sábado, 14 de febrero de 2009

Canción del Amor Sincero , de Raúl Gómez Jattin

Prometo no amarte eternamente,
ni serte fiel hasta la muerte,
ni caminar tomados de la mano,
ni colmarte de rosas,
ni besarte apasionadamente siempre.
Juro que habrá tristezas,
habrá problemas y discusiones
y miraré a otras mujeres
vos mirarás a otros hombres
juro que no eres mi todo
ni mi cielo, ni mi única razón de vivir,
aunque te extraño a veces.
Prometo no desearte siempre
a veces me cansaré de tu sexo
vos te cansarás del mío
y tu cabello en algunas ocasiones
se hará fastidioso en mi cara
Juro que habrá momentos
en que sentiremos un odio mutuo,
desearemos terminar todo y
quizás lo terminaremos,
mas te digo que nos amaremos
construiremos, compartiremos.
¿Ahora si podrás creerme que te amo?

De Jaime Sabines

Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí. Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre y sueño.Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío?

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martes, 10 de febrero de 2009

Duras teclas

Ayer. Las siete de la tarde, hora de cerrar. Voy a la parte trasera de la biblioteca, llena de ventanas (enormes y diez), grande y fría, allí está la caja de controles de la energía eléctrica. Apago todo. Oscuridad repentina, tenue sobresalto. En la ventana a mi izquierda acontece una luz (la luz acontece? No sé, pero suena bien)… súbitamente me asusto y pienso se está quemando un árbol (cosa que viéndolo bien, sería algo ¿grato, ingrato, digno, indigno...? de verse).
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Ningún árbol se quema, percepción equivocada. De inmediato corrijo y digo pinche luna me asustaste. Enorme, retadora desde sus llamas frías, ella me mira tras las ramas secas de arbolote.
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Varias personas, lectores deshorados (debería existir esta palabra ¿existir?… ¿digo, luego existo, diría la tal que no es palabra?), comentan de la nieve que viene, llegará me dicen, cúbrete muy bien esta noche.
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Salimos y en el cielo nada. Ninguna señal oculta ni evidente de una nieve largamente anunciada. Las estrellas con su obviedad brillante parecen negar la posibilidad ¿nívea? Ni una nube.
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Frío. Viento muy frío. Descubro que la pequeña ventana de mi recámara está ¡abierta! (signos exclamativos casi innecesarios, pero no del todo, sobre todo si consideramos el viento superhelador que afuera corre, vuela y se acelera, jeje) Sobre el rebozo y el zarape que funcionan de cortina pongo una cobija, de bebé pero san marcos… el aire sigue colándose y mueve las tres pesadas barreras que he puesto para detenerlo. Toda la noche tengo (tuve, tenía mientras afuera algo nació) frío.
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Hoy ha nevado.
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Empezó tal vez de madrugada, sin hacer ruido como la nieve acostumbra, llegó y se fue acomodando, copo a copo sobre todas las cosas.
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No hubo clases, lo dijeron a las 5,30. A las 8 aún nevaba. Mariana jugó como rehilete gritador, se empapó, heló y pareció que la nariz se le caería, construyó una torre Eiffel que intentó ser un muñeco de nieve (o viceversa) Entró y se acurrucó, es más feliz desde entonces.
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Durante todo el día la nieve se derritió de prisa por sol redondo (y colorado, cantaba el José Luis, “Loquito” Ojeda) Son las seis de la tarde y la nieve y el agua que de ella salió (no es tal, pero eso creemos, las metamorfosis líquidas son complicadas) está en feroz proceso de convertirse en el hielo que esta noche hará que soñemos ser habitantes de un iglú cualquiera.
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Los dedos que aporrean (te leí, Sylvia y yo nunca he borrado letras de las teclas, ¿alevosa, abusiva? Te dejo aquí un abrazo), el teclado están rígidos, helados y adoloridos.
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Pero no tanto como para no poder poner un punto y terminar (tres verbos en infinitivo en este pedacito... y eso que no conté cuántas veces dije frío, tendré que culpar a los temblores friolentos, jaja) este nevado texto, aquí está: .
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sábado, 7 de febrero de 2009

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voy a escribir, me digo
y nada
sólo digo la molestia por el escándalo de una música que yo no pedí y está cual serenata, fea y aparatosa afuera de mi ventana
sólo lo gris de tantas nubes allá arriba
el frío

me dije que escribo ya
pero escribir no es esto
¿o sí?
Jejo diría que sí, el Enrique también
yo a veces

me diré: escribir
palabras (ciego viento papelera)
ideas (ceguera, clima, biblioteca)
imágenes (negra luz, ausentes remolinos, bosque derribado)
mensaje (El aire pretende derribar los árboles que habitan cualquier madrugada descuidada.
Un bosque no puede detener al ciego viento.
Ni dos.
Los libros emboscados parecen viento detenido que acecha a los ciegos que murmuran)


Escribir… ¿esto?

Sábado lleno de viento y nubes.

Qué más.
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viernes, 6 de febrero de 2009

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que la lengua no le sirva a uno
que todo se convierta en humo de colores

sin palabras
y sin voz
no se podrá nombrar dolor alguno
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domingo, 1 de febrero de 2009

La culpa es ¿de los tlaxcaltecas?, 3 (Invierno)

Ni modo: Maga


Se declara inoperante Distribuidora de Gas de Occidente, no más gas por tubería a Cananea.

“…que para el 6 de junio definitivamente cierra operaciones la empresa gasera, por resultarle incosteable: “Desde 2007 en que los Mineros de Cananea, se declararon en Huelga, la empresa ha atravesado por una severa crisis al no pagar el servicio los huelguistas y otros usuarios que se han visto afectados por esa huelga. Se le hizo ver a la empresa el cumplimiento de la Ley desde un principio y lo acato pero se agotaron todas las instancias por lo que es definitivo su cierre”, aseveró el funcionario federal.Mostrando estudios recientes de la problemática el funcionario dijo: “En Cananea hay 8 mil usuarios de gas, 4,130 son de gas natural, por lo que hemos empleado ya algunas estrategias de apoyo para los usuarios en la conversión de Gas Natural a Gas L. P…”
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Información aparecida en
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¡Qué chinga!
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Y eso que no se habla del servicio de agua, de las muchas personas que no tienen trabajo y andan buscando día a día qué comer, de la leña que es producto de primera necesidad y que se encarece y acaba, de los tremendos fríos que pasa mucha gente, niños, ancianos… Y no se habla de los apoyos que han llegado constantemente para los huelguistas quienes a todas horas pasean en sus autos último modelo, de dónde gasolina si hay quien no tiene ni para calentarse.

Invierno pinche, bien instalado en el corazón.
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viernes, 30 de enero de 2009

La culpa es ¿de los tlaxcaltecas?, 2
(Hagan de cuenta)

Va de nuevo para La Maga

Este fragmento es de la novela ¡Minero!, de Eligio Espinoza Ojeda

“El sindicato de mineros en Cananea data de los años veintes, y se llamaba “Sindicato Minero Mártires de 1906”. Funcionaba desde entonces ern forma totalmente irregular debido a la ignorancia. Se quería luchar pero no sabían cómo hacerlo.
Los gringos, grandes conocedores de la naturaleza humana, sabían aquello de que “divide y vencerás”, habían propiciado la fundación de otro sindicato; eran conocidos como Sindicato blanco, formado por empleados de confianza, oficinistas e ingenieros y el Sindicato Rojo, formado por los trabajadores.
En 1935 el líder del sindicato nacional de mineros empujó para que se formara un solo sindicato, pero a la hora de la votación había mucha presencia de miembros del sindicato blanco, y en plan de intimidación estaban a la vista muchos mayordomos gringos. La votación se mostraba bastante floja, hasta que un minero de nombre Ramón Olivas se adelantó y dijo:
-¡¡Ramón Olivas va a votar, y voy a votar por el sindicato rojo, y al que no le guste que se vaya mucho a tiznar a su madre!!
Ante esa muestra de valentía los mineros empezaron a votar y terminaron ganando por aplastante mayoría.”
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Valentía, eso es.
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¿Con quién hablar? Te digo que.
Depende.
De lo que quieras oír.
Así que puedes tratar:
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Con un sindicalizado. / Con un sindicalizado en huelga / Con un (ex)empleado de “tercerías” / Con un (ex) confidencial / Con un priísta / Con un panista / Con un perredista / Con una mujer /Con una mujer esposa de sindicalizado /Con un minero retirado / Con un comerciante aún vigente / Con un ex comerciante / Con un niño / Con un niño hijo de sindicalizado en huelga /Con una maestra / De escuela de gobierno / De escuela particular /Con un cananense viviendo en otra parte de México / Con un cananense en Cananea / Con otro / Y otro...
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Los resentimientos varían, las burlas, los argumentos, los pleitos, los rumores, la violencia, los resentimientos, las burlas, los argumentos, los pleitos los rumores, la violencia… el cuento de nunca acabar, nunca acabar, nunca.
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El cuento.
De la inacabable huelga.
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En estos días de frío te imaginé bajo mis cobijos.
Estos días llegaron y nunca llegaste.
Llegaste pero cuándo.
LLegas y te vas, en sueños.
Querido lejano.
Como ya viste, no sé cómo decirme para ti.
Pero lo intento.
Te beso.
Y te beso.
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jueves, 22 de enero de 2009


La culpa es ¿de los tlaxcaltecas?
Para la Maga

Una cadena es una serie de muchos eslabones enlazados entre sí. Un eslabón es una pieza en forma de anillo o de otra curva cerrada que enlazada con otras forma cadena. Los eslabones se hacen de hierro, plata y otros metales o materias (o inmaterias, los eslabones también pueden ser de música, de montañas, de infortunios, etc.)

No se puede o sí -yo soy incapaz- saber cuál fue el primer eslabón. ¿Será la visión del mineral, el olor a cobre, el color verde, lo que desde hace siglos atrajo al hombre a este territorio?

El caso es que así, eslabón tras eslabón, acontecimiento tras circunstancia, siglo tras riquezas, pasado antes que futuro y demás lógicas, llámese explotación minera, revolución mexicana, sindicalismo, corrupción, avaricia, ambición, lucha obrera, charros, líderes, paros, ideales, contratos colectivos de trabajo, gandallez, abusos de poder, huelgas… se ha hecho una cadenota que difícilmente se rompe.

Agua abundante, praderas verdes, ganado, árboles frutales. La huelga.

Y la recesión mundial y un presidente negro en la gran potencia cercana, y el precio del cobre a la baja… El pueblo languidece.

Casi nunca hay agua. El organismo operador del sistema distribuidor del líquido carga con adeudos según dicen insuperables por los cuales ha contraído a su vez adeudos según dicen también, insuperables, con la comisión federal de electricidad, la cfe realiza cortes al suministro de energía eléctrica, las bombas cesan su (bombeo, claro) y el agua se ausenta de las tuberías. Todos los días. Sí hay agua, no hay cómo hacerla llegar.

El gas en tuberías desde hace ¿cien años, más? … la compañía de gas amenaza con cerrar, despedir empleados, dejar a la gente sin el servicio. Deudores muchos… porque se esperaba que la huelga concluyera en un plazo razonable, se dieron créditos, se esperó a los deudores

Tiendas grandes cierran, changarros desaparecen, la gente emigra…

Y con-ti-nua-rá… (tal vez)
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martes, 20 de enero de 2009

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Mi abuela materna se llamó Isabel, María según yo creía, pero no.
Solo Isabel (sus apellidos fueron Gámez Robles).
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Cuenta mi madre que cuando mi abuela nos visitaba –muy frecuentemente para nuestra fortuna-, el hermano mayor de mi padre, mi tío Manuel, cuando bebía iba a nuestra casa y encontraba a mi abuela en la cocina (ella nos preparaba entre otras delicias melcochas y atoles) y (aquí mi madre me dice, nunca olvida este detalle: “se sentaba en este escalón”) apoyado en el marco de la puerta, cantaba: ”Isabel, Isabel de mi vida / yo te adoro con firme constancia / mi corazón se encuentra delirante / Isabel, Isabel por tu amor” (ignoro si la canción dice otra cosa, no sé quién la cantaba o la escribió, nunca la he encontrado) y tal acción provocaba el enojo (aparente o no) de la Isabel que en ese momento tal vez deseaba aventarle la cuchara a la cabeza al ebrio simpático y no que le cantaba y coqueteaba medio en serio medio en broma (mi abuela era una viuda muy guapa). Siempre he escuchado aquella otra:

Del corazón de una palma
nacieron las Isabeles, delgaditas de cintura
y de corazón... alegres...
Al pasar un arroyuelo
a la sombra de un laurel,
juntaba cabellos de oro,
donde se peinó Isabel.
Ven querida, ven, abrázame
a tu corazón,
por mucho que tú me digas,
no es ninguna satisfacción...
Qué bonitos labios tienes,
labios color de manzana,
si tú me correspondieras,
yo me casaría mañana...
Qué bonitos dientes,
dientes color de marfil,
yo me casaría contigo,
primero por lo civil.
Esta es la canción,
es la canción de la Isabel,
que es tan linda como una rosa
y tan bella como el clavel.

Que la canta Pedro Infante y me acabo de enterar que es de Luis Pérez Meza

Tantas canciones que les escriben a las Isabeles, ésta, de Camilo Sesto se llama Isabel (¡claro!), un pedacito:

“Isabel, Isabel...
lo que yo daría por tenerte otra vez
Duró poco tiempo
quién sabe por qué
abriste tus alas cuando probaste la miel
Sin querer queriendo te llevaste mi fe
y mi orgullo te llora donde quiera que estés”


Esta otra, cantada por Luis Miguel y muchos, es de José Luis Perales (un fragmento, el más pegajoso e insípido):

Isabel,
sueño de mis sueños
Quiéreme Isabel,
como yo te quiero
Quiéreme Isabel
Quiéreme Isabel, quiéreme

Isabel,
flor de limonero
Quiéreme Isabel,
como yo te quiero
Quiéreme Isabel
Quiéreme Isabel, quiéreme


Francisco Mir en su libro Proyecto de olvido y esperanza tiene un poema que se llama “Isabeles”, aquí está, completito:

La que ve como nadie los pájaros blancos de la noche y tiene la pureza de las alas y los vuelos posados en los árboles. La que cuida el sueño del caserío y advierte cuando la deshonra se levanta por la madrugada y en lecho ajeno pervierte la virtud, hace vagar a los pecadores por los trillos sin dejarse oír, la gente la confunde con una ceiba y le enciende velas y destripa frutas de olor en sus raíces. La que viene como canción y se parece a la luz porque se viste con sedas blancas y largas. Totalmente desnuda y descalza recorre los techos y se asoma a las ventanas para darnos su primavera. Por último la que cocina viandas mágicas para mi mesa, cuando el poblado entona sus sones y el mojo se rocía haciendo agujeritos de placer en las caras, hasta que uno mismo sin darse cuenta respira y origina el arcoiris.

E inmediatamente (en el mismo libro)tiene otro, que se llama “Isabel solamente”… concluye así:

“Pensaba que usted sufría y abrí la ventana, dejé que se mojaran los tapetes y manteles, que se humedecieran las mechas y que la oscuridad trajera la luz más fresca.”

El poema que sigue es de Raúl Gómez Jattin, muy bello:

Qué te vas a acordar Isabel...
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Qué te vas a acordar Isabel
de la rayuela bajo el mamoncillo de tu patio
de las muñecas de trapo que eran nuestros hijos
de la baranda donde llegaban los barcos de La Habana cargados de...
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Cuando tenías los ojos dorados
como pluma de pavo real
y las faldas manchadas de mango
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Qué va
tú no te acuerdas
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En cambio yo no lo notaste hoy
no te han contado
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Sigo tirándole piedrecillas al cielo
buscando un lugar donde posar sin mucha fatiga el pie
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Haciendo y deshaciendo figuras en la piel de la tierra
y mis hijos son de trapo y mis sueños de trapo
y sigo jugando a las muñecas bajo los reflectores del escenario
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Isabel ojos de pavo real
ahora que tienes cinco hijos con el alcalde
y te pasea por el pueblo un chofer endomingado
ahora que usas anteojos
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Cuando nos vemos me tiras un "qué hay de tu vida"
frío e impersonal
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Como si yo tuviera de eso
Como si yo todavía usara eso
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Mi abuela Isabel tuvo una hija, Estéfana, murió un abril, el día que cumplió 33 años, antes, parió 10 hijos, sólo cinco vivieron. Cuentan que un día le dijo a su madre que ya no nombraría Isabel a sus hijas porque se le morían ¿Y quién te dice que les pongas así? respondió enojada mi abuela (casualidad o no, los sobrevivientes no se llaman Isabel) Los nombres se repiten, generación tras generación...

Mi prima preferida se llama Laura Isabel. Mi mejor amiga, Josefina Isabel. Mi hija, Mariana Isabel

Hay un libro, antología, de nombre Todas se llamaban Isabel . La protagonista de todos los cuentos es una Isabel (¡por supuesto!). Y a manera de epílogo el libro tiene esto, de Liliana Santirso:
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“Isa tenía un globo / un solo globo redondo / redondo y rojo / diferente a cualquier otro globo / a cualquier otro globo rojo / El globo de Isabel / se volvía azul / cuando otros niños lloraban.”
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Pd: ¿verdad que logré que las Isabeles les caigan mal?
Pd2: Y eso que no incluí un poema que alguien escribió para mí y que se llama "Isabel" , casi hubiera parecido un colmo
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viernes, 16 de enero de 2009

De la canción “Los pájaros perdidos”, fragmento
Música: Astor Piazzolla Letra: Mario Trejo


“Después busqué perderte
en tantas otras
aquella otra y todas eras vos;
por fin logré reconocer
cuando un adiós es un adiós,
la soledad me devoró
y fuimos dos.”


De “Qué me van a hablar de amor”
Letra: Homero Expósito. Fragmento

“era mi amor, pero un día
se fue de mis cosas
y entró a ser recuerdo.
Después rodé en mil amores...
que me van a hablar de amor!”
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De ¿Emmanuel Carballo?, poema:

Juego a las escondidillas
Voy de cama en cama
Y no doy contigo
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Es tarde somnolienta de un viernes en un enero nuevecito de un año casi ¿intacto, completo, incólume?
Jaja, qué tontería, siempre que es enero el año está empezando, todos los eneros son el primer escalón (subir, bajar, no importa tanto), el primer trago (vino o veneno)
Todos los meses, llámense como se llamen nos llegan enteritos y los hacemos trizas o los aprovechamos (o ninguna de las dos opciones), les abrimos la puerta con expectativas (¿no es lo mismo que esperanzas?) o con decepción precoz
Mientras, escribo algo que se llama "La culpa es de los tlaxcaltecas", pensando en el excelente cuento de Elena Garro, aunque no tiene nada que ver, sino en el título (¿salvo el título?)
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lunes, 12 de enero de 2009

Hace días
La idea fue ver el nacimiento y entré a la iglesia con Mariana.
Junto al bello nacimiento había una caja con un mensaje en grandes letras, decía, más o menos: “¿Qué le vas a regalar al Niño Dios?” Según Mariana me instruyó su abuela ya había llenado el formato que allí estaba junto a varios lápices, y yo tenía que escribir mi regalo también. Bueno, dije, lo llenamos ambas. No, dijo, yo ya lo hice el domingo (se negó a decirme lo que ella escribió)
Ofrecía un listado de ocho opciones, las cuales eran, palabras más, palabras menos, éstas:
1. Perdonar a quienes te han ofendido
2. Hacer una obra de caridad
3. Hacer un sacrificio
4. Regalar cariño a alguien que te resulte antipático
5. Ser mejor hijo, madre, padre, hermano, etc.
6. Ser mejor estudiante, empleado, ama de casa, etc.
7. Visitar a un enfermo
8. Ofrecer la Comunión por la Paz

Fue muy complicado decidir. No se vale pensarlo tanto, dijo Mar. Así que me apresuré ¿Cuál de estos ocho puntos-proyectos será menos fácil? Porque se trata de hacer lo que nos cueste. Digo, cualquiera con su capacidad de simbolizar y de aplicar metáforas más o menos intacta (qué inexactitud, intacta es una palabra redonda, es o no es) hace propósitos de año nuevo, se fija metas, esta lista es algo así, creo… el problema es cumplir. Así que elegí lo más difícil… ahora, a tratar de hacerlo. Es un regalo, dice Mar, no se vale echarse para atrás.
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miércoles, 7 de enero de 2009

Yo cotejo

Me gusta mucho comparar (vestigios de alumna de Darío en mis manías cotidianas… ¿tienen que ser cotidianas? si no lo son no son manías, me dice una vocecita que a veces me corrige y me dicta cosas)

Si son textos, canciones, personas, imágenes, palabras, a veces comparo. No lo hago con mala intención, ni deseando establecer jerarquías, sólo suelo buscar similitudes, relacionar (¿para qué?... supongo que para estar). Es más, las semejanzas no las busco, me brincan a la cara (¿ven? Aquí está lo irremediable si vieron Alien…)

Oigo una canción y otra me está sonando en la memoria (bocina inverosímil, invencible, invaluable) Veo un rostro y otro se me aloja en la retina (en el punto ciego, ja) diciéndome dónde, a quién se parece, esos ojos cuándo me miraron… Las palabras son sitios encantadores en los que voy y vengo, comparando. Los significados juegan a las escondidas…

Como ejemplo, este bolero de Vitín Avilés que me gusta y me dice tanto:

Temes

Temes, que yo diga un día

en cualquier esquina

que tu fuiste mía,

en una aventura

donde no hubo amor.//

Temes, que se entere el mundo,

de que en tu pasado

soy lo mas profundo

y aunque tú lo niegues

que miedo te doy.//

Brindo con silencio, mi

homenaje triste

al ayer de besos, que

pasó y no existe

nunca diré nada,

prosigue tranquila

con tu nuevo amor.//

Sientes, un miedo terrible

mas leí en tu cara

que lo más que teme

tu vida vacía

es que diga un día

que yo te olvidé.//

Brindo con silencio, mi

homenaje triste

al ayer de besos,
quepasó y no existe

nunca diré nada,

prosigue tranquila

con tu nuevo amor.

¿A poco no se parece a esto, de Asclepíades?:

Me niegas: ¿y para qué?

No hay amantes, querida, en el otro mundo, ni amor más que el de aquí:

sólo los vivos conocen la dulzura de Afrodita…

allá abajo, allá en el Aqueronte, prudente virgen,
polvo y ceniza seremos solamente al yacer juntos.


Otro ejemplo, esta canción que alguien me dice que es muy naca (extraño concepto del que deseo hablar algún día), “Abeja reina”:

Con amor te busqué un colmenar / Te llevé de la mano / No dormí fabricando la miel /Que te alimentara.// Con el polen mas fino del mundo / Construí tu cama / Trabajaba panal por panal / Mientras descansabas.// Me equivoqué, me equivocaba /


(un inevitable paréntesis, Rafael Alberti me susurra: "Se equivocó la paloma, se equivocaba") Sigue canción:


Mientras te amaba / Poquito a poco /Me aniquilabas. Y te sentías /Abeja reina que ambicionaba / Abeja reina una colmena / Abeja reina de oro y seda. // Y yo sabia / Abeja reina vendía mi vida / Abeja reina con tal de darte / Abeja reina lo que querías. //Te ofrecieron un trono mejor / Donde tu reinaras / Desayunas caviar con champán / Todas las mañanas. /Te podrán sobornar pero nunca / Te darán su sombra / Y el amor mi querida señora / Con nada se compra. / Y te sentías /Abeja reina que ambicionaba / Abeja reina una colmena /Abeja reina de oro y seda. / Y yo sabia /Abeja reina vendía mi vida / Abeja reina con tal de darte /Abeja reina lo que querías. // Donde estarás amor /Que te darán de cena /Quien te cobijara /Abeja reina. //Donde estarás amor /Que te darán de cena /Quien te cobijara /Abeja reina.

Y este Bellísimo poema de René Char?

Consuelo

Por las calles de la ciudad va mi amor. Poco importa
a dónde vaya en este roto tiempo. Ya no es mi amor: el
que quiera puede hablarle. Ya no se acuerda: ¿quién en
verdad le amó?
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Mi amor busca su semejanza en la promesa de las
miradas. El espacio que recorre es mi fidelidad. Dibuja
la esperanza y en seguida la desprecia. Prevalece sin
tomar parte en ello.
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Vivo en el fondo de él como un resto de felicidad.
Sin saberlo él, mi soledad es su tesoro. Es el gran meridiano
donde se inscribe su vuelo, mi libertad lo vacía.
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Por las calles de la ciudad va mi amor. Poco importa
a dónde vaya en este roto tiempo. Ya no es mi
amor: el que quiera puede hablarle. Ya no se acuerda:
¿quién en verdad le amó y le ilumina de lejos para que
no caiga?
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Entrepierna es una palabra, entre piernas es una situación, entre las piernas es un lugar... callejón es un lugar, se parece a lenteja, lenteja se parece a caracol, caracol me suena a baba, baba a palabrerío, palabrerío a discurso, discurso a convencer, convencer a tu entrepierna, que es sólo una palabra...

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Claro, nada nuevo bajo el sol... aunque pareciera que se trata de soles distintos los que calientan cada cabeza.

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martes, 30 de diciembre de 2008

Poema muy cursi con final casi rudo:

En la pregunta de quién soy y cómo
se me está yendo el tiempo

Con la duda como lastre
tatuada en los labios tercos
levanté piedras
intenté subir escalones

Cuando se deshojan nubes llueven desencuentros

Escarbando mares
en las saladas sepulturas de los amores muertos
nunca hallé tesoros

Nunca supe nada
y ya casi llego a dónde

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viernes, 26 de diciembre de 2008

Cabellos 3

Guías de foquitos blancos enredados en tres troncos delgados o ramas gruesas de árbol, pintada(o)s de blanco, de sus ramitas cuelgan tiras de cuentas de fantasía y al final de cada una de las tiras pende (oh, los sinónimos)una esfera de navidad, azul, blanca, dorada, plateada, sólo esos colores (no rojo, no verde)… un ángel desubicado también cuelga o pende (está suspendido, pues) al centro del luminoso escenario francamente exótico e impasible (impertérrito, impávido, imperturbable, indiferente) mira todo fingiendo que toca una trompetita dorada.

La pantera es genial, está sobre un lecho de espejos troceados. Sus ojos son blancos… al acecho de lo que no miran desde el pie de los troncos, las luces la bañan y a ella parece no importarle.

Quedo embelesada, pensando qué escribir de tal telón tras el que se ven los sillones para cortar cabello, teñirlo, ondularlo… más allá las mesas y sillas para poner uñas, maquillar…

Hace algunos años llegué, me preguntaron qué desea y dije cortarme el cabello ¿las puntas? No, todo, dije. Paco, sin titubeos, me respondió de acuerdo, hizo una trenza, antes de que se arrepienta, mencionó y cortó. Desde entonces ya no más cabellos largos, tan largos como los tuve. La trenza medía unos 40 cm y no sentí el menor de los remordimientos. Supongo que él mucho menos.

Me gustaron las manos de Paco en mi cabeza. Aún elijo que esas manos se muevan en mi cabeza. Me gusta pensar qué pensará él cuando usa sus tijeras en mi cabello, recordará tal vez que no ha pagado el recibo del gas, que tiene que llamar a su mamá, que tiene que dar clases… lo que si sé es que no me destrozará mi corte de niño (aunque se esmera peinándome, yo al salir aplasto y aliso lo más que puedo su peinado, como me gusta) Es un hombre tranquilo y gentil, es amable y tiene en su negocio una pantera que comparte una cortina de luces y esferas con un ángel despistado ¿qué más puedo pedir?
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sábado, 20 de diciembre de 2008

Cabellos 2

Corto el cabello, peino, pongo tintes, pinto las uñas, maquillo… desde que tenía unos quince años a toda mi familia. Porque puedo. Porque aunque no es mi profesión, lo hago medianamente bien.
A mi abuela Isabel por muchos años le corté el cabello, su cabello blanco, lacio y mientras pasaba el peine por su cabeza pensaba en ella, en su vida…
A mi hijo le corté el cabello casi al rape por un buen tiempo, años… pensaba, el cabello crece cuando me decían que no se lo cortara así, pero él quería, le hacía líneas, bordes, dibujos, lo que me pedía y yo podía… hoy lo tiene más largo que yo, que si no fuera por el delatante tono gris bien pudiera considerarse corte de niño. Corté el cabello de Santiago, Carlos, Tania, Renée, Fernanda, Mariana. Pongo tintes. Y corto el cabello de mi padre desde que una vez, no sé por qué decidió ya no ir a la barbería de siempre (un siempre que llegó sólo hasta ese día… oh, las palabras)
Amo peinar a las niñas. Coloco frente a mí un banquito donde la niña se sienta y despacio, sin provocarle molestias dolorosas innecesarias, desenredo, tejo, huelo y disfruto ... También peino a los niños, ellos aman lo que las niñas gozan y casi siempre les es vedado, así que aunque su cabello breve pongo desenredador, perfumo y peino
Hago con el cabello de Mariana un peinado de trenzas y decoro con flores, se levanta y se va. Llega Fernanda y dice: igual que Mariana, por favor…
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viernes, 19 de diciembre de 2008

Cabellos 1

Deseaba tanto estar en la tecnología de imprenta o en la de Artes Plásticas. Pero me enviaron a la de Cultura de Belleza. ¡Habrase visto!
Que según esto, en Imprenta sólo hubo hombres solicitando y en artes plásticas sólo hombres solicitó el profesor.
Belleza por qué, me atreví a cuestionar… porque tienes aptitudes, dijeron, la instructora te evaluó con diez.

Bien.

Y allí estuve por tres años. Aprendí. A poner tubos, manicure, pedicure, maquillaje, trenzar cabello; al mismo tiempo se suponía que aprendía las ciencias puras y las otras (matemáticas, química, física, literatura, inglés, historia…). Me gustó mucho en particular un aprendizaje que fue significativo, el maquillaje de fantasía.
Yo quería Imprenta, deseaba Artes Plásticas…
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lunes, 8 de diciembre de 2008

Sepulturas 3
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"Regresarás al polvo de la tierra, porque del polvo de la tierra has venido", Génesis 3:19

El 19 de febrero de 2006, en Pasta de Conchos, una mina de carbón en San Juan de Sabinas, en la región de Nueva Rosita de Coahuila, México, ocurrió una tragedia que abrió un cajón lleno de corrupción, falta de responsabilidad, negligencia e impunidades inconcebibles.

Atrapados por una explosión producto de la acumulación del gas metano que por cierto ya había sido, según se supo, reiteradamente reportada por los trabajadores, perecieron por lo menos 65 mineros
El dia 23 de junio de 2006 se recupera el primer cadáver de uno de los mineros. El 1 de enero de 2007 fue localizado y rescatado el cuerpo de un segundo minero muerto en la explosión.
Los restos de los otros 63 mineros desaparecidos no se recuperaron.

Ni siquiera puedo imaginar no quiero ni concebir lo que significará perder a un ser querido en tales circunstancias. No deseo intentar saber si puedo.

Lo que sí sé (porque he visto animales en descomposición, flores pudriéndose, comida echada a perder, y fotos, muchas de muertos, muertos muertosmuertos…) Sé que el cuerpo es materia que una vez muere como tal, sigue su camino orgánico de descomposición. El cuerpo se convierte en otra cosa. Ya el cuerpo cuando morimos no es la casa que albergó nuestra alma si en ella creemos, ni los pensamientos habitan el sitio que una vez cuidamos –o no- como nuestro. Los restos. En eso se convierte nuestra casa...

Entiendo yo que las mujeres, viudas, hijas, madres –qué dolor- sufren por saber que los restos de aquellos que amaron quedaron sepultados bajo toneladas de piedras, tierra, pereza sindical y burocracia, corrupción, y siglos de abuso social.

Ya es diciembre de 2008. Casi tres años han pasado. Lo que no puedo es entender a los sinvergüenzas que se aprovechan del dolor y el justo coraje de los deudos para manipular las circunstancias a favor de tal o interés económico o político. ¿Qué será de esos restos, en qué condiciones estarán, para qué buscarlos, por qué arriesgarse a perecer en tal empresa?
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sábado, 6 de diciembre de 2008

Amigos

¿Y qué importa si ahora yo me detengo? (digo: ¿a quién?)
Estoy sentada en la última silla de un aula. En las mesas y sillas de enfrente están mis alumnos, elaboran un ejercicio de escritura que les he pedido. Podría incluso dejar de respirar y nadie se daría cuenta (yo de seguro que sí, jaja). Podría no estar escribiendo esto, podría intentar el no, el nunca, el vacío.

Pedro, un buen amigo (¿ya nunca nos veremos?) me dice esto en un correo:

“ Efimerías: Si desde el momento de ser expulsados del vientre materno hasta cumplir “ un año” de vida, este hermoso ( aún) planeta Tierra, que nos "pasea" por el sidéreo un poco más de (+o-) 9,424"800'000,000 de kilómetros alrededor del Sol!! Además, por su rotación, algo así como 14'594,160 kilómetros girando sobre su propio eje (como trompo) la distancia recorrida es en el ecuador, “ muchísimos kilómetros de "paseo gratuito" y sumémosle lo que en la superficie somos movidos, en brazos, gateando y/o caminando!! En un solo año de vida… Y solemos decir "que esta vida es efímeraaaa !!,,,,,,,!.-.Del diccionario: Efímero = del Griego -ephemeros- de un día, sinónimo de de "pasajero"En un día viajamos ( rotando la tierra) en el ecuador 40,000 kilómetros ( + o -) y en la traslación alrededor del Sol 25'821,000 kms. Efímero paseo !!!!(de un solo día!!?).El cálculo de de los kms. recorridos en la traslación, tome como base un circulo, con base de distancia media de 150 millones de kilómetros Tierra-Sol, solo para tener una apreciación, y por mi ignorancia matemática. Faltaría aplicar ( sumar) el "paseo" de nuestro Sol en la Galaxia.- En fín, digo: Lo efímero de mi vida y lo fatal de mi ignorancia,, Salud. Los errores u horrores son de mi total responsabilidad, Pedro Orozco

Y Rafael, ayer en la tarde me lee sus notas escritas en el diario paseo por las calles oscuras de Cananea, entre otras: “Venus y Júpiter coronan el ocaso de este pueblo” Pienso que a Pina esto le gustaría (o tal vez no… a mí me agrada pensar en ella cuando Rafael me lee lo que escribió esta tarde) Y pienso en la imagen y es tan certera. Venus y Júpiter están justamente “encima” (en este paisaje cananense) de la mina a tajo abierto, justo encima de los cerros, aquellas montañas de cobre tienen encima una corona que no alcanza a iluminarlas, no hay allí ningún signo de vida, ni una luz, ni los “dompes” que se anunciaban con sus luces yendo y viniendo todo el día, toda la noche…16 meses de huelga… ¡inconcebible!

Los veo escribir a mis alumnos y pienso anticipadamente en mi lectura de sus ejercicios, lo suculento que sería si estuvieran escribiendo poesía (el que estén escribiendo es ya poesía, también pienso). La disfrutaré de todas formas (Hago el propósito)

Aquí estoy. Podría no estar ¿será esto como estar muerto? No.

No me rondes, si no estás: no estás. Y si sí, llégame suavecito, dame besos, no me asustes…
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viernes, 5 de diciembre de 2008

Sepulturas, 2

“En el hinduismo, el cuerpo se considera sólo un instrumento
para contener el alma, por lo cual el cadáver no es considerado sagrado,
ya que el alma lo ha dejado.”

Cuando la gesta heroica, (juro que esto lo digo automáticamente -lo de “gesta heroica”- aunque en realidad lo sea, por toda mi vida oyendo llamarle así al episodio histórico, uno de los desencadenantes, según aseguran historiadores y sociólogos, de la Revolución Mexicana… por eso Cananea es llamada “La cuna de la revolución”…aunque también es llamada “La ciudad del cobre”, “Canapas Beach”, o “La ciudad del pobre” –en los últimos meses).

Debe haber, en el caminar del pensamiento humano, un momento en el que el hombre concluyó por eventos que no podía explicar, tal vez luces, ruidos, infortunios, que si los muertos, sus muertos, no eran debidamente enterrados y cuidados sus restos, y el lugar donde habían sido depositados, el espíritu, alma, lo que sea que haya creído y crea el hombre que habita nuestro cuerpo, se les aparecería y les llegaría a causar daños (o por lo menos, sustos). Era muy importante proporcionar al difunto una tumba, un espacio propio (con nombre incluso, véase lápidas, señalamientos, epitafios), donde su espíritu pudiera tener una habitación por siempre.

Retomo: Cuando el movimiento de huelga de 1906, reprimido y propiciador de muertos, sepultaron a los muertos, a los “Mártires de 1906”, en el que entonces era el panteón municipal. A los años, hubo necesidad de mover de lugar el reposo de los difuntos (Hoy,en el sitio donde antes estaba el panteón se encuentra un barrio llamado, precisamente, “Cementerio Viejo”, escuelas, casas, changarros… en todos asustan, sobre todo en la escuela… eso es otra historia, claro, pero tiene que ver con la sepultura que se les arrebató a un número indeterminado de restos humanos que allí descansaban).
Se aprovechó para, de paso, hacerles un homenaje y colocar en la plaza municipal los restos de los HÉROES en el monumento construido para ello. Se cuentan historias al respecto, las más atrevidas dicen que se extrajeron huesos, los que encontraron… que se revolvieron, que eran huesos de chinos que murieron de fiebre amarilla (como si sus huesos fueran diferentes, la xenofobia persigue en el más allá), se dicen tantas historias que alguna tiene que ser cierta… Años pasaron y de nuevo sacaron los restos y los cambiaron a otro monumento, más grande, más propio… se supone que están allí los huesos heroicos. ¿Será muy impropio e irrespetuoso preguntarme así como sin querer: de quién son los restos a fin de cuentas?

No preguntaré. No importa la respuesta.
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jueves, 4 de diciembre de 2008

Sepulturas, 1

"Me parece que el tipo de sepultura más antiguo
es aquél en que el cuerpo retorna a la tierra y,
después de ser depositado ahí, es cubierto por ella
como si fuera un manto maternal.”
CICERÓN, Las Leyes, 2, 22-23

En una ocasión, bajo una serie de circunstancias que a la distancia no puedo definir sino como felices, me encontré sentada en un espacio del Teatro Ángela Peralta, en Mazatlán como parte del público asistente a un evento literario (junto a mí estaba sentado un joven casi bello con nombre que creí inventado –ja, todos los nombres son inventados, hasta los nombres de las cosas- y que después supe real: Eros… algún día hablaré de él). Se leían ponencias en homenaje a Gilberto Owen y en una de ellas se mencionó la posibilidad-necesidad de trasladar los restos del poeta a Sinaloa. A partir de esta propuesta, mucho se habló-discutió-argumentó… a favor de la medida. Creo que en mi calidad de sonorense y descreída (no por lo primero lo segundo necesariamente), fui la única en decir-ME que eso era absurdo, sobre todo por lo que lingüísticamente se vertía acerca de las dificultades que entrañaba tal empresa, cuestiones de exhumación y fronteras y porque no encontraba ninguna razón del por qué unos restos orgánicos persiguieran el arraigo.


Los muertos se sepultan, quiero creer, principalmente por dos pensamientos, el de higiene que anticipa el futuro bienestar de los que aún viven (algo así como “el muerto al pozo y el vivo al gozo”); y ese otro pensamiento que nace de la necesidad de sepultar a los muertos en un espacio sagrado, mágico, especial, único, para que esperen allí el juicio final, la vida futura, la otra vida, la eternidad, el pago por sus obras en vida –o lo contrario.
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jueves, 27 de noviembre de 2008

Casi una carta para Abigael

1994. Íbamos en un camión, cerca de cincuenta mujeres (exceptuando el chofer, un marido y algún reportero). Caminábamos con rumbo a Huajuapan de León, Oaxaca, desde el Distrito Federal.
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Más o menos en el centro del medio de transporte chilango, la sección norteña: Pina y yo, atrás Inés y Sara. A la altura de la centésima curva por la que pasábamos (nos faltaban varias centurias –Nostradamus acota- de mareadoras curvas), Pina consideró oportuno el barranco (el nº 58) para ofrecer la carne seca (¡con ajo y chiltepín!), las tortillas elaboradas en Hermosillo por su (de Pina) querida (también de la que esto escribe) mamá… Fue general la negativa (muy cortés, ya sabes) el desconocimiento (¡ay! ¿qué es eso?) y casi nadie mermó nuestras provisiones. De unos dos asientos adelante, sin embargo, surgió el ofrecimiento de un cambalache (así): les doy estas galletas de trigo por algo de carne. ¡Suave! El trueque se hizo, vinieron las presentaciones: las de acá, ya se sabe quiénes, de allá: Emma. Se acomodó volteada hacia nosotras en su incómodo asiento y púsose a platicarnos, soy de Durango, vivo en el defe, me siento del norte y la pregunta crucial: ¿conocen a un poeta sonorense, Abigael Bohórquez? ¡Sí! Respuesta entusiasta de la sección unida en su norteñez. Ah, pues yo lo conocí cuando vivía en la capital y etcétera –dijo Emma. La rutina del camión (saltos y náuseas de pasajeras), no nos permitió extendernos en la plática.
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Llegamos a Huajuapan. Mientras nos quitábamos de encima el entumecimiento de más de cinco horas de traqueteo, nos metimos en el Palacio Municipal del pueblo. Éramos más de cien mujeres reunidas para participar en el segundo Encuentro Nacional de Mujeres Poetas (En el país de las nubes). El programa iniciaba con la distribución de las cien en grupos menores para ubicarnos en diez poblados situados en las cercanías. Ah, porque no te he dicho y pido disculpas por ello, que eran dos camiones, en el otro y en compañía de otras, iba Fidelia, la quinta sonorense.
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Nos mandaron a cada una de las de Sonora a un sitio distinto. Así que aquí quedo sola y enviada a Tequistepec, junto a otras siete mujeres, entre ellas Emma. Al llegar a Tequistepec, por mera casualidad, si creemos en ella, a Emma y a mí (y eso porque fuimos las menos quisquillosas, dijimos donde sea y nos fue mejor que a todas), nos hospedaron en un departamentito muy padre y un poco fuera de lugar, si lo pienso (lo pensé desde aquel día, no soy tan lenta).
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Después de cenar y sin haber nada más qué hacer, fuímonos cada quien a descansar. Allí, esa noche, la plática, el motivo y la razón de estar sin dormir ni una hora, fuiste tú, Abigail querido. Emma te conoció en tu fecundo exilio, conoció a tu madre, tu hogar. Me habló de su participación en tus grupos de poesía coral, de la admiración por tu obra, de lo que compartieron, de su relación particular… Fue una noche oscura, sólo se veía nuestra voz, mucho más la de Emma, que decía y decía de ti, te nombraba y conjuraba tu presencia… hasta que sonaron las campanas (que nos hicieron recordar el episodio de Canoa, por cierto, tal vez te hubieras reído), estaba aún oscuro y más o menos intentamos dormir un poco (a mí me rebullía tu imagen en la mente, el ser que tú eres y conozco. No me dejabas dormir, no sé si Emma lo hizo).
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De lo otro ya no te cuento, fueron unos días muy lindos. Estuvimos tan cerca, Abigael, y yo ni te dije cuando, casi dos años después, por fin te lo dije: Emma te saluda y te envía sus buenos deseos. Allí fue tu turno, estábamos sentados (¡por fin solos!) en un lugar oscurito y ebrio de San Luis Río Colorado, al concluir las Jornadas Binacionales… Me dijiste de Emma, tu versión, claro, porque siempre es otra la versión, producto de otra mirada y eso, tú sabes. Igualmente me dio mucho gusto ver cómo la recordaste y haces que te agradezca, ahora, la oportunidad de tener a Emma cerca, en el afecto, en la amistad. Lo que ella me contó del tiempo compartido y lo que tú me dijiste acerca de ese tiempo, no lo digo. Lo sabes tú, lo sé yo (afortunada con dos versiones) y Emma lo sabe.
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Tan solo unos días después de tu muerte me llamó por teléfono (lo hace ocasionalmente) y se lo dije. Sufrió y sufrimos cuando lo hablamos. Esto es así, ya ves. No quiero que termine en lágrimas, así que te abrazo fuerte, recordando el besote que me diste, que nos dimos, y con el que te despediste de mí en Cananea, cuando tú ya sabías que no volverías (¿lo sabías?), aunque prometiste hacerlo. Yo te creí (de hecho, a veces, te espero).
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Abigael Bohórquez nació en Caborca, Sonora, el 12 de marzo de 1936 y murió el 27 de noviembre de 1995, en Hermosillo.
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miércoles, 19 de noviembre de 2008

“Te acordarás de mí toda la vida
te acordarás de mí mientras yo viva.”
Canción

Dice un amigo querido que los escritores (no recuerdo si en realidad dijo los poetas... aunque casi de seguro lo dijo) aman a todos ¿Cómo es eso? pregunté asombrada.

- Yo no sé
- ¿Por qué lo dices?
- Parece que les resulta muy fácil declarar su amor por tal o cual. Y hasta parece que se lo creen.
- ¿En los poemas?
- No, van por la vida diciendo te amo como si fuera bandera y como si por ser poetas uno tuviera que creerles
- ¿Tú no?
- Nooo… claro que no. Es más, yo cuando lo digo, si lo llego a decir, soy muy cuidadoso.

Yo no creo en las canciones (no en todas). Pero puedo oírlas (no todas) y a veces hasta cantarlas (sólo algunas y a solas)
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Hay algunas canciones francamente mentirosas. Hay algunas mentirosas y feas. Hay algunas mentirosas, feas y simples. Hay otras simplemente exageradas. Hay algunas de cuyas declaraciones desconfiaríamos en cualquier conversación.
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Hay canciones que nos obsequian absurdos, afirmaciones ilógicas y llenas de ingenuidad, de filosofía demasiado apresurada o adornada o jalada de los cabellos, o arrastrada por el lodo, o váyase a saber qué…
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Sin embargo, yo no creo que haya que creer en las canciones para tener placer al oírlas, ni entenderlas siquiera para sentir que fueron escritas para uno, y para cantarlas mucho menos hay que filosofar sobre su contenido... cuestión de dejarse llevar, nomás.
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(¿Cuánto me quieres, qué número del uno al diez, de aquí a dónde… tan poquito? Quiero más.) Necesitamos aseveraciones que nos hagan sentir que somos únicos para otro ser, especiales, amados.
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Y, claro, también tiene que ver y mucho, quién nos canta o nos dice o nos quiere hacer volar. Una vez alguien me dijo; “te amaría toda la vida, aunque muerta fueras y con gusanos y carne putrefacta y yo contigo, allí tendidos, te amaría por siempre” Cuando ese alguien eso me dijo, no me dio lo que se dice gusto, recuerdo haber pensado que no deseaba pudrirme, menos en su compañía… A él le dije mentiroso, exagerado y no manches (tal vez le dije qué mamón).
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Se me ocurre que estas tres canciones (que no llamaré mentirosas, ni incoherentes, ingenuas, ni mucho menos feas o simplonas) son ejemplo de hipérbole en cuanto a la duración del amor (pero qué rico escucharlas, pero qué bien olvidarnos de que son únicamente palabras). Sólo fragmentos:

Te amaré toda la vida
todos los años, los meses y los días
todas las horas y todos los instantes
mientras pueda latir mi corazón
(La canción se llama “Te amaré toda la vida”, es de Enrique Novelocosme Navarro y la canta Javier Solís)

Pasarán más de mil años,
muchos más,
yo no se si tenga amor
la eternidad
pero allá tal como aquí
en la boca llevarás
sabor a mi.
(“Sabor a mí” -claro-, de Alvaro Carrillo)

Y esta, Guajira, trova del poeta Luis Lloréns Torres con música de Emiliana de Zubeldía:
“Guajira”

Cuando yo tranquilo estaba
Sin tener ningún cariño
Cuando yo tranquilo estaba
Sin tener ningún cariño
quisiste que te quisiera
Y te quise con delirio
Y te seguiré queriendo
Hasta después de la muerte
no creas que esto es mentira
pues después también se quiere
Yo te quiero con el alma
Y el alma nunca se muere.
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jueves, 13 de noviembre de 2008

Hoy es jueves


¿Para qué lee uno novelas? (El proceso y las razones que puedan tenerse o no para leer cuentos o poemas son otros, no intentaré hablarlo). Para aprender, viajar, conocer otros pensamientos, vivir a través de los personajes, sentir. Tal vez.

Por los motivos que sea hay novelas que uno (en este caso yo, ni idea de lo que los demás hagan en su elección de lecturas) lee más de una o dos veces (dos aún parece coherente, tres ya inspira desconfianza, cuatro es casi enfermizo... habiendo taaaaantas novelas)

Dulce jueves, de John Steinbeck es una novela que leí hace tiempo, cuatro veces tal vez, o más. Recuerdo los pulpos que allí aparecen, la descripción de las mariposas embriagadas luego de llegar y alimentarse en los bosques michoacanos, las patitas temblorosas, cayendo mariposa sobre alfombra de mariposas ebrias...

Igual que pasa con los recuerdos (la lectura es pasado, por supuesto y pertenece a la memoria) inventamos el argumento, lo cambiamos.
Dulce Jueves es una historia de amor básicamente. Un día de estos la leeré de nuevo. Me lo prometo.

El jueves es un día como todos...

"Jueves" es sólo una palabra, un intento de los muchos que hay de manejar, dividir, nombrar, controlar el tiempo. Es lindo creer que podemos. En todo caso, saber dónde estamos parados a veces ayuda.

Hay un poema:

Definitivamente jueves
Waldo Leyva

Quiero que el veintiuno de agosto
del año dos mil diez,
a las seis de la tarde como es hoy,
pases desnuda atravesando el cuarto
y preguntes por mí.
Si estoy, pregunta, y si no existo,
o si me he extraviado en algún lugar de la casa,
de la ciudad, del mundo,
pregunta igual, alguien responderá.
El primero de enero del año dos mil uno será lunes
pero el veintiuno de agosto de la fecha indicada
tiene que ser definitivamente jueves
y el calor, como hoy, agotará las ganas de vivir.
Las calles serán las mismas para entonces,
los flamboyanes de efe y trece seguirán floreciendo,
muchos amigos no estarán
y el tiempo habrá pasado por la historia de la casa,
de la ciudad, de mi país, del mundo.
Quiero que el veintiuno de agosto, al despertar,
prepares la piel
_________el corazón
________________las ganas de vivir.

Aquí es un jueves: un día. Con nubes, frío, trabajo. Un día que sólo se llama jueves. Sin mariposas, sin pulpos, sin canciones. Sin ganas de vivir.

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miércoles, 12 de noviembre de 2008

Virtual

A ratos me gustaba verte. Por eso la foto en el cajón de mi escritorio. Para descansar tal vez. El pensamiento. Dejar de pensar en libros, en números en espacios que ocupar y desocupar y recorrer, mover, quitar. Hazte pálla. Y me preguntaba cosas, si tus ojos grises como dijiste aquel día, si mirabas hacia el mar en esa foto. Me gustaba irme en verte.
Pero nunca me importó realmente si tus ojos, si el mar. No estabas y lo supe siempre. Así me gustaba, me bastó con eso. Resultó un cómodo placer tu perenne ausencia (o tu presencia ausente ¿cómo, cómo decirlo?)

¿Y ahora…? ¡Cómo chingados me sales con que vas a venir! ¿Qué voy a hacer si tus ojos? De seguro seré náufraga en el mar que traes entre las piernas. No me hagas esto. Estabas tan bien allá, en tu agua salada. Estabas tan bien aquí, en el cajón de mi escritorio.

A ratos, dije: a ratos me gustaba verte.
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sábado, 8 de noviembre de 2008

Extráñame


Y uno habla, eventualmente, y si la vida es pródiga –que casi siempre lo es*- con los hombres que ha amado… O no con los que ha amado, sino (¿será, todo, cuestión, sólo, de palabras?) en realidad, tal vez sólo con algunos de los que ha querido, o de los que ha gustado… y al hacerlo, uno se pregunta…desenrolla elucubraciones como sucias alfombras y se tiende (con todas las precauciones del caso) en ellas y se pone a pensar…

Y me pregunto: qué es esto, cómo pude alguna vez haberlo querido. No lo entiendo, me digo en otra, alguna ocasión: este hombre me gustaba, me derretí por él… ¿dónde el aroma, la mirada, el encanto, qué le vi, con cuáles ojos tan errados?

Mientras caminaba por una acera, oí que, arriba, en la vía que corre a unos cuatro metros por encima de la calle, alguien cantaba no demasiado desafinadamente:

“Extráñame, cuando te ofrezcan una copa / extráñame, cuando te besen en la boca / cuando te digan como yo / las cosas más bonitas de este mundo / cuando te sientas muy feliz / con ansias de vivir... extráñame.”

Volteé y no alcancé a ver de quién era esa voz aguardentosa, así que aprovechando que a unos pasos estaban los escalones para subir (y para bajar también, ahora que lo pienso), y olvidando que la curiosidad le hizo aquello feo al gato, me allegué a la vía y allí estaba, con sus verdes ojos intactos, sonriendo ebriamente (y cantando a José Alfredo, je)…

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Primera versión del encuentro:
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- María –dijo, con una dulzura tal que si al hacerlo no hubiera yo visto lo desdentado de su boca, con facilidad hubiérame dicho: “¿cómo pude olvidar a este dulce y bello hombre, cómo pude agarrar mis días e irme de sus noches (o viceversa)?”
- Hola, le digo tentativamente ¿cómo estás? -Un perro lo acompaña, me gruñe levecito.
- Cállate, diablo ¿Qué no ves quién es?
- Jaja , este perro no me conoce, no inventes
- Sí que te conoce –dice- muchas veces le he hablado de ti

Claro, por algo una quiso a este hombre o a otro. Fue por algo que no tiene qué ver con los dientes que le faltan, pero sí con los ojos que son mar y aún miran iluminados. Fue por algo que no tiene qué ver con el tambalearse ebrio, pero que sí tiene qué ver con el cabello que antes tuvo, largo y sedoso. No lo quiso por sus dedos manchados de tabaco que adivina sucios, fue por sus manos grandes y siempre obsequiosas. No fue por su voz llena de alcohol. Fueron tal vez sus palabras.

Segunda versión del encuentro:

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- Quihúbole
- Hola ¿cómo estás?
- Aquí nomás, tirando rollo…
- Va a pasar el tren (hasta preocupada por su seguridad, a estas alturas)
- Me vale –y escupe, muy cerca.
- (Silencio arrepentida de haber subido)
- ¿Y qué, cuándo volvemos?
- ¿volvemos a dónde?
- Me dan ganas de …
- Atrévete (mirando a ver si hay piedras, palos, otra persona)
- ¡Estás loca?
- Ya me voy –miro sus pelos grasosos sujetos en una cola rancia y escueta.
- Se me había olvidado lo ridícula que eres y miedosa
- (Silencio- pensando en su voz que alguna vez creyó varonil y ahora es rasposa, desagradable ¿o así fue siempre?
- ¿Te gusta mi perro?
- No me gustan los perros, ya sabes, menos si son tan grandes y negros
- Bonita sigues siendo, María, pero también una simple –se rasca la enorme barriga. Por eso te dejé.
- ¿Me qué?
- Te dejé, jaja ¿ya no te acuerdas?
- (Recordar aquellos días de dolor por él: qué absurdo, qué inverosímil. Es recordar una pesadilla) ¡Gracias, muchas gracias!!
- ¿Por qué, tú?
- Por haberte marchado de mi vida
- ¡No te digo!
- ¡Adiós!
- ¡Eit, eit, no te vayas!


*porque indudablemente es bueno que la vida nos enfrente a nuestros errores o aciertos, que nos diga: “Mira todo lo equivocada que estuviste, este es un hombre común, corriente, nada azul asoma ni por asomo, de príncipe ni hablemos.” O que nos diga la vida: “Mira, todos estos años creíste haber tropezado y caído en un pozo cuando conociste a este hombre, date cuenta de que no fue así, este hombre te hizo ver que afuera del pozo había luz, tú ya estabas en un pozo, no puedes seguir culpándolo” o… tantas cosas que la vida nos dice al enfrentarnos al pasado.

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O, a veces ni nos dice nada.
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miércoles, 5 de noviembre de 2008

Decir: creer

Una esquina de pueblo minero. Saludo matutino (ambas mujeres): las manos en los bolsillos, frío.
- ¿Viste la desgracia del avión? (en las noticias apuradas, desesperadas e inmediatas después del acontecimiento, hubo énfasis en señalar que la máquina no era una avioneta sino un jet). Pobrecitos los muertos. Pobre el presidente, casi lloraba anoche.

- Ganó Obama (intercala segunda mujer, deseando cambiar de tema)

- En las escrituras lo dice –primera mujer de pronto tocada por la palabra-: un presidente negro y una sola moneda, el principio del fin está llegando…

- (Silencio de segunda mujer)

- La santa de Cabora también lo dice: cuando en Cananea aparezca un oso en primavera (ya eso pasó y no una, varias veces, aclara emocionada).
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- (En silencio, la segunda mujer asiente)
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- Cuando muera el cordero morirán tres lobos..

- No entiendo –pidiendo que ya cese de predicar en el desierto la primera mujer aunque la segunda sienta pena de dejarla hablando sola.

- Los corderos están muriendo desde hace mucho tiempo, pero los lobos cuándo morirán –con más fuerza y poquito más volumen- Cuando vayamos al mercado con una carretilla llena de billetes y no logremos comprar ni un tomate, sabremos que el fin se acerca…

-Ya tengo que irme -intempestivamente- gusto de verla. Hasta pronto.

A veces parece que la gente ni idea tiene de lo que dice. A veces parece que la gente cree lo que dice. A veces lo que la gente cree, uno no puede oírlo.

A la otra me taparé los oídos, mamá, dice Mariana, me asustó eso que dijo la señora. Estupenda decisión, mi amor, le digo yo (que me tocó ser la segunda mujer en esta inofensiva y desabrida obra en un acto), pero no te asustes por lo que creen los demás. Mira, yo no creo y tú tampoco tienes por qué creerlo, le digo, sabiendo que miento.

Ah, qué –casi enojada- pero es que me dio miedo.
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Vengo de mirarte allí
en esa oscuridad que te rodea
y no vi nada
sino el fulgor
de tu lengua repentina
y dulce

Y no vi nada
sólo el tenue
raspar de tu sombra
en el resguardo de tu tumba
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lunes, 3 de noviembre de 2008

Viernes 31 de octubre de 2008. Tradiciones.

Para Miriam

Ocho treinta de la mañana
Salgo de mi casa, me acompaña una gata negra, salta junto a mí durante todo el trayecto y su cola se mueve arribabajoizquierdaderecha.
Esta gata no maúlla, habla sin cesar, veo sus negros labios donde el rojo asoma debajo de la oscuridad del labial, admiro los bigotes negros y grandes que enmarcan su boca, tres de cada lado, decorando sus mejillas sonrojadas. Veo su pequeña, hermosa nariz negra y brillante, nariz de gata saludable y feliz.
Va a su festival de Halloween, comerá pizza (siempre y cuando haya hawaiana), bollito (siempre y cuando no sea de chocolate), y refresco. Llenarán el dulcero-calabaza que ella y sus compañeros hicieron con un globo, periódico, engrudo y pintura. Emocionada adelanta que entrarán a la casa del terror, anticipa el miedo que sentirán ella y sus amiguitas (que dentro de poco me enteraré que se han convertido, sólo por este día, en una vampira y una bruja, respectivamente)

Diez de la mañana
Casa de la Cultura. Tengo el compromiso de, junto con dos mujeres más, ser jurado en un concurso de altares de muerto. Labor dificilísima (no lo vuelvo a hacer, lo prometo, casi lo juro) son once altares, todos ellos hubieran merecido ganar (puntos a calificar: elementos, creatividad, alusivo… ¿qué se puede hacer con esto?). Fue espantoso tener que decir primero, segundo y tercer lugar (nadie quedó conforme y tuvieron razón, por lo menos a cuatro yo hubiera premiado con el primero). Los altares con temas como Cri-Crí, los Revolucionarios, Niños muertos, Tetabiate, Cajeme, Juan Pablo II, Rocío Jurado, entre otros. Flores, velas, incienso, música (Rocío Jurado, claro; música yaqui, cantos ceremoniales, corridos de la revolución, “Caminito de la escuela”), agua, sal, licor, papel picado, pan de muertos, calaveras de dulce, y hasta un pequeño incendio que fue sofocado raudamente por un policía de altas botas resistentes al fuego quien pateó las llamas como si de odio se tratase…


Doce horas, mediodía.
Voy por Mariana. No comió pizza, me la da en un plato, parece de cartón también, junto con el espagueti. Esta gata parece que fue arrastrada por los patios de la escuela, trae las orejas abolladas, la nariz es ahora gris al igual que los bigotes, carga una enorme calabaza llena de dulces, me cuenta del placer del miedo pasado en la casita del terror “me tiraron al piso, mamá -entiendo porqué la cola en tales condiciones- y Cyntia (la vampira) ni así me soltó la mano, verás qué suave, nos dio muuuucho miedo.”
Al llegar a la casa, preparamos para la noche un recipiente con dulces para los niños que lleguen a pedir (“triquitriquijaloqüín); Mariana lo hace a conciencia, pone algunos tazos, “por si llega algún niño que los quiera”, los revuelve, que les toque de todos, dice. Dejamos el recipiente cerca de la puerta. Y esperamos a que se llegue la noche. Comemos y me regreso al trabajo.

De las 6 a las 8 de la noche.
Mariana y Fernanda quien pasa con nosotros las tardes del viernes y las mañanas del sábado, esperan a los niños. No llega nadie. Se aburren y se van a jugar, a cenar, a preparar sus mochilas para la doctrina sabatina.
Justo a las ocho se oyen los cantos: “trik… etcétera”. Llamo a las niñas para que sean ellas quienes repartan los dulces, emocionadas y gritando, al montón de brujas y seres indefinidos vestidos de negro. Lo hacen y se van de nuevo a sus juegos, a su nocturna rutina de viernes. Cuando el segundo y último grupo de la noche llega, les doy yo misma los dulces a las brujas, puras brujas, mala seña. Y es todo.
Los dulces casi todos allí quedaron.

11,30 de la noche
Matan a balazos a hombre, balacera en calles. No lo dice nadie pero los balazos corrieron en las calles en donde un poquito antes corrieron los niños pidiendo dulces. En uno de los negocios de este hombre ahora muerto, él mismo repartió dulces a granel, alguien me cuenta.
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Casi ya 1 de noviembre... o ya. Me duermo pensando en por qué los niños no vinieron. Tal vez porque no tuvieron disfraz que ponerse (no, hay niños que sólo se tiznan la cara, así ha sido siempre); el frío no puede ser, otros años ha hecho muchísimo más en este día; miedo a la violencia... lo dudo, ese miedo ha de haber llegado después; pensaron en la economía mísera (miserable, raquítica) de comerciantes (los imagino cerrando sus negocios antes de las seis para no enfrentar a la infantil turba que pide dulces); saben de las carencias del pueblo en general que agoniza por la irrazonable y empantanada huelga(sueno dramática, lo sé y es intencional, como casi todo lo que digo) y que si apenas tiene para lo básico no iba a derrochar en dulces... que sé yo de las razones que puedan tener los niños para no salir a las calles vestidos de hadas, duendes, vampiros, hombres arañas y brujas. Hasta una tradición ajena (si es que esto no resulta una paradoja) nos duele que se pierda cuando también se pierde de vista lo realmente importante.

Pd:
El día 28 es para "los que murieron matados", el 30 para las almas en el limbo (los niños que murieron sin ser bautizados); los muertos chiquitos el 1 de noviembre, y el 2, los muertos grandes.
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Pd2:
Una de mis canciones preferidas. La versión de Eugenia León y Lila Downs...
Ay! que bonito es volar/A las 2 de la mañana/a las 2 de la mañana/Ay! que bonito es volar, ay mamá!. //Volar y dejarse caer/ en los brazos de una dama /ay! que bonito es volar/ay mamá!//Me agarra la bruja /me lleva a su casa/me vuelve maceta/y una calabaza.//Me agarra la bruja/me lleva al cerrito/me vuelve maceta/y un calabazito.//Ay! dígame, dígame/dígame usted/ ¿cuántas criaturitas/se ha chupado usted?/Ninguna, ninguna/ninguna no sé/ando en pretensiones/de chuparme a usted."
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sábado, 1 de noviembre de 2008

miércoles, 29 de octubre de 2008

Leer

es un acto que efectúa nuestra inteligencia buscadora de significados.

"El libro que lees en voz alta,
oh Fidentino, es mío, pero
de tan mal que lo lees, lo
empiezas a hacer tuyo.”

Marcial, poeta latino (40-104 d. C.)

No sé ustedes pero yo, muchas veces leo para no entender. Y puedo leer capítulos completos sin entender ni un veinte por ciento de lo que he leído (estoy exagerando, claro; a veces el porcentaje de lo entendido no llega ni a diez, o cinco, y esto es sólo porque leo en español textos en español, porque leer en español textos en alemán es dificilísimo y no bromeo aunque pueda parecer que lo hago). Así se descansa y se engaña al cerebro lector, a la mente analítica (porque continuamos con evidente gusto y aparente y raudo aprendizaje leyendo frase tras párrafo y página tras capítulo, sin entender ni jota, que la jota la requetendendemos, claro, pero así suele decirse) que cree que estamos entendiendo; y sigue brindándonos nuestra engatusada mente la facultad de ver, decodificar símbolos, entender una palabra y otra pero no el contexto, es decir, entonces: ni la palabra, porque no hay palabras sin el significado del lector (que ha leído como si en chino estuviera escrito: ya se sabe, aquello de “está en chino”).

Llega el momento en que uno deja de vivir como si hacerlo fuera una carrera (y esto no necesariamente tiene que ver con la edad, sino con que nos caiga el veinte), no se trata de ser los más bellos, ni los más gordos, ni los más inteligentes (¿o sí?). Leer y disfrutar aunque no entendamos, ver una pintura y disfrutar de los colores, la luz, aunque no sepamos qué nos dice del momento histórico, de qué nos habla en la estética, qué nos susurra de la historia del arte y sus corrientes. Llega el instante crucial en que nos decimos: ¡qué chingados!: si no es obligación saber, entender, conocer y probar todo (la tranquilidad que deviene no es medible).

Y disfrutar las palabras leídas en silencio al igual que hago cuando oigo una canción en árabe, en francés… Letra más letra más letra menos acento entre comillas multiplicadas por puntos igual a placer entre paréntesis. Uno de mis libros preferidos para esto es Perutilis Lógica o Lógica muy útil (o utilísima), de Alberto de Sajonia (el capítulo 2: “Del término”, me pone a volar. Otra cosa sería si intentara leerlo en latín. Oh, sí, otra, otra cosa))
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Cuando quiero descansar en el pastito de las palabras una y otra, sin el estorbo del deseo de obtener un aprendizaje o sentirme -o creerme- muy lista, busco libros, artículos de ciencia avanzada, de filosofía (ese puede ser el extremo); no puedo ni plazco hacerlo en los libros de ficción, en ellos el gozo se da sólo si se entiende (otro extremo). En medio está la poesía, el placer es independiente siempre del entendimiento, aunque a veces se duplica con él (o se triplica sin él)

La comprensión es el esfuerzo cognitivo que se hace sobre el texto comparando las ideas, discriminando, buscando semejanzas y diferencias entre lo que ya sabíamos antes de leer y lo que estamos apenas conociendo por medio del lenguaje escrito. No hay tal esfuerzo cuando en estas ocasiones de que hablo, leo; aunque a veces sí, pretendo e incluso intento saber qué significan las utopías del conformismo, los números reales, los agujeros negros, los gusanos, las dimensiones al más allá, la curvatura del espacio-tiempo, la política de precios, el cálculo infinitesimal, el devenir metafórico de las especies abisales… pero concluyo siempre la lectura carcajeándome de placer al comprobar que leí con atención cada una de las palabras y no entiendo, porque el significado no le pertenece al texto, sino al lector.
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martes, 28 de octubre de 2008

Archivo adjunto

Hombres, me digo mientras reflexiono ante la imagen anexada a este correo. Diariamente recibo mensajes olvidables, que no leo, que tiro, con los que me río, mensajes de usar, de regalar, de repeler. Éste, es diferente. Lo envía Pepe, quien nunca antes me había enviado nada a pesar de ser compañeros de trabajo desde hace más de cuatro años.
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Al descubrir en la bandeja de entrada su nombre, me sobresalté, pensé en amonestaciones, recordatorios pero inmediatamente desdeñé el susto al pensar que Pepe y yo ni siquiera trabajamos en el mismo departamento.
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Me acerco a la foto, la observo lo más cerca posible. Quiero recordar la mano de Pepe pero no sé cómo es su mano, sólo he compartido con él y fugazmente el espacio del café, algún pasillo; confieso no haber visto sus manos (sus ojos sí, me he detenido en ellos aunque apenas percatándome de que lo hago).
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Me pregunto con qué intenciones Pepe me envió una foto. Esta foto. Sólo, a veces, nos saludamos, intercambiamos buenos días, hasta mañanas e inofensivas y desabridas otras cortesías verbales.
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La foto es para mí, no cabe duda. El archivo anexado dice: sólo para Dolores Pérez, y yo soy esa. No hay mensaje, sólo la foto adjuntada.
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El de Pepe se ve grande, amenazante pero comprendo que es por la cercanía con la cámara que se ve así… tal vez. La mano derecha lo sostiene y se alcanza a ver un fragmento de una pequeña oscuridad que quizá sea el ombligo. Nunca creí que vería el ombligo de Pepe.
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Una vez un hombre me mostró su pene. Luego, otro hombre me mostró su pene también. Y luego otro hombre hizo lo mismo. Y otro. Otros…
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¿Qué puedo decir del de Pepe? Me lo presume, lo ofrece?
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viernes, 24 de octubre de 2008

La boca se te derrite
cuando la sumerges
en el charco de mentiras
que has elegido
para regalarme
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miércoles, 22 de octubre de 2008

Fábula

Hay mujeres que son como un sueño de la estética cuando sonríen
Yo no
Hay otras que derraman mieles y efluvios que seducen al más fuerte con palabras seductoras y la melodiosa voz de la chuparrosa
Yo no
Hay mujeres que caminan mostrando su cuerpo en contoneos que enloquecen a los hombres; mujeres que se mueven con la gracia de mil panteras
Yo no
Hay mujeres que se ponen camuflaje de colores para pasar desapercibidas en el arcoiris y su presencia es casi una maravilla óptica
Yo no
Hoy estuve a punto de matar a una campamocha que impávida vio mi pie acercarse. Quién le manda vestirse como pavimento, la descubrí de milagro… Las ventajas del camuflaje son cuestionables.

Jajaja, por supuesto que tiene moraleja…

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sábado, 18 de octubre de 2008

“Porque vas a llegar de un largo viaje
es distinto el color y otro el paisaje.
Todo tiene otra luz, tiene otro modo,
porque vas a llegar después de todo.
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Porque vas a venir, mi casa vieja
inaugura una flor en cada reja.
Porque vas a llegar es que te espero
Tú me vas a querer y yo te quiero.”
Canción
Podría pensarse que no pongo atención a lo que se habla, pero sí… casi siempre (como supongo puede hacer la mayoría de la gente, o no lo sé)puedo oír, escribir, pensar en diferentes temas, como hoy, que recuerdo y escribo (para ser fieles a la inútil temporalidad, preciso que ahora transcribo)esta canción que tanto me gusta, la tarareo mentalmente, y oigo acerca de la forma de producción de las palabras en el desarrollo del lenguaje oral y mientras disfruto cómo mis alumnas ríen de la anécdota divertida que les he contado, veo por la ventana (una de ellas, porque de las cinco que hay, dos dan a un pasillo interior y otras dos tienen cerradas las persianas)la vía desfallecida y pienso en la huelga tan muerta como ese terreno por donde hace más de un año el tren no carga cobre.
Decir no, no siempre significa no, se dicen ejemplos de lo que pasa con los niños pequeños y su adquisición de la lengua y sus significados, se habla del concepto del cero y su proceso, de la historia de la humanidad…
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-¿Me quieres?
-No
-¿Mucho?
-No
-¿Quieres que te quiera?
-No
-¿Quieres nieve?
-No
-¿De qué sabor?
-¡¡De chocolate!!
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Es sábado.
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viernes, 17 de octubre de 2008

Fructifica la memoria del niño
que fui
que fuiste
y arrodillado al margen
te hundes en el deseo de nadar
en aquella risa espumosa
que tenías
que tuviste

Duermes
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jueves, 16 de octubre de 2008

Huelga perenne

“De las lunas,
La de octubre es más hermosa”

De verdad. Y mientras camino con Mariana lo comprobamos ambas, le hablo de la canción, le digo de los cumpleañeros bienamados y ella me platica de Halloween, que esta lunota sirve para asustarse, dice. Hemos salido a comprar algunos objetos innecesarios pero prometidos. Son apenas las 7 de la tarde con unos treinta minutos cuando mucho y en las calles del Centro comercial, El Ronquillo, reina (¿campea, habita?) la soledad. Pareciera que son las once de la noche, la mayoría de los comercios está cerrado, una que otra persona camina con prisa o sin ella (creo que es lo segundo), haciendo, buscando quién sabe qué, o yendo a quién sabe dónde. Sólo una cantina, donde filmaron algunas escenas de la película "Profundo Carmesí", "El Íntimo" se llama, con más de cien años a cuestas, vomita ebrios que en la banqueta discuten y se tambalean. También la papelería, otra, no el negocio al que fuimos en primera instancia (que llegamos y aunque estaba abierto, no tenía nada de lo que buscábamos, ni tampoco clientes) ofrecía su luz y a ella, como insectos, fuimos (si se lo digo a Mar, dirá que ella una mariquita y si le digo que yo campamocha y que las campamochas tienen campamochitas, dirá: entonces, decidido, eres una mariquita también). Compramos y, de la mano, nos regresamos. Entramos por el puente “El paso del norte” a Cananea Vieja , donde el reloj retrocede y regresa a ser como las horas que son, aproximadamente las ocho de una iluminada noche, con gente platicando afuera de algunas casas, con dos tres tienditas abiertas, la panadería, los infaltables vagos en la esquina, compartiendo una caguama y carcajeándose. Hace frío, Mar trae falda y a ratos se le oye temblar la siempre entusiasmada voz que me cuenta, me dice, me explica su hermosa vida.

Pasa la noche y llega este jueves. Mar y yo, tempranito, de nuevo, caminamos hacia el este. En un momento del camino nos detenemos y volteamos a ver el cielo del oeste y allí está, la lunota de anoche, valiéndole madres el nuevo día, el sol, la huelga.
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Los cuervos

qué alas tan cargadas y encendidas
qué picos
qué negrura

qué silencio pinche
en sus graznidos
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miércoles, 15 de octubre de 2008

"Corazón / que has sentido el calor / de una linda mujer /
en las noches de octubre,/ Corazon /
que has sabido sufrir / y has sabido querer /
desafiando al dolor." Canción




octubre es un objeto redondo y perfumado
octubre no es un mes, es un cumpleaños
octubre, en conclusión
es una luna
un gran regalo

En octubre nacieron las personas más importantes de mi vida: mishijos. También nacieron otras personas queridas, va relación:

3: Sylvia Teresa, Ixchell
21: Mariana Isabel
22 Santiago
25: Renée Sofía
27: Marcela
30: Samantha


Y es día y cumpleaños de Bruno (qué pena, no sé el día ni cuántos, pero te recuerdo, Bruno, en octubre)... Aniversario de la Universidad de Sonora y etcétera

martes, 14 de octubre de 2008

Dos que no tienen que ver:


porque en esto soy arma de doble filo
de triple pico
y de cuádruple gemido




A propósito de otoños y de mañas
este otoño
como siempre
te carezco

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lunes, 13 de octubre de 2008

a veces un dolor no es cruel, pero impide

adivinamos el puente entre la niebla

y no podemos cruzarlo
porque nos falta
destino


las mariposas creen penosamente que las manos son flores
y perecen
en la anhelada miel
que nunca saborearon

así
se llena el corazón de expectativas
y se nos vuelve un costal insaciable de esperanza

dolor pinche
pero no es cruel
es sólo:
éste
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miércoles, 8 de octubre de 2008

El rebote

Por Buch

En la cama (y dónde se me ocurrió ejemplificar… en realidad puede pasar en cualquier lugar, un avión, caminando, en la playa, hasta bañándonos) sucede eventualmente que, de improviso, sin aviso (improviso es, precisamente, sin aviso ¿no?) previo (todos los avisos son previos, si no…) que permita protegernos, beber menjurjes, untarnos bebedizos, bajar o subir el puente levadizo (de levadura, que también hace que la masa se levante)

¿Cómo describir eso que llega?, lo que como humedad se cuela y de pronto nos hace saber que ya no estamos donde estuvimos segundos antes (pero si yo no deseaba moverme del instante confortable; pero si yo no quería pasar puertas que no abrí; pero si esta ventana me basta y sobra para ver el mundo…)

¿De dónde llega de pronto y sin anuncio el hueco en el corazón en el estómago, ésa: la nostalgia?

O el aturdimiento claramente etílico de que gozamos a veces, luego de meses de no embriagarnos. O el mini viaje repentino de alguna droga que hace mucho. O la sensación de placer por las caricias que ya no… Eso es el rebote
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Y los maravillosos libros que de pronto llegan flotando como significados aerostáticos y nos hacen creernos en medio de argumentos oníricos... el rebote literario
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Y las emociones de aquélla canción, de la voz que alguna vez acompañó nuestros dolores, otros dolores que de pronto nos duelen como si hubieran renacido de entre las cenizas, melancolía fantástica y de rebote
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Y escribir como si estuviéramos poseídos por creencias ajenas y desconocidas, vivencias que suponemos ajenas, y que son jirones de recuerdos que nos llegan de rebote arrastrando el sentimiento de tiempos ya idos

Y esas las lágrimas que aparecen y que ya están rodando
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(no ruedan, en realidad, más bien corren, porque no giran al desplazarse, se mueven progresivamente de un lado a otro, aquí es del ojo a ¿a dónde se van las lágrimas? Si estamos acostados, las lágrimas corren hacia las orejas, muy desagradable sensación; si de pie o sentados, las lágrimas pueden quedarse en la ojera si es muy profunda o seguir por las mejillas y terminar en el dorso de la mano casi siempre derecha con la que las limpiamos, o en un pañuelo si prevenido del rebote que no se anuncia cargamos con él siempre, o en los labios o la nariz si nos movemos… destino incierto el de las lágrimas)
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¿de dónde llegaron? Si estuvimos riendo hace apenas un instante. ¿Cómo es que nos ponemos a llorar a mitad de un aburrido capítulo de una novela olvidable?
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Sólo por el rebote puedo explicarlo
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viernes, 3 de octubre de 2008

"Hay grillos que mueren por la tarde en una bandeja azul."
(lo dijo Venecia)


Hay grillos que se mueren y no saben
de las tardes
y del viento
no saben que su cuerpo se deshace
en un proceso
donde la putrefacción
es lo de menos
ignoran que no están
¿nunca estuvieron?

Porque un grillo no sabe, yo supongo
de otra cosa más que el ansia de comer
y de aparearse
para reproducir perdido entre el follaje
su canto

Al igual que eso es tan sólo
lo que uno también sabe
cuando eventualmente uno se muere
sumergido
en una azul
bandeja

que puede, o no, llamarse tarde

..