mariana, su cabello largo y oloroso..
Oír a mi padre deshebrar sus recuerdos de infancia.
Estar junto, frente, adentro del mar.
Comer un higo, el primero.
Llover

miércoles, 24 de mayo de 2006

Preguntas y respuestas

- ¿Qué es la soledad del poeta?
Un número de circo no anunciado en el programa.
- ¿Qué es una lágrima?
Una balanza aguardando las pesas.
- ¿Qué es la embriaguez?
Una página en blanco entre varias de colores.
- ¿Qué es el olvido?
Una manzana verde en la que se clavó una flecha.
- ¿Qué es el retorno?
Casi nada, pero podría ser un copo de nieve.
- ¿Qué es la última noche antes de irse?
Irse de una exposición de porcelanas antiguas.

Paul Celan

martes, 23 de mayo de 2006


No antier, pero menos ayer. No quiso, no pudo, no hubiera podido aunque...Es asombroso, ahora lo ve así, no es esta mujer la misma que ayer se acostó luego de algunos días de cansancio, no es la misma que anoche quiso o no quiso (porque el querer implica participar), no despertar, tal vez dejar de ser. Descansar. ¿De dónde le llegó a aquella mujer el cansancio que ahora considera asombroso, porque si era tan grande y tan pesado y se sentía indestructible, ¿cómo es que desapareció? Hoy se sorprendió sonriendo cuando sintió lo apretado del pantalón al ponérselo. Ayer, por esa misma razón hubiera llorado con desconsuelo, no por el pantalón, que en realidad siempre le ha apretado, sino por esa nueva piedra en el camino, un tropezón, otro empujón de lo que le rodea, o de lo que adentro carga. Ayer lloró, y es difícil decirlo ahora que es otra, lloró por la que la miró desde el espejo, por el café que se enfrió antes de tiempo, porque vio las nubes, por tantas tonterías que ahora, a esta mujer le parece ridículo contarlo, pero la de ayer no puede escribir, no pudo, para qué. Y ésta, sí puede pero no dice, ya que no es la que dejó de ser. ¿Sería el desesperante viento, el calor, el polvo, el desamor, la gente, el dolor, los autos, la soledad, la sed, el caminar y caminar, el miedo...?

No sabe, es muy fácil, así lo piensa, encontrar culpables cuando no se les busca.
Pero ayer. Escribir. ¿Cómo? Ayer no podía respirar, caminar. Esta mujer hoy no conoce como fue que despertó siendo otra. Y empieza a temer al sueño que puede transformarla, otra vez, en la que ayer y otros días grises, ha sido. No quiere que la noche llegue.


viernes, 19 de mayo de 2006

Cuando no hay nada que decir, uno debería no decir nada. Y aquí estoy, preguntándome qué.

Pero escribo y digo que la tarde es un filo que nos hace temer, caminamos sobre ella con el temor de resbalar, caer hacia la noche algodonosa, hacia el océano del sueño.

Pero escribo y trato de decir que parece que somos fantasmas de un día que aún no ha nacido. Vagamos sin saber dónde fue que morimos. Pedimos nos recuerden.

Pero escribo y las letras son ajenas a mí. Dicen lo que no pienso, o lo que no querría pensar. Dicen colores, texturas, aromas lejanos, sabores ajenos, voces desconocidas.

La piel del Sol, oh.

miércoles, 17 de mayo de 2006

De pronto estoy caminando. La calle que se mueve bajo mis pies está mojada. Al igual que pasa cuando limpiamos los cristales de nuestros lentes, el aire es transparente, todo adquiere la nitidez de algunos sueños. Veo los callejones que suben, los callejones que bajan (podría pensarse que son los mismos). Algunos arroyitos brillan al bajar, algunas arenitas (cual si fueran salmones extraviados), suben afanosas. Bajo mis pies las piedras de esta banqueta están recién lavadas, entre ellas hay charcos, charquitos, pequeños lagos luminosos, gigantescas gotas estancadas.
¿Qué mas decir? Llovió por horas.
"Se cierran las ventanas. / Se recogen los manteles. / Llueve en los relojes. Se guardan las frutas. / Se olvida la cuestión del taburete. / Se ensucian los bordados. / El musgo crece desesperadamente. / No hay palabras, porque llueve. / La gente escampa bajo los ficus. " Francisco Mir

No hay palabras, cierto.
No, cómo decir, cómo dar esta agua que nace y corre, que me desborda el corazón, que borra los dolores pinches, que quita la tristeza. Llueve, oh, cuánto y qué hermoso llueve.

Un asunto sin embargo me preocupa, cómo iré por Mariana, si este tropel de gotas sigue corriendo, como parece que seguirá, cómo caminaremos bajo el agua por tantas calles, par de andantes que somos...

martes, 16 de mayo de 2006

El dolor es algo extraño, sus colores son inciertos. Es poco precisa la definición que de su forma cualquiera puede hacer.
Dolor: objeto que en su inmadurez es cristalino y blando, provoca sinsabor, se le puede encontrar en casi todas partes, menos en el cerebro, según cuentan las populares leyendas que corren de boca en oído. Suele acompañarse de angustia y deseos de comer recuerdos. Eventualmente, si logra el crecimiento, se convierte en una indefinida maraña de insectos que hacen su labor y su labor y su labor...
Nadie lo quiere, pero el dolor suele ser indiferente -es un objeto, así como una cosa-, y no le importa. Continúa esforzándose por conquistar su lugar ideal, aquel que habrá soñado para perpetuarse en dolorcitos y dolorcitos, y no extraviarlo. Quedarse para siempre.

lunes, 15 de mayo de 2006

En la pantalla es líquido el paisaje.
Nos llama y pretendemos ingresar a esa humedad montados en palabras, los hipocampos paridores de visiones, pedazos de memoria, retazos que nos ayudan a flotar.
Decirnos.
Ser otros.

sábado, 13 de mayo de 2006

Hay frente a mí una ventana, por ella sólo se ve un pasillo con otra ventana, por la cual alcanzo a ver una ventana más, esta última con rejas.
Necesito tres ventanas, una detrás de otra para poder ver, allá a lo lejos, atrás de tanto cristal, la vía del tren.
Sólo a través de paredes, tres, y hoyos enmarcados y cubiertos con un antifaz de cristal, tres, me acerco a la esperanza, una, de mirar el tren.
Estoy con los sentidos alerta, tengo que ver cuando pase, sentir que me voy.

Irme.

jueves, 11 de mayo de 2006

Luego de un día con un sol tremendo sobre nosotros ( ¿Dónde más podría estar el sol? ) llega como para consolarnos una rica tarde nublada, con vientecillos suaves que hasta prometen, mentirosos, la lluvia... no les creemos, pero... Sin embargo: nos gustaría tanto, nadaríamos en el placer y podríamos, tal vez, dormir.
Después del insomnio los días son un ente extraño. Gelatina petrificada, polvo líquido que lucha por meterse en este sitio en que uno se ha convertido luego de desear, como nada antes (eso cree el insomne), dormir.

martes, 9 de mayo de 2006

"En los cuartos, la respiración de la madre se convierte en brisa, que pasa sobre los párpados cerrados..." Francisco Mir

El recuerdo es animal siempre despierto / que exige agua y comidita diariamente /
Hay que vacunar a nuestro animalito /podría contagiarse de la rabia / que a veces nos invade / cuando nos mete el pie / el recuerdo // Ese animal insomne para siempre


Y cuando lo buscamos se esconde abajo de la cama, parece que se hubiera muerto, hasta se puede sentir un cierto aroma a fruta echada a perder, como ahora que estoy empeñada en encontrarlo para decir cómo fue y no hallo sino pelusilla y polvo para decir.

lunes, 8 de mayo de 2006

"Una cosa está clara, sin embargo:
nadie sabe qué pasa."
Miguel Guardia
Decimos que los días están feos, tristes, que son esplendorosos, dulces... porque, y qué tristeza reconocerlo (otra trilladez), no podemos sino recurrir al lugar común para explicar esta manía de etiquetar los paquetes temporales por los que transitamos como lunes, viernes, fin de semana, otoño, horas, días, pues... y los dividimos en buenos, malos, o "más o menos". Y va de nuevo, el socorrido decir: todo es según el cristal con que se mira". Y así, nos metemos cosas para cambiar el color de los cristales: pastilla para quitar, oh, el dolor, para dormir, despertar, chocolate para ser feliz, agua para refrescarnos, gente para no ser solos. Puro miedo.

jueves, 4 de mayo de 2006

"Te escribo, arrojo las palabras al mar y me digo náufrago, almirante de espuma, timonel de soledades. No sé adónde me llevas, pero cuando te encuentre, estaremos de regreso al nuevo mundo y a un puerto repleto de amantes que esperarán un raro discurso de golondrina, y el barco de papel cargado de corales." Francisco Mir

Así escribimos aquí, arrojando las palabras a este mar tan seco y tan mojado, la gran contradicción.
Dónde estás que no me lees. Dime dónde naufragar pa' que me encuentres.
En qué botellita quieres que me vaya hasta tu playa. Quiero ser caracol para que oigas.

¿Lo ves? Así escribimos: arrojando las palabras...somos letras espumosas que se lleva la corriente salada
.

martes, 2 de mayo de 2006

"Estar semidespierto en un mundo de sonámbulos es aterrador al principio. ¡Luego uno aprende a disimular!" Lawrence Durrell

Y hasta pone enfrente, uno, las manitas, como si no viera.
Pero qué me miento, si tampoco veo, si duermo cuando otros despiertan, si estoy en el sueño cuando ya no es tal.

Es la historia de la nube, que no puede ser
Porque va de paso. Es borrada cuando más cree existir
Se derrumba, se pierde, se agota
siempre busca llegar , nunca permanece
allí está, extendida, perdida en ese falso azul, creyendo que vive
Buscando lugar

sábado, 29 de abril de 2006

"Tengo la presencia de las palmas en mis manos enraizadas y el poder de los vientos para llegar a tus soledades." Francisco Mir

A veces el placer consiste, tan fácil que es decirlo, en dejarse llevar.
Pero nos oponemos, queremos decidir, saber a dónde.
Abrimos los ojos que solitos, tan dóciles, se habían cerrado. Y los abrimos con violencia.
Porque queremos ver. Aún en lo oscuro nos gana la necesidad del equilibrio.
Tan fácil que sería, qué fácil es decirlo: caer. Sentir que estamos en el suelo -llámese tierra, zacate, piso, arroyo, cobija o alfombra metafísica.
Y entonces el placer, mira qué fácil te lo estoy diciendo, aquí está.

viernes, 28 de abril de 2006

"Toma de mí el líquido de los pechos y enjuaga los púrpuros deseos, de allí se despiden las algas, líquenes las hierbas para el potro hambriento. en mi vientre se funda la razón y se pulen los aceros." Francisco Mir

El viento es un lugar para los papalotes, el rehilete, los barcos de vela. El viento nos llevará, sin duda, al reino de Oz, ¿el terrible?
El viento mueve árboles, a veces los asesina, los deshoja. Deshace las flores, tantas, de la primavera. Hace rechinar los techos, provoca los insomnios tristes, construye los sueños desolados.
El viento seca la ropa, se lleva las nubes.

El viento nos trae nubes. Que presagian lluvia. Nos trae palabras húmedas y resbalosas. Nos hace caminar a tientas por la luz, nos lleva. Nos trae.

jueves, 27 de abril de 2006

"Tengo un colibrí, un quetzal, no sé qué pájaro de selva amándote en un rinconcito de la noche... "
Francisco Mir

Cuánto ha durado ya este abril.
Qué largo su camino, no llegamos, no salimos, no se acaba...
continúa, y aún el frío, el viento interminable que no ceja de mortificarnos
de hacernos rodar a diario en la incomodidad

Casi me desdigo... no es queja, es sólo la sorpresa porque todavía. Y nos decimos: es que estamos en invierno, es que es febrero, loco ya se sabe y marzo otro poco, es que la cuaresma, es semana santa... el viento aquí vive y no queremos, no podemos entenderlo, creerlo.

"La casa del viento
habitaciones invisibles llenas de remolinos y de polvo
cortinajes llenos de frío
pétalos flotando"




martes, 25 de abril de 2006

Cascadas (frag 5)

"Vendaval para amarnos, humedéceme los ojos para ver si distingo la lluvia, que no huyan las luciérnagas, que se echen en tu refajo, que duerman y que se vayan mañana, que no nos dejen solitos con tanta noche, o tendremos que hacernos rayo y salir volando para siempre buscando el sol, y eso quema y duele." Francisco Mir


(fragmento 5)
Paso todos los días o casi, por su casa. En ocasiones está afuera, sentado en el muro. Me turba sentir cómo me mira y me decepciona cuando no está. Siempre busca saludarme, hablar, decir una o dos palabras. Nunca sé cómo responder, aunque antes lo he pensado y planeo que cuando diga adiós le diré algo ingenioso, cuando pregunte cómo estás le responderé con una frase que lo motive a seguir preguntando. No he podido hacerlo, al sentir sus ojos que desde que doy vuelta a al esquina me han ubicado, tiemblo. Levanto la vista hasta que llego a donde él está, su mirada quema.
Debo decir entonces que su casa es la que pasa por mi banda. Que él es parte de esa casa y ese distractor que mi camino tiene. Me ayuda a caminar, es cierto, enciende con sus labios que adivino dulces, las ganas. De llegar. Tengo que ser valiente y preguntarle a dónde vamos. Juntos.

lunes, 24 de abril de 2006

me decía y me digo que ahora no, gracias... ¿para qué acometer palabras si nos arrebatan en jirones las nubes? (esto lo dijo Humberto hace muchos años y no igual... la memoria es aterradora)
Ahora no, tampoco hoy diré. Porque hoy, igual que desde que recuerdo no hay nada, sólo palabras... rondando, las resbalosas, volátiles, tentadoras palabras que me tiran besos, que me ofrecen mundos que yo sé que no pisaré aunque me embarque en la lu-ciér-na-ga, barco lento y parpadeante, ni llegaré a planetas azules viajando a lomos del su-su-rro veloz, ni la tur-que-sa me dará el sueño, ni las a-lon-dras, ni el ti-bu-rón me ayudarán a cruzar puentes que no existen...

jueves, 20 de abril de 2006

Jamás sabremos de dónde viene el viento. Claro, podemos observar, tocar, oler, leer, para eso son los libros y hay muchos, nos informan, abren nuestros ojos al conocimiento ... por qué la noche, cómo llueve, de dónde llega la muerte... a veces, sin demasiado esfuerzo, hasta podemos entender todo eso, hasta llegamos a rozar lo que es gusano, los agujeros negros, la física nuclear, el tiempo.

¿Por qué la búsqueda febril de las palabras que creemos nos acercarán a los misterios?
La lluvia no es agua, el viento no es aire, la oscuridad es ausencia, la muerte es estar donde no sabemos, el mar no es la ola, el sueño no es tal...


"La nieve es blanca / las sombras suelen ser oscuros / jirones de terror nocturno / que rondan por los callejones / el viento sopla / los perros mueren solitarios / las espinas pinchan / nosotros caminamos / otros duermen / despacito / algunos ríen."

martes, 18 de abril de 2006

"La pesadilla es un vagón / varado en el pantano"

La noche es un espacio. Es una habitación habitada por ventanas abiertas. Es un tiempo. Son las siempre tres de la mañana. Y cada noche al abrir la puerta el pensamiento es de esperanza. Porque hay promesas tácitas de descanso, alivio, extravío. Pero otra noche pasa y salimos de ese tiempo con el dolor de ayer, el cansancio, con la certeza de sabernos (siempre ser uno mismo, oh) .
Igual. A la noche la enfrento con alegría, con los brazos abiertos, suspirando al meterme bajo sus sábanas, al atisbar por una de sus ventanas, antes de darme cuenta que, de nuevo, he elegido la pesadilla. Esa, la fría, la cruel pesadilla disfrazada de sueño.

lunes, 17 de abril de 2006

Vivir
Estar enterrado
sin el placer de haber muerto.

Miguel Guardia

Sabe.
Nada sabemos.
La tierra encima, la humedad, el olor.
Pero el sofoco, la profunda soledad, las raíces, el gusano.
Nada sabemos nunca.
Sólo a veces la certeza de que vivir no es esto.

jueves, 13 de abril de 2006

¿Dónde están todos? ¿A dónde fueron?
Hoy es cumpleaños de Humberto.
Miento.
Él ya no cumple años.
Y está bien, no puedo imaginar cómo se vería de 47 años.
No, se quedó con 35 para siempre.
Parecía que ya eran muchos.
Va de mi amor para tu amor un abrazo, porque quién sabe cómo pero yo sé que estás.

miércoles, 12 de abril de 2006


Hay algunas noches, muy pocas, extrañísimas horas nocturnas durante las cuales nada parece cierto.
Anoche. Escuchaba un ruido difícilmente atribuible a lo común, gatos, perros, autos, viento, ebrios trastabillando. Abrí las cortinas y me topé con una noche de estas, una habitación fantasmal, llena de luz lunar, un territorio recién nevado parecía. No sé la hora, tal vez medianoche ya. Pero el ruido.
¿De dónde procedía? Al buscar su origen, mi mirada, luego de enfocar por entre los árboles blancos, como lavaditos, tropezó con dos figuras que no era posible que allí estuvieran, blancas ambas, inmóviles aparentemente, todo suspendido, ni un andante, ni un sonido, sólo el metálico que el hocico de uno de los caballos producía al saquear un depósito para basura. Era grande, tal vez una yegua, el otro bastante más pequeño, quizá su hijo, la miraba desde la acera de enfrente, justo delante de la casa blanca. Floté hacia un paisaje onírico, blanco y luminoso, lleno de silencio, mirándolos, hasta que decidieron irse.
Les dije adiós casi llorando.

Ni voltearon a verme.

martes, 11 de abril de 2006

Crucero: "Andamos cada uno con su pena /como solitos / como perdidos. // Y cotidianamente nos miramos /en los ojos del otro // lloramos hacia adentro / (silenciosos y cautos) / ahogándonos de vernos. // Andamos cada quién con su penumbra / ciegos."
Alfonso García Cortés

Como si el camino no estuviera, como si no hubiera luces encendidas, como si solo piedras hubiera. ¿Cuál camino, cuáles luces? sólo piedras.
Qué se puede decir cuando un poema.
Así como.
Qué.

Pd: Sin embargo, ayer llovió. Por horas. Recordándolo casi borro lo anterior, porque allí el camino, porque allí las luces, porque ninguna piedra.

lunes, 10 de abril de 2006

"La lluvia parece un mar desbaratandose"
Parecía que llovería. Aún parece. Hace rato lo creí. Ya no.
Es gris el cielo, los árboles enloquecidos en el verdor ni se percatan de la vida posible y lejana que palpita arriba de sus cabezas, adentro de las nubes. Si pudieran, tal vez, estirar sus ramas podrían arañar, construir el goteo que los mojaría.
No, no lloverá, la esperanza a veces está viva pero es mentirosa...
Pero ahora llueve y eso me calla. Llueve mucho. Ya me voy, ya me fui, ya soy gota.

sábado, 8 de abril de 2006

"Por fin logré reconocer cuando un adiós es un adiós / la soledad nos devoró y fuimos dos" Tango "Los pájaros perdidos"

Sábado tibio. Día entremedio (intermedio, en medio de). Yo espero. No sé qué esperar y sin embargo lo hago bien. Calladita, modosita, tibia también. Quiéndiría, uñitas por dentro, mosquita muerta, tal vez sea mi epitafio.

jueves, 6 de abril de 2006

"Fuimos otros
estuvimos hechos de sal
y nube.
Antes
fuimos esqueletos
no sabíamos de la carne.
Tal vez no así
pero sí otros
arroyos fuimos, fuimos luciérnagas"

jueves frío de primavera.¿ A la higuera quién le dijo que ya despertara? porque están sus hojas abriéndose con un verde tan nuevo que lastima
jueves de un abril ¿qué es eso que suena tan amable?
ah, es un mes, el cuarto, en él, adentro de él, murieron Estefanía, Israel, y Álvaro, hermanos de mi madre, ella teme que en un mes como éste la muerte llegue ... temo lo mismo

miércoles, 5 de abril de 2006

"Derramo con estrépito / dentro de un cesto viejo / tus recuerdos // Se filtran y caen con desconsuelo / por la acera // Se ponen a jugar / canicas en el polvoriento olvido / se soban las rodillas / y se van // gimiendo"
El problema no es el olvido. El que sí resulta ser una astilla en el ojo es el recuerdo. Olvidar es fácil, una estrategia de supervivencia, un recurso para caer de nuevo, ya sabemos, con esa piedra, lisa ya de tanto con ella tropezarnos. Pero qué hacer con el recuerdo, esa... cosa, de qué otra manera llamar al aroma, al tacto, al sueño y las visiones que no son ni aroma, tacto, sueño ni visiones, así como tampoco resultan ser melodías, ni voces, ni es aquella piel y su perfume tibio lo que hoy nos llega de la nada, ni la mirada que nos ve desde estos ojos es aquella tan dulce.
Y los recuerdos tampoco son recuerdos verdaderos. Los creamos, rehacemos una experiencia de tanto repasarla, transformamos a nuestros muertos en aquellos personajes que tal vez hubieran podido ser... ¿Cuándo anduve descalza sobre un muelle lleno de marinos? recuerdo que era niña, y el muelle era californiano. No creo en los recuerdos. Vivo construyéndolos.

martes, 4 de abril de 2006

"Hay un solitario pensamiento
aquí rondándome
y no puede echar raíces
no logra penetrar en lo que digo
porque viene solo
y además llega llorando"

A veces no sé qué pensar. Nunca sé qué pensar, más bien. Sin embargo el pensar es ineludible, dicen que es necesario. Ahora se me ocurre que pienso en alguien, Myrna, como en alguien muerto, sé, sin embargo que no ha hecho tal. Y no puedo, de verdad lo intento, pensar en ella viviendo en dónde, comiendo con quién, hablando de qué, caminando cómo... ¿Recordará acaso, los terribles, aquellos tan lejanos días?

sábado, 1 de abril de 2006

Poema en construcción para Rogelio

La arena se moja / de a poquito / gota tras gota / hasta que pareciera que no sirve / aquel gris montón de liquidez / apelmazada // Te estoy contando la historia de mi vida / pues somos arenita
que arrastra la ola del cruel tiempo / arena mal llevada / colocada en cimientos huecos / en habitaciones mudas / en puentes inservibles

jueves, 30 de marzo de 2006

"Todos los odonatos son carnívoros" ¿Qué hacer con tal afirmación? Los días están llenos de verdades que no entendemos. Pasar de largo cuando la belleza de las palabras nos asusta, detenernos cuando nos atrae la mentira. O viceversa. Lo sé, no dije nada.

miércoles, 29 de marzo de 2006


"Los árboles y las palomas
practican el mismo vuelo
reposado en el estanque solitario

Vuelan con el igual fragor verdoso
y espumeante
que les da con manos llenas
la tarde perezosa"
Una perezosa y turbia tarde es esta la de mi cumpleaños. Recuerdo otras fechas similares, una, bailé con el Raúl, caballo loco, caballito en ese entonces; otra, el Darío querido me regaló claveles; otra, Humberto organizó pachanga con grupo de rock y algunos enseres; en los últimos años, más de veinte, una persona siempre me felicita: gracias, Pina, amiga querida.
No sé decir de mí. Aunque siempre me digo en los disfraces de las palabras. Allí estoy, escondida, agazapada atrás de las consonantes, trepada en los acentos, dormida en un paréntesis. Allí estoy. Y no quisiera.

martes, 28 de marzo de 2006

"Si pudieras saber cuando el día se acaba
qué triste es estar solo y sentirse olvidado
saber que en este día ni una vez has pensado
en mí que soy tal vez el único en el mundo
que se acuerda que existes segundo por segundo"
Tomás Segovia
Oigo desde hace rato pasar patrullas, ambulancias, no quiero preguntarme qué sucede. Hay preguntas que no tienen razón de ser. Tal vez sepa qué hay allá en la calle más tarde, mañana, tal vez nunca lo sepa. Qué hacer con esa vida que corre, que se despeña afuera de uno. Todo está nublado, tampoco sabremos qué pasa con las nubes, a veces deciden desplomarse y a veces no. Qué triste es estar solo. Que olvido es no saber.

lunes, 27 de marzo de 2006

Cascadas
"Conocí a alguien una vez
que una vez dijo
el olvido es piedra
y siempre corre en el arroyo.
Conocí a alguien una vez
su voz era un arroyo
lleno de piedras."
(fragmento 4)
Hay ciertos cuidados que no puedo dejar de mencionar, precauciones del andante: Atención al momento que otras bandas se atraviesan, sobre todo si llevan vehículos, animales, objetos comunes o indefinidos por peculiares, todos se convierten eventualmente en estorbo.
A veces caminamos sobre los rieles, pocas andanzas más placenteras, sobre todo si el final de ese camino de metal no se alcanza a ver y sólo divisamos un camino eterno, suponemos, pero hay mucho riesgo y tengo que decirlo, con el tiempo, si nos engolosinamos, podemos convertirnos en tren, sin lograr quitar nuestros pies jamás de ese destino negro, porque un tren si lo quitamos de esa versión fría y doble de una banda, su vía, deja de ser tren. También podemos toparnos con otro tren, eso ni hay que decirlo. No ahora, tal vez más adelante.

sábado, 25 de marzo de 2006

Cascadas

“Este camino no nos lleva a parte alguna / sólo, a veces / nos obsequia la palabra / de otros caminantes.”

Sobre la banda camino y camino sin ver cuando algo impredecible hace que me detenga, un letrero construido armoniosamente, diría que escrito casi con amor, dice: “Se venden cascadas”, eso basta para enloquecerme planeando dónde la pongo, de qué tamaño la pido, cómo la alimento, paso luego a considerar si se habrán vendido muchas, pienso en los patios traseros de las casas de mis amigos, con envidia pienso en los desconocidos llenos de caídas que corren , líquidas montañas, pequeños surtidores, la vida caminando ¿dónde podré poner una cascada? Tal vez pueda conseguir alguna, portátil, que logre llevar y traer, en una caja diminuta. Guardarla en un cajón mientras me hago de un espacio para dejarla crecer, después, cuando ya no halle qué hacer con tanta gota, la regalo, se la heredo a Carlos, se la presto al Ojitos, se la cambio por algunos charcos a David...

viernes, 24 de marzo de 2006


Cascadas
"La modorra es un estanque / azul / en que me hundo"
(fragmento 2)
Miro animales muertos, perros, gatos. Hoy miré a un pájaro con las patas hacia el cielo, qué lejos le quedó el anhelo de toda su vidita… reprimí el ansia de hacer algo disparatado, coger a ese animal, besarle las plumas doloridas, escupirle mi saliva en los lejanos ojos, pellizcarle el vientre duro, aventarlo, patearlo con asco… cualquier acción que indicara que no soy indiferente a la muerte. Pero oh, esa la gran costumbre –Julio diría- me ha privado del placer que creo sería comerme a mordidas un pez lingüística y biológicamente convertido por mí en pescado al sacarlo del río, transformada yo misma en una osa enorme que se alimenta y alimenta a sus cachorros utilizando las garras, morder el pescado, que cruja entre mis colmillos, que la sangre escurra y sentir en mi boca su todavía vida… correr en la lluvia, gritar con las gotas en el paladar, como si la lluvia fuera sangre de un animal vivo al que le regalo muerte. Algo me detiene siempre, el mundo que se mueve bajo mis pies. Esta banda.

jueves, 23 de marzo de 2006


Cascadas
"No se pueden desatar los nudos del tiempo
sin romper el hilo"
(frag. 1)

Un botón. Sólo eso necesitamos para caminar. Me he convencido que la calle no existe, que no existe la ciudad. Todo este mundo es una banda por la que nuestros pies se mueven, somos hámsters dando vueltas. Es muy fácil cerciorarse de lo que hoy afirmo, sólo hay que establecer un ritmo constante y regular en nuestras piernas, los pies moviéndose ajenos a nuestras intenciones, bajar la vista lo más que se pueda, mirar siempre el suelo, y así veremos el mundo moverse debajo de nosotros. Yo tampoco lo creía.

lunes, 20 de marzo de 2006

Pero la nieve.
Ante ella no es creíble ninguna indiferencia.
No hay palabras pero hay muchas.
Mariana gritaba "¡qué bonito, mira los árboles, mira, mira, qué bonito, y los techos, y el suelo, mira mamá, qué bonito... !" -aturdida ante la impotencia de querer y no poder expresar sino el qué bonito
y mientras no se podía (porque no se puede) decir, todo aquello seguía cayendo haciéndonos creer que no caía, que sólo se quitaban los colores para mostrarnos el blanco, flotando ante nosotros, sobre nosotros, adentro...

jueves, 16 de marzo de 2006

¿Y ahora? ¿qué hacer cuando las palabras? Es casi primavera y eso no significa absolutamente nada. Para mí.
Supongo que para las florecitas sí.
Debería bastarme.
No es así.

viernes, 10 de marzo de 2006


Noviembre de 1998


Ora sí, amorcito que ya no.
No sé si alguna vez te dije cuánto me gusta que llueva, y todos estos días han sido la mera nublazón. Y yo con mi complejo de tierra seca.

Pero ya no: me construiré una lluvia metafísica, o de perdis un pocito subliminal en la memoria.
O un oasis metabólico.
Un charco rectangular.
La tormenta melancólica.
Los truenos del ahí se va...

Ya no. Me despido con esto de Vicente Quirarte, esto que tendrías que haberme dicho:

“Tú no sabes
que al partir te pareces a la lluvia,
a su terco perfume que no olvida
los pliegues más ocultos de la tierra.”

Y ya me voy. Te abrazo o quién sabe qué te hago.

Pd 1: Te dejé de querer desde hace mucho.
Pd 2: Pero no lo supe.
Pd 3: Y te seguí queriendo.
... y quise ser para ti:

papel hecho a mano
semillita de kiwi
aluminio reciclado
agua revuelta con sed
ganas de correr
corazón de melón
caballito de madera
espejo de luna llena...

Pd 4: Ya no te quiero y es tan doloroso no quererte.

jueves, 9 de marzo de 2006


Noviembre de 1998

Pequeño recordatorio

Con tu silencio
me recuerdas
que la esperanza
no puede tomarse
por asalto
.

Antonio Castañeda, Por instantes, los prodigios



Hoy decidí que:
1. Me vale madre el tiempo que he invertido en el acto y en la acción y el pensamiento y en lo abstracto y en lo concreto y en la piel, la lengua y el sabor que di para quererte.
2. Ya no te quiero.
3. No quiero ya.
4. Me importa el mundo. Quiero decir que:

a) Para mí existen los demás. Y existo para ellos. Quiero existir con ellos.
b) No soy ni un granito de arena ventisqueado y movido por los fuertes vientos. Pero soy. Y estoy.
c) Y sacaré tentáculos, patas, tallos, piernas, ancla y cabellos para aferrarme y detenerme o caminar por donde yo desee; no dejaré que el viento impunemente me arrastre.
d) Aunque me arrastre.

5. Viento.

¡Chale! Esto parece carta de amor y despecho. Pero no. Sólo te digo, amor: Hasta lueguito.

Pd 1: Pero sigo buscando tu mano, en estas nochecitas solas que me acompañan en el frío otoño.
Pd 2:
“¿Cómo atrapar ese retazo de tiempo que soltamos
para que nos hiciera falta siempre?”
, es de Alicia García Bergua

miércoles, 8 de marzo de 2006


Julio
Canapas
Noventa
Idos + 6
Más 1000
¿no ves?: ¡siento! (s)

hillo
no
venta
¿y?
8 + 1000
más 900

Estimado inquilino de nuestro corazón:
Con profunda pena le informamos que:
Son chingaderas pero NO TERMINAMOS DE ENTENDER
Le rogamos haga lo que esté a su alcance para solucionar éste que, a todas luciérnagas se está metamorfoseando en un muy serio problema para todos los que aquí, a duras penas, intentamos morir de la forma más digna posible (o más posible y digna); es decir: viviendo.
Sin más por el momento, se despiden
SAS (y S)



Pd 1: ESTIMADOR, RA adj. Que estima
ESTIMAR v. t. (lat. Aestimare). Apreciar, juzgar (Sinón. Valorar. Considerar)
Pd 2: No caímos en el sol porque nos falta la suerte que a nadie le sobra, pero a punto estuvimos de darnos la gran zambullida ardiente y ponernos la lengua escaldada y el ombligo rebosante de calor. El atardecer que viene, lo intentaremos de nuevo... prométemelo. Estaré preparada: abriré bien los ojos y cerraré mal las piernas y caeremos de cabeza. Te aseguro que te arrepentirás.
Pd 3: Quien temprano se moja, tiempo tiene de secarse. Te doy un fragmento de López Velarde: “Hoy, como nunca, me enamoras y me entristeces;
si queda en mí una lágrima, yo la excito a que lave
nuestras dos lobregueces.”
Pd 4: Pues, como dijo Ionesco, si acaricias repetidamente un círculo, lo vuelves vicioso. Ya ves
Pd 5: ¡Qué chinga! –dijeron todos.
Pd 6: Cuánto tiempo habrá de desenredarse de la madeja antes de que nos demos cuenta a dónde chingados vamos, en qué página, cuántos escalones tenemos que acariciar con nuestras plantas antes de abrir la puerta; hasta cuándo nos percataremos del agujero en la ventana abierta, de las rejas torcidas, de la barda derrumbada... los instantes no perdurarán más tiempo... Lázaro.
Pd 7: “volverse loco es más fácil que volverse loco”, es de Mario Licón, y éste también: “caracol que se duerme / se convierte en viento”
Pd 8: Si en la noche pudiéramos volvernos sombras y reptar por la escalera como agua negra que sube. Salirnos al aire.
Pd 9: NO TERMINAMOS.
Pd 10: Son chingaderas.
Pd 11: Dos besos: uno en la pe de la ele y otro en la pe del pe.

martes, 7 de marzo de 2006


Julio de 1998


La Sonora Santanera canta: “Te digo adiós / te deseo mucha suerte / y que logren quererte / como te quise yo”. Faltan diez minutos para las diez de la mañana; están diciendo en el radio (¿por el radio, en la radio?) que hoy es día de las isabeles; y yo lo primero que pienso, igual que todos los años (cuando me entero), es que hoy es cumpleaños de Conrado y lo abrazo calientitamente, mi amigo.

... y sigue la Sonora. Chin... y quién me tiene a mí oyendo: es cuestión de mover un botoncito y ya. Sólo escucharé entonces el ruido que hace esta máquina, el dual, los carros que pasan, el polvo deslizándose entre las hojas de los libros (¿oyes cómo resbalan las partículas por la página setenta y dos del Versario Pirata de Orlando Guillén?) Y nada más... yo ni ruido hago.

Puesorasí llovió. Empezó desde ayer como a las nueve y así ha estado, o estuvo hasta la madrugada o mañanita de hoy. Ahora está nublado, quién sabe. Y tú: ¿cuándo me llueves?, ¿no ves que me hago grieta seca (¿las grietas son siempre secas?), esperándote? Se me están cayendo las hojas verdes y me siento cauce seco -¡de tu arroyo!-; entonces, ¿cuándo te revientas, nube, y te me vienes encima, aguacero? Te aguardo.

Nocierto, si mi sino es llegar a desierto, ni pedo. Me cruzaré de piernas mientras veo las nubes alejarse y diré: de esas nubes no revientan en mi cielo. Y ya.
Híjole, qué cursi; lo peor es que me lo vas a creer porque es cierto, pero no quiero que lo creas; así que haz de cuenta que son mentiras y que te las digo para que me las creas sin creerlas.

Nomás me tomo el café calentísimo que aquí tengo y te la mando. La carta. Estoy comprándole bellotas a un niño, dice que él mismo las recogió, se ven ricas. Te abrazo, riquito.

lunes, 6 de marzo de 2006


Teresa,lmpqcqva, pnea,aes,qlvah
Cananea, junio de sonora en 1000
+900
+80
+18

up, p,e d y e. Qtq, yaqquch,
hermosillo, ¿julio? En sonora, 2000-002


Querido, la presente para decirte que:
DE VERDAD LO HABÍA ENTENDIDO
Y nada más. Te abraza
Supongo que ya sabes quién.


Pd 1: Sentiré mucho que no lo sepas.
Pd 2: YO CREÍA que lo había entendido.
Pd 3: Uno de J. C. : “no es el amor, no es nada más que el Amo
con tu piel, tu saliva, con la garra
que delicadamente nos desgarra
cada vez que en tus muslos me derramo.”
Pd 4: Todo se me está muriendo, te invitamos al café; corta ese diente de león, también.
Pd 5: En el recuerdo aglutinado quedará tu mordida sigilosa. No habrá sangre escurriendo, ni nube deshilada. Sólo canicas rodando estarán para olvidarme.
Pd 6: Otro de Julio: Bolero: “Qué vanidad imaginar / que puedo darte todo, el amor y la dicha, / itinerarios, música, juguetes. / Es cierto que es así: / todo lo mío te lo doy, es cierto, / pero todo lo mío no te basta / como a mí no me basta que me des / todo lo tuyo. / Por eso no seremos nunca / la pareja perfecta, la tarjeta postal, / si no somos capaces de aceptar / que sólo en la aritmética / el dos nace del uno más el uno.”
Pd 7: Pero también estará susurrando en tu oído una araña púrpura; te dirá la solución de las adivinanzas y nunca dejará que sepas las preguntas; te resolverá los crucigramas que nunca mirarás de frente. Supongo que, para tus telarañas, saber de antemano la salida de escape es lo ideal.
Pd 8: Y otro de Cortázar: BLACKOUT: “Si ves un perro cerca de una tumba / huye del helicóptero: ya nieva / la delicada muerte por trituración, asalto / del vacío, los ojos reventados porque así / es el cobalto, es el hidrógeno. / Soldadito de plomo, de chocolate, corre / a buscar un refugio: quién te dice / que el perro no te cede su casilla, son tan tontos los perros. / Y si no, está la tumba: echa a patadas a ese muerto, abrígate / con lo que quede, trapos, tierra, huesos / (No olvides nunca el Reader´s Digest, / hace pasar el rato, es instructivo.)”
Pd 9: Pero también te beso. Mucho.

sábado, 4 de marzo de 2006


Deldmtcyrtr, tleo y tpeapqtds,
Desde cananea reportando el mes de junio
Que ya casi no, en un mil 900, 90, y 8


ha, eldtqqch y cq, ¿laln?, ¿ldtleep?
oqn, ¡pcelg!, para hillo, creemos que
ya en julio, con estas prisas
que tiene junio que ya casino, en 1990
y ocho

Oye:
COMO QUE QUIERO PERO NO PUEDO
(ENTENDER)
Sin más. ¡Quién más...!



Pd 1: ¿Qué crees? : ¡Se deshizo!
Pd 2: De Gerardo Deniz: “Aquí no hay nadie. Casi”
Pd 3: Ecuanimidad, yo me pregunto. ¿Quién contesta?
Pd 4: Casi nadie. Aquí no hay.
Pd 5: Aquí no. Casi no hay.
Pd 6: Allá sí... estarán las plomas bandadas llevándose a volar aquello. Tú las mirarás pasar como si nada; como si no te estuvieran dejando sin casi nada de lengua; como si no te percataras del hueco frío que te socavan.... Me detengo. No ha pasado nada. Casi.
Pd 7: Dos de Gerardo Deniz, de nuevo: uno: “En lo alto del surtidor / hay gotas que saltan más. / Esperando lo bastante, / una, subiendo, se irá.”
Y dos: “Boquiabierto / Un pobre intelectual se me quejaba / de que la música lo despersonificacionalizaba. / Yo pensaba con pasmo / si sobreviviría a un simple orgasmo.”
Pd 8: YA NO. (Aunque a lo mejor todavía... uno nunca sabe... ¿o no?
Pd 9: Abotagado el nervio que impulsa el deseo de morder. Atrofiado el hilo que jala la aldaba de la puerta del jardín de la casa de la abuela de la mujer del enano mental de las noches pinches y solas de este lugar atorado en la modorra del verano y del olvido del año pasado después de tanto no ver, parece que no siento, pero estiro el cuello cardíaco y percátome del ruido que produce el río y que me indica el agua que no he de beber bver, y que se deja correr y coger por la sombra de esta tarde que cuelga sus brazos y los liquidiza dejándose llevar por la corriente, seudocamarones verdes y empolvados...
Pd 10: La locura ronda tus cajones. Espera que te voltees un instante para robarte el calcetín azul que más te gusta. No se lo pondrá, como tú, en la cabeza; no, ella le colocará otro agujero en el doblez y con él se cubrirá la lengua... para que la verdad le salga como hilitos salivosos. Voltéate. La espero, ven con ella.
Pd 11: De Julio Cortázar: “Por eso acaso la palabra / es el espejo del Espejo, / y el hombre, ese divino sueño / sube cayendo hacia la nada.”
Pd 12: Ah, se me olvidaba decirte que.
Pd 13: También de J. C. : “Todo aquí es tan libre, tan posible, tan gato.“
Pd 14: 15, 16, 17 y 18; también 19 y 20; 21 no; pero 22 sí, así como 23, 24 y 25... los que siguen YA NO (aunque): para decirte que te beso cll, cll, ceo, ceoi,cmp, cms, cms, cmp, cmvm, cmcdycqtd, y, por último, cecpqt.

viernes, 3 de marzo de 2006


Marzo de 1998


No sé qué hará la distancia con esto ¡chin!
Pensar en el planetita en que vivimos
Con el correo, el internet, las pedradas,
Señales de humo y el fax...
Y todo el kilometraje que tendría que anularse

Pero ¿cómo hago para tener tu mano cerca?

En fin, dejémonos de disertaciones quejosas y pasemos a informar que: estoy en este oscuro lugar que es mi recámara y tú: ¡no estás! (gacho)


marzo de 1998
canapas, river...

los hillos, son...
Hemos pensado en su digna persona para ocupar el cargo de coordinador de bienes e inmuebles pertenecientes al segundo empujón; dichos bienes y demás se encuentran en la nube más estrecha del jirón azul del cielo. Creemos no se negará. Hemos puesto en usted nuestra esperanza. Con empeño y, sobre todo, fe. La victoria nunca ha sido nuestra. Sus rendidos y fieles amigos.
Arcoiris y CIA


Pd 1: Runrún: “voces confusas; rumor.” Runrunearse es “correrse el rumor”. Se admite runruneo. No confundir con ronroneo y ronronear, ronquido que produce el gato.
Pd 2: De todas formas, los bigotes.
Pd 3: Pero tú... no.
Pd 4: Tienen las nubes esperanza de fiesta, se toman de las manos esponjosas y retuercen los cabellos; voltean hacia atrás, abajo y creen que la puerta les será abierta.
Pd 5: Las ilusas.
Pd 6: Todas las puertas, ventanas y orificios de entrada se convirtieron en puertas, ventanas y orificios de salida. Solamente.
Pd 7: ¡Chale!
Pd 8: ¿Y ahora?
Pd 9: Romperemos un pilar para ver a doña Blanca
Pd 10: Los pilares son del material de que están hechos los sueños ¿Tendrás filo suficiente?

jueves, 2 de marzo de 2006


febrero, cananea, 1998


hermosillo
lo mismo pero con los puntos
sobre las íes.-

¿Qué contiene un nombre? Los nombres contienen la clave de nuestra personalidad, carácter y posibilidades para el futuro. Su petición nos dejó un grato sabor de boca. Es obvio que usted es un hombre desconcertado por el por venir y queremos ayudarlo: Su nombre cuenta: ///////////////////////////////////////////// = 140 = 1+4 = 5. El cinco, por lo tanto, rige el destino de su vida (el cinco se asocia con una mente despierta y con las aventuras intrépidas y temerarias. El vínculo planetario del cinco es con Mercurio). Si desea usted conocer más acerca de por qué es como es y no como quisiera (lo que parece ser su principal preocupación), escríbanos y con gusto le enviaremos más información.

Usted conoce nuestros datos. Apresúrese.
atte: La Magia de los Números, 54-0 A



Pd 1: Olvidábamos hablar del costo. Éste consiste en un paquete de los sueños más repetidos de su infancia.
Pd 2: Los debe usted envolver con los papeles más ajados que tenga.
Pd 3: También olvidamos hablarle de los riesgos:
Pd 3.1: Puede transformársele el cabello en un escudo inútil
Pd 3.2: Llenársele las esperanzas de nubes cargadas de mentiras húmedas
Pd 3.3: Trocársele la lengua en otra menos dulce
Pd 4: Pero no se preocupe; si dice no, nada le pasará. Sólo lo otro, claro.
Pd 5: ¿O qué se creía? El hecho de leer estas posdatas es un riesgo.
Pd 6: Pequeño y solitario. Pero un riesgo.
Pd 7: Que no le dolerá en exceso, tal vez. Pero sí lo suficiente.
Pd 8: Para que se acuerde
Pd 9: De mí.
Pd 10: “Ya no sé qué decir, alguien me acaricia el pelo y dice / que estoy echando sangre, alguien pasea sus uñas / por mis mejillas y dice que me ama. Y aún me aman.” R. Bolaño
Pd 11: Que pene tu pene / sin mi lengua oscura / sin mi lluvia dulce / sin mi noche clara
Pd 12: No sé qué voz escucho / que me dice / susurrando / y en sollozos / que me tire...
Pd 13: ¿Obedeceré las órdenes oscuras que vienen de lo oscuro?
Pd 14: Siento miedo de que un día / los pájaros que crías / con esmero / me coman con deleite / la cabeza.
Pd 15: Por último: Pero los cuervos / qué alas más cargadas y encendidas // Qué picos / qué negrura / qué silencio pinche / en sus graznidos.
Pd 16: Fin, finito, final. ¡Duérmete ya!

miércoles, 1 de marzo de 2006


Cananea, tiritante
teresa nada
penúltimo mes del 9
noventa y siete

Hermosillo, no sé
no sé no sé no sé
y no sé:

Parece que a fuerza de lagrimear, los ojos del cocodrilo ciego que usted dejó a nuestro cuidado desde hace ya más de cuatro años, se derritieron. Solicitamos de su bondad infinita envíe para el pobre animalito unos ojos de repuesto aunque tampoco sirvan, porque en sus cuencas vacías (del pobre animal), ya anidan las alimañas.
Señor, en el mejor de los casos , si fuera usted tan comprensivo y matara al animal, se lo agradeceríamos. Para ello cuenta con la aprobación de todos. Incluyendo, por supuesto, al cocodrilo, que sueña con sus tibias manos apretándole el pescuezo. La manera de matarlo queda, a pesar del comentario anterior, a su entera y justa preferencia.
Esperamos su decisión a más tardar el próximo miércoles (el jueves viene el tiburón. Y no se puede. De veras que no.)
Por su atención, muchas gracias.

Quedan de usted: Hnitos. Y Cía.


Pd 1: Es, sin embargo, pertinente recordarle que usted prometió recogería a su animal a más tardar en tres horas., “Tres horas cuando mucho”, dijo
Pd 2: Cantaremos: “La negra noche tendió su manto / surgió la niebla, murió la luz / y en las tinieblas de mi alma triste / como una estrella, brotaste tú / (...) Ya veo que asoma / tras la ventana / tu rostro de ángel / encantador”
Pd 3: A propósito de ángeles y cocodrilos llorones: ¿cuándo tendremos la dicha de dormir con su mano (de usted) entre las piernas (de uno, no de otros, claro)
Pd 4: Aunque la dicha, sabe.
Pd 5: ¿Sabe? La dicha, esa palabra dicha. No ha retozado con otras menos empalagosas y menos dichas. Sólo con las tiernas y cursis a veces. No se ha desbarrancado en los caminos al mar; no se ha revolcado en el zoquete (sólo una vez, pero en el lodo. Ah, la dicha ¿cómo le dijera? A usted, tan preocupado en saber cómo serán las primeras plumas de ese ángel que duerme escondido en la p. 57 de algún libro que no es suyo... ¿cómo le dijera?
Pd 6: Que se lo diga Miguel Ángel Galván que para eso se llama: “Llegará inconsolable, roto, casi muerto / mi corazón a rastrear tu ausencia / preferirá el silencio de los hombres / a las palabras acerca de sí mismo / no te hablará el dolor / sino la rabia / no te encontrará en ninguna parte / porque en ninguna parte te encuentras / tú no puedes querer a nadie / tú solo conoces la canción del resentimiento / el deseo feroz / la carne fresca”
Pd 7: Pero no.