lunes, 30 de marzo de 2009

Protagonizar la vida

Hay personas de quienes no podemos recordar anécdota alguna, ni curiosa, triste, ni molesta... sólo tal vez recordemos de ellos su nombre y que estuvo alguna vez en nuestra pantalla, no como protagonista, ni personaje secundario... sólo como doble y quizá.


Hay otros, en cambio, que no podemos pensar en ellos sin que a nuestra memoria llegue una avalancha (ah, las metáforas) de recuerdos chuscos, interesantes, macabros, o dolorosos.


Mi primo Manuel Aarón, "Miko", el mayor de mis primos, , el primer nieto de mis abuelos paternos, Josefa y Miguel, el que sólo nació unos años después de mi padre, es uno de estos protagonistas perennes.


Es sábado 28 por la tarde, recibo una bellísima noticia que me llena el corazón de flores y esperanza. Y una llamada telefónica que me dice que este mismo


sábado por la mañana murió el Miko, en Tucson, donde vivía desde hace más de 40 años tal vez. Hermano de nueve, primos y primas, nada secundarios pero como él, ninguno:


mujeriego, labioso, encantador, simpatiquísimo, charrero, excelente hijo, pero el peor de los hijos también.
Dos veces se casó. La primera con Juanita, norteamericana que no hablaba ni pizca de español y que junto a él, tan moreno, brillaba como sol. Tuvieron tres hijas, lindas y distanciadas de la familia desde que ellos se separaron. Años después le nacieron dos hijos de otra esposa. Ya todos tal vez lo hicieron abuelo desde cuando.
Él nunca dejó de dar de qué hablar.
De sus estancias en prisión recuerdo habernos carteado con fruición a pesar de la diferencia de edades que pudo habernos separado. Creo suponer que tenía yo en ese tiempo de que hablo 15 o 16 años.
Un día me pidió le mandase fotos mías y de mi hermana. En bikini, dijo. Le pedí explicaciones de tan peregrina solicitud (mi padre, de haberlo sabido, se habría negado rotundamente). Me respondió veloz para decirme que con esas fotos en bikini de dos bellas primitas obtendría favores y beneficios en aquel lugar; además podría intercambiar nuestra dirección con algún preso que se interesase en mantener correspondencia con alguna de nosotras. Aún me divierte pensar en su ingenuidad y/o malicia (ingenuidad al creer que se las enviaría y malicia.. por lo mismo).
En prisión estuvo encargado de una publicación que manejaba temas jurídicos, información legal para los presos y literatura, así como mensajes postales. Nos perdimos mi hermana y yo de aparecer en uno de sus números ataviaditas con bikini en medio de la nieve o el frío cananense. Tal vez aún anduvieran por allí nuestros cuerpitos en papel manoseados por manos encarceladas.
No fui su prima preferida. Ignoro si tuvo preferencias. Todos lo querían. Él sí fue el primo más loco que recuerdan la mayoría de mis numerosos primos, el sobrino más entrañable de los hermanos de mi padre. Del que más expectativas se tuvieron siempre.


El domingo 29 fue mi cumpleaños. Qué vida, pues.
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sábado, 28 de marzo de 2009


Albericoquitos (con Clínica Obrera al fondo totalmente desperdiciada y casi en calidad de desahuciada)
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Sábadode dedos fríos...
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dadodependientediablodudadordialectodemoledorduraznoderrotadodiálogodemente... Aquí, como bien parece, no dice nada... dominar despecho desarmable desamparo desamarro desafano desando desubico despeloto. aquí tampoco dice nada.: Sábado de dedosdesnudosy desanudados.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Versiones, otras

V
Su saliva era dulce
¡No me digas!
Sí que lo era y su lengua
¿Dulce también?
No, gentil.

VI
Porque me escribió un poema
De amor
No, diciendo que la mujer no existe
Qué pinche

¿Entonces?
Me lo escribió.

VII
Me decía cosas sucias
¿Apestosas?
Su-ci-as
¿Letrina, podredumbre?
Oh, tú sabes
Sí que sé
Cositas sucias
Qué rico

VIII
Porque me enseñó a volar
¿Te enseñó? ¿Me estás cuenteando?
Sí, claro
Ya lo decía yo

IX
Me daba viajes rebotando en la oscuridad
No te entiendo
Yo tampoco pero me los daba

X
Una vez lloró
¡Chillón!
Y no pidió perdón
¿Por eso?
¿Te parece poco?

XI
Porque me amaba
Yo no
Porque le amé
Yo tampoco
Ja, esa es una película
Y una canción
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lunes, 23 de marzo de 2009

Cuatro primeras versiones del porqué

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I

Es porque tenía sus manos muy grandes

¿Y?

Vas a pensar que estoy loca

No, dime

Con una mano podía cubrir mi rostro completo

¿Y?

Eso me excitaba

Órale, tá bien…

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II

Cantaba

¿Cómo?

Medio desafinado

No pregunto eso ¿cuándo lo hacía?

¿Ves la diferencia? dijiste: CÓMO

Perdón… ¿cuándo?

Cuando caminábamos

¿Y?

Casi no hablaba, no le gustaba hablar

¿Y?

Eso me hacía sentir bien, parecía feliz conmigo

¿cuando no hablaba?

Nooo... cuando cantaba

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III

Bueno, comía rico

No entiendo

Sí, me encantaba verlo comer

¿Por?

Porque su boca

Mmmm…

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IV

Era caliente

¿Cómo?

Calientito, de noche

¿Nomás?

Y me abrazaba. Mucho.

¿Y, qué más?

Olía bien. Era limpio.

Éit, eso se oye muy bien.

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martes, 17 de marzo de 2009





Estos son, sucesivamente, flores de albericoque, de membrillo y del hermoso durazno... Van para Miriam (lamento los textos fúnebres) ... ya sabes:
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"Que quien por un vidrio mira
que hace algún color distinto
todo cuanto ve con él
está del color del vidrio».
(Agustín Moreto)
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«Y es que en el mundo traidor
nada es verdad ni es mentira;
todo es según el color
del cristal con que se mira».
(Ramón de Campoamor)
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Los lentes verdes que se usan en el reino de Oz (el terrible) para ver el mundo de esmeraldas lleno... En fin.
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viernes, 6 de marzo de 2009

“Antepuesto al cuerpo de la obra…”

Leo el prólogo a Elsinore, de Salvador Elizondo. Pienso.

· Que hace más de veinte años leí El Grafógrafo.
· Que Elizondo ya murió.
· Que leí también El retrato de Zoe y otras mentiras.
· Que hace viento.
· Que el tedio.
· Que también Farabeuf.
· Que el aburrimiento.
· Que el hastío.
· Que Narda o el verano me gustó mucho.
· Que el cansancio, que el hartazgo (que no es lo mismo ni igual dice el diccionario, ni el fastidio)

Los prólogos en ocasiones -no es este el caso- son tan o más interesantes que el material prologado y ya se sabe, no descubro, ni pretendo descubrir la forma de las nubes ni la volubilidad de los amoríos, ni el hilo de ningún color (el hilo lacre, en Pito Pérez). Repito lo que ya se sabe. Escribo.

Yo prologo, tú prologas, él prologa, nosotros prologamos…

Y nos convertimos en máquinas de prologar y escribimos para ser prologados. Pienso en un personaje que se echó a cuestas la dulce tarea de prologar todo material escrito que cae en sus manos. Y está bien. Digo, unos lo escriben y otros lo prologan, qué se le va a hacer.

Elizondo dice en El Grafógrafo: “Escribo. Escribo que escribo. Mentalmente me veo escribir que escribo y también puedo verme ver que escribo.” Oh, sí.

No es que lea Elsinore y por eso me haya detenido en el prólogo. Sólo pongo folios, números de adquisición en páginas, sellos, clasificación, me doy cuenta de que es el tercer ejemplar del título, distribuyo las tarjetas catalográficas. Hago mi trabajo. Mi trabajo me ha hecho.

Y leo un prólogo.

Nuestras vidas son los prólogos que van a dar… a algún libro acomodado en un estante en la biblioteca de los mares de la cotidianeidad.

(a veces el prólogo de nuestra vida es más interesante que el cuerpo de la obra, lo que en ella hemos escrito…ni modo.
En ocasiones quien lee el prólogo que nos precede, gracias a él desiste de leernos. O, por las virtudes del prólogo nos leen con fruición. Oh, decepciones… ni modo)
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miércoles, 4 de marzo de 2009

Almíbar casi primaveral

Marzo, mes de la primavera. Aquí, sin embargo marzo siempre (palabra que no es) fue un mes de invierno aún, de heladas y vientos.
Hemos tenido poco más de una semana con mucho calor y eso bastó para que los árboles frutales, específicamente los duraznos, albericoques y ciruelas, como en un acto de magia, se llenen de flores.
Blancas, y rosas en muchas tonalidades, todas florecitas delicadas que pretenden algún día convertirse en fruto.
Y volteamos al corral y allí están, y a los jardines, y a la distancia, por todos lados manchones blancos y rosados que sabemos con perfume; por todas partes las flores.
Alboroto en los árboles (el membrillo con sus bellas hojitas –no puedo decirles hojas, son hojitas aunque suene almibarado- llenas de pelusa), la gente con ropa veraniega se pasea, los pájaros cantan a todo lo que da. Los periquitos han tenido ¿periquititos?, la valentina, una perra del barrio, tuvo tres cachorros ayer.
Pero hoy las cosas parece que cambian. El viento llegó, los petalitos tiemblan.

Hay varias formas de vivir, aprovechando lo que venga o previniendo lo que vendrá. Alocarse en una primavera ilusoria y fugaz o dejar que a su tiempo lleguen las flores los frutos las hojas y lo que haya que llegar…

Y si el frío no se va ¿nos quedaremos con las flores arrumbadas?
Y si se va este precoz calor ¿nos dejará sin pétalos, matará los frutos el frío?

Me caigo tan mal cuando parece que doy consejos.

Pero no, no tengo ni la menor idea de la respuesta. Si es que la hay.
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lunes, 2 de marzo de 2009

Querer

y que a uno lo quieran.
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Vaya asunto.
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Desde que somos bebés deseamos agradar ¿para qué?
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¿Sólo un recurso biológico para recibir alimento, abrigo?
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Deseamos el apapacho, el abrazo, que alguien nos diga: lo has hecho bien, me gustas.
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Buscamos reconocimiento.
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Escribimos.
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Escarbamos en las relaciones con los demás, desentrañando el afecto con las herramientas de la sonrisa, la voz dulce, el acomedimiento.
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Igual en las relaciones de pareja. Pero.
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Hay veces que nos pasamos.
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Acosar no es lo mismo.
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No entender que el NO en ocasiones, muchas veces, casi siempre, significa NO (un adiós es un adiós, dice un tango), ocasiona muchos problemas, sobre todo si se trata de una pareja que ya no lo es ¿quién sabe lo que es una pareja?
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Hay algunas, muchas creo, canciones que ilustran la cuestión, distintos matices, pero el mensaje es el mismo: vete pálla, quítate de aquí, déjame estar… versiones del desamor.

Una.

No me quieras tanto

Yo siento en el alma, tener que decirte
que mi amor se extingue, como una pavesa
y poquito a poco, se queda sin luz
Yo sé que te mueres, cual pálido cirio
y sé que me quieres, que soy tu delirio
y que en esta vida yo he sido tu cruz
Ay amor ya no me quieras tanto
ay amor no sufras más por mi
si nomás puedo causarte llanto
ay amor olvídate de mi
Me da pena que sigas sufriendo
tu amor desesperado
que quisiera que tú te encontraras
de nuevo otro querer
Otro ser que te brinde la dicha
que yo no te he brindado
y poder alejarme de ti
para nunca más volver
Ay amor ya no me …
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Aunque es psicología inversa casi, donde el que pide quítate, queda como víctima o como salvador de quien no se entera de que el amor se apagó. Abre los ojos, ya no hay nada para ti, búscate otro (a). “Si nomás puedo causarte llanto…”, así dice, imposibilitado para causarle algún placer, un gustito aunque sea…
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Dos
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¿Y esta: Bohemio de afición que cantaba aquel Gerardo Reyes?
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Aléjate de mi no quiero que me quieras
yo soy otoño gris y tú eres primavera
tú llevas en tu ser pureza de adeveras
en cambio yo me pierdo por cualquiera
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Aléjate de mi yo en nada te convengo
mi mundo de ilusión es todo lo que tengo
infiel en el amor lo traigo de abolengo
rompiendo corazones me entretengo
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Yo todo lo que tengo lo doy por las damas
y nunca me entretengo a ver si me aman
les doy mi corazón tan solo una semana
y luego sin rencores dejo que se alejen si les da la gana
.
Me quito la camisa por un buen amigo
hoy vivo millonario, mañana mendigo
mi dicha y mi dolor, a nadie se lo digo
por eso nadie sabe cuando estoy gozando, cuando estoy herido
por eso nadie sabe cuando estoy gozando, cuando estoy herido
.
Bohemio de afición, amigo de las farras
de noche mi timón navega sin amarras
el antro de lo peor me atrapa entre sus garras
si hay vino, si hay mujeres, si hay guitarras!
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Yo todo lo que tengo lo doy por las damas
y nunca me entretengo a ver si me aman
les doy mi corazón tan solo una semana
y luego sin rencores dejo que se alejen si les da la gana
.
Me quito la camisa por un buen amigo
hoy vivo millonario, mañana mendigo
mi dicha y mi dolor, a nadie se lo digo
por eso nadie sabe cuando estoy gozando, cuando estoy herido
por eso nadie sabe cuando estoy gozando, cuando estoy herido
.

Mira qué vivo el infiel.
Pobrecito, qué puede hacer contra su inclinación bohemia.
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Y Tres
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La que sí me gusta (que nadie me la cante nunca, que jamás la oiga de quien quiero…)Me gusta mucho, incluso me hace reir. es una que se llama La Milpa, de Los cadetes de Linares… no pone pretextos, no se justifica, no aduce cuestiones de genética o sociales. Ya no, dice.
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Ya no quiero que me quieras no seas necia
no dirijas tus miradas hacia a mi
lo que tengo es para ti el mayor desprecio
vive sin mi como yo vivo sin ti, como yo vivo sin ti
.
Haz de cuenta que sembramos una milpa
y esa milpa con la helada se secó
haz de cuenta que los dos fuimos basura
y vino el viento y lo que paso voló
y nos separó a los dos
.
Ya no quiero que me quieras no seas necia
no dirijas tus miradas hacia a mi
lo que tengo es para ti el mayor desprecio
vive sin mi como yo vivo sin ti, como yo vivo sin ti
.
Has de cuenta que sembramos una milpa
y esa milpa con la helada se secó
has de cuenta que los dos fuimos basura
y vino el viento y lo que pasó voló y nos separó a los dos.
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Tan tan
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sábado, 21 de febrero de 2009

Los negros

Lo veo y no puedo (eso uno nunca puede) evitar recordar cuando Luci me contó.
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Me dijo que un día. Común, tal vez de tarde veraniega en el pueblo (una tarde de día veraniego, sería tal vez… ¿un pueblerino verano atardecido?). El se acercó y le dijo algo sumamente estrafalario.
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Le dijo que si podía ayudarle a descifrar algo que lo intrigaba sobremanera.
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Esto fue lo que le dijo casi con exactitud: “creo que los huevos se me están poniendo negros. ¿Se pudren los huevos, Luci?” Ella no le respondió, me dijo.
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Me dijo que no contestó. Le pregunté la razón de su negativa… dijo: porque no.
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Que no le dijo nada puesto que ella nunca se los vio y es muy difícil confirmar cualquier asunto si no se tiene un referente anterior.
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Me dijo que no pudo contestar porque no quería verlos y de seguro él se hubiera bajado el pantalón y le hubiera dicho míramelos qué negros están.
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Y me dijo que ella no deseaba, en ese tiempo ver oscuridades dudosas y además no sabía de qué color estuvieron antes. Para comparar.
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Que no pudo decirle nada pero creyó que sí era cierto y que después por poco llegó a confirmarlo cuando los vio reunidos en el baldío, él en medio y no está segura pero.
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Ella dijo que cree que él les mostraba y supuso que. Porque todos se reían.
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A ella, me dijo, no le importaba de qué color tamaño o forma los tuviera, él sólo era su muy joven vecino.
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Que a ella, en todo caso, de él sólo le preocupaba y muy poco en realidad, su evidente llegada a la estación de la locura.
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Que un día lo descubrió cuando se bañaba, mirándola por un orificio entre las tablas podridas.
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Dice que ella mal se cubrió y salió, según creyó a corretearlo y no hubo necesidad.
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Que él estaba, me dijo, sentado en una piedra que había atrás del baño y que le dijo a manera de saludo, no justificación, se me van a caer, Luci, están más negros ¿quieres verlos?
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Yo ahora que lo veo me pregunto.
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No de qué color los tiene o si se le pudrieron.
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Cuando paso junto a él me dice: adiós, mija.
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Veo los perros que se olisquean y dan vueltas a su alrededor cuando camina, y me pregunto si le importa lo que algún día le preocupó.
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lunes, 16 de febrero de 2009

sábado, 14 de febrero de 2009

Canción del Amor Sincero , de Raúl Gómez Jattin

Prometo no amarte eternamente,
ni serte fiel hasta la muerte,
ni caminar tomados de la mano,
ni colmarte de rosas,
ni besarte apasionadamente siempre.
Juro que habrá tristezas,
habrá problemas y discusiones
y miraré a otras mujeres
vos mirarás a otros hombres
juro que no eres mi todo
ni mi cielo, ni mi única razón de vivir,
aunque te extraño a veces.
Prometo no desearte siempre
a veces me cansaré de tu sexo
vos te cansarás del mío
y tu cabello en algunas ocasiones
se hará fastidioso en mi cara
Juro que habrá momentos
en que sentiremos un odio mutuo,
desearemos terminar todo y
quizás lo terminaremos,
mas te digo que nos amaremos
construiremos, compartiremos.
¿Ahora si podrás creerme que te amo?

De Jaime Sabines

Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí. Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre y sueño.Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío?

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martes, 10 de febrero de 2009

Duras teclas

Ayer. Las siete de la tarde, hora de cerrar. Voy a la parte trasera de la biblioteca, llena de ventanas (enormes y diez), grande y fría, allí está la caja de controles de la energía eléctrica. Apago todo. Oscuridad repentina, tenue sobresalto. En la ventana a mi izquierda acontece una luz (la luz acontece? No sé, pero suena bien)… súbitamente me asusto y pienso se está quemando un árbol (cosa que viéndolo bien, sería algo ¿grato, ingrato, digno, indigno...? de verse).
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Ningún árbol se quema, percepción equivocada. De inmediato corrijo y digo pinche luna me asustaste. Enorme, retadora desde sus llamas frías, ella me mira tras las ramas secas de arbolote.
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Varias personas, lectores deshorados (debería existir esta palabra ¿existir?… ¿digo, luego existo, diría la tal que no es palabra?), comentan de la nieve que viene, llegará me dicen, cúbrete muy bien esta noche.
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Salimos y en el cielo nada. Ninguna señal oculta ni evidente de una nieve largamente anunciada. Las estrellas con su obviedad brillante parecen negar la posibilidad ¿nívea? Ni una nube.
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Frío. Viento muy frío. Descubro que la pequeña ventana de mi recámara está ¡abierta! (signos exclamativos casi innecesarios, pero no del todo, sobre todo si consideramos el viento superhelador que afuera corre, vuela y se acelera, jeje) Sobre el rebozo y el zarape que funcionan de cortina pongo una cobija, de bebé pero san marcos… el aire sigue colándose y mueve las tres pesadas barreras que he puesto para detenerlo. Toda la noche tengo (tuve, tenía mientras afuera algo nació) frío.
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Hoy ha nevado.
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Empezó tal vez de madrugada, sin hacer ruido como la nieve acostumbra, llegó y se fue acomodando, copo a copo sobre todas las cosas.
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No hubo clases, lo dijeron a las 5,30. A las 8 aún nevaba. Mariana jugó como rehilete gritador, se empapó, heló y pareció que la nariz se le caería, construyó una torre Eiffel que intentó ser un muñeco de nieve (o viceversa) Entró y se acurrucó, es más feliz desde entonces.
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Durante todo el día la nieve se derritió de prisa por sol redondo (y colorado, cantaba el José Luis, “Loquito” Ojeda) Son las seis de la tarde y la nieve y el agua que de ella salió (no es tal, pero eso creemos, las metamorfosis líquidas son complicadas) está en feroz proceso de convertirse en el hielo que esta noche hará que soñemos ser habitantes de un iglú cualquiera.
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Los dedos que aporrean (te leí, Sylvia y yo nunca he borrado letras de las teclas, ¿alevosa, abusiva? Te dejo aquí un abrazo), el teclado están rígidos, helados y adoloridos.
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Pero no tanto como para no poder poner un punto y terminar (tres verbos en infinitivo en este pedacito... y eso que no conté cuántas veces dije frío, tendré que culpar a los temblores friolentos, jaja) este nevado texto, aquí está: .
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sábado, 7 de febrero de 2009

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voy a escribir, me digo
y nada
sólo digo la molestia por el escándalo de una música que yo no pedí y está cual serenata, fea y aparatosa afuera de mi ventana
sólo lo gris de tantas nubes allá arriba
el frío

me dije que escribo ya
pero escribir no es esto
¿o sí?
Jejo diría que sí, el Enrique también
yo a veces

me diré: escribir
palabras (ciego viento papelera)
ideas (ceguera, clima, biblioteca)
imágenes (negra luz, ausentes remolinos, bosque derribado)
mensaje (El aire pretende derribar los árboles que habitan cualquier madrugada descuidada.
Un bosque no puede detener al ciego viento.
Ni dos.
Los libros emboscados parecen viento detenido que acecha a los ciegos que murmuran)


Escribir… ¿esto?

Sábado lleno de viento y nubes.

Qué más.
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viernes, 6 de febrero de 2009

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que la lengua no le sirva a uno
que todo se convierta en humo de colores

sin palabras
y sin voz
no se podrá nombrar dolor alguno
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domingo, 1 de febrero de 2009

La culpa es ¿de los tlaxcaltecas?, 3 (Invierno)

Ni modo: Maga


Se declara inoperante Distribuidora de Gas de Occidente, no más gas por tubería a Cananea.

“…que para el 6 de junio definitivamente cierra operaciones la empresa gasera, por resultarle incosteable: “Desde 2007 en que los Mineros de Cananea, se declararon en Huelga, la empresa ha atravesado por una severa crisis al no pagar el servicio los huelguistas y otros usuarios que se han visto afectados por esa huelga. Se le hizo ver a la empresa el cumplimiento de la Ley desde un principio y lo acato pero se agotaron todas las instancias por lo que es definitivo su cierre”, aseveró el funcionario federal.Mostrando estudios recientes de la problemática el funcionario dijo: “En Cananea hay 8 mil usuarios de gas, 4,130 son de gas natural, por lo que hemos empleado ya algunas estrategias de apoyo para los usuarios en la conversión de Gas Natural a Gas L. P…”
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Información aparecida en
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¡Qué chinga!
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Y eso que no se habla del servicio de agua, de las muchas personas que no tienen trabajo y andan buscando día a día qué comer, de la leña que es producto de primera necesidad y que se encarece y acaba, de los tremendos fríos que pasa mucha gente, niños, ancianos… Y no se habla de los apoyos que han llegado constantemente para los huelguistas quienes a todas horas pasean en sus autos último modelo, de dónde gasolina si hay quien no tiene ni para calentarse.

Invierno pinche, bien instalado en el corazón.
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viernes, 30 de enero de 2009

La culpa es ¿de los tlaxcaltecas?, 2
(Hagan de cuenta)

Va de nuevo para La Maga

Este fragmento es de la novela ¡Minero!, de Eligio Espinoza Ojeda

“El sindicato de mineros en Cananea data de los años veintes, y se llamaba “Sindicato Minero Mártires de 1906”. Funcionaba desde entonces ern forma totalmente irregular debido a la ignorancia. Se quería luchar pero no sabían cómo hacerlo.
Los gringos, grandes conocedores de la naturaleza humana, sabían aquello de que “divide y vencerás”, habían propiciado la fundación de otro sindicato; eran conocidos como Sindicato blanco, formado por empleados de confianza, oficinistas e ingenieros y el Sindicato Rojo, formado por los trabajadores.
En 1935 el líder del sindicato nacional de mineros empujó para que se formara un solo sindicato, pero a la hora de la votación había mucha presencia de miembros del sindicato blanco, y en plan de intimidación estaban a la vista muchos mayordomos gringos. La votación se mostraba bastante floja, hasta que un minero de nombre Ramón Olivas se adelantó y dijo:
-¡¡Ramón Olivas va a votar, y voy a votar por el sindicato rojo, y al que no le guste que se vaya mucho a tiznar a su madre!!
Ante esa muestra de valentía los mineros empezaron a votar y terminaron ganando por aplastante mayoría.”
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Valentía, eso es.
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¿Con quién hablar? Te digo que.
Depende.
De lo que quieras oír.
Así que puedes tratar:
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Con un sindicalizado. / Con un sindicalizado en huelga / Con un (ex)empleado de “tercerías” / Con un (ex) confidencial / Con un priísta / Con un panista / Con un perredista / Con una mujer /Con una mujer esposa de sindicalizado /Con un minero retirado / Con un comerciante aún vigente / Con un ex comerciante / Con un niño / Con un niño hijo de sindicalizado en huelga /Con una maestra / De escuela de gobierno / De escuela particular /Con un cananense viviendo en otra parte de México / Con un cananense en Cananea / Con otro / Y otro...
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Los resentimientos varían, las burlas, los argumentos, los pleitos, los rumores, la violencia, los resentimientos, las burlas, los argumentos, los pleitos los rumores, la violencia… el cuento de nunca acabar, nunca acabar, nunca.
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El cuento.
De la inacabable huelga.
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En estos días de frío te imaginé bajo mis cobijos.
Estos días llegaron y nunca llegaste.
Llegaste pero cuándo.
LLegas y te vas, en sueños.
Querido lejano.
Como ya viste, no sé cómo decirme para ti.
Pero lo intento.
Te beso.
Y te beso.
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jueves, 22 de enero de 2009


La culpa es ¿de los tlaxcaltecas?
Para la Maga

Una cadena es una serie de muchos eslabones enlazados entre sí. Un eslabón es una pieza en forma de anillo o de otra curva cerrada que enlazada con otras forma cadena. Los eslabones se hacen de hierro, plata y otros metales o materias (o inmaterias, los eslabones también pueden ser de música, de montañas, de infortunios, etc.)

No se puede o sí -yo soy incapaz- saber cuál fue el primer eslabón. ¿Será la visión del mineral, el olor a cobre, el color verde, lo que desde hace siglos atrajo al hombre a este territorio?

El caso es que así, eslabón tras eslabón, acontecimiento tras circunstancia, siglo tras riquezas, pasado antes que futuro y demás lógicas, llámese explotación minera, revolución mexicana, sindicalismo, corrupción, avaricia, ambición, lucha obrera, charros, líderes, paros, ideales, contratos colectivos de trabajo, gandallez, abusos de poder, huelgas… se ha hecho una cadenota que difícilmente se rompe.

Agua abundante, praderas verdes, ganado, árboles frutales. La huelga.

Y la recesión mundial y un presidente negro en la gran potencia cercana, y el precio del cobre a la baja… El pueblo languidece.

Casi nunca hay agua. El organismo operador del sistema distribuidor del líquido carga con adeudos según dicen insuperables por los cuales ha contraído a su vez adeudos según dicen también, insuperables, con la comisión federal de electricidad, la cfe realiza cortes al suministro de energía eléctrica, las bombas cesan su (bombeo, claro) y el agua se ausenta de las tuberías. Todos los días. Sí hay agua, no hay cómo hacerla llegar.

El gas en tuberías desde hace ¿cien años, más? … la compañía de gas amenaza con cerrar, despedir empleados, dejar a la gente sin el servicio. Deudores muchos… porque se esperaba que la huelga concluyera en un plazo razonable, se dieron créditos, se esperó a los deudores

Tiendas grandes cierran, changarros desaparecen, la gente emigra…

Y con-ti-nua-rá… (tal vez)
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martes, 20 de enero de 2009

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Mi abuela materna se llamó Isabel, María según yo creía, pero no.
Solo Isabel (sus apellidos fueron Gámez Robles).
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Cuenta mi madre que cuando mi abuela nos visitaba –muy frecuentemente para nuestra fortuna-, el hermano mayor de mi padre, mi tío Manuel, cuando bebía iba a nuestra casa y encontraba a mi abuela en la cocina (ella nos preparaba entre otras delicias melcochas y atoles) y (aquí mi madre me dice, nunca olvida este detalle: “se sentaba en este escalón”) apoyado en el marco de la puerta, cantaba: ”Isabel, Isabel de mi vida / yo te adoro con firme constancia / mi corazón se encuentra delirante / Isabel, Isabel por tu amor” (ignoro si la canción dice otra cosa, no sé quién la cantaba o la escribió, nunca la he encontrado) y tal acción provocaba el enojo (aparente o no) de la Isabel que en ese momento tal vez deseaba aventarle la cuchara a la cabeza al ebrio simpático y no que le cantaba y coqueteaba medio en serio medio en broma (mi abuela era una viuda muy guapa). Siempre he escuchado aquella otra:

Del corazón de una palma
nacieron las Isabeles, delgaditas de cintura
y de corazón... alegres...
Al pasar un arroyuelo
a la sombra de un laurel,
juntaba cabellos de oro,
donde se peinó Isabel.
Ven querida, ven, abrázame
a tu corazón,
por mucho que tú me digas,
no es ninguna satisfacción...
Qué bonitos labios tienes,
labios color de manzana,
si tú me correspondieras,
yo me casaría mañana...
Qué bonitos dientes,
dientes color de marfil,
yo me casaría contigo,
primero por lo civil.
Esta es la canción,
es la canción de la Isabel,
que es tan linda como una rosa
y tan bella como el clavel.

Que la canta Pedro Infante y me acabo de enterar que es de Luis Pérez Meza

Tantas canciones que les escriben a las Isabeles, ésta, de Camilo Sesto se llama Isabel (¡claro!), un pedacito:

“Isabel, Isabel...
lo que yo daría por tenerte otra vez
Duró poco tiempo
quién sabe por qué
abriste tus alas cuando probaste la miel
Sin querer queriendo te llevaste mi fe
y mi orgullo te llora donde quiera que estés”


Esta otra, cantada por Luis Miguel y muchos, es de José Luis Perales (un fragmento, el más pegajoso e insípido):

Isabel,
sueño de mis sueños
Quiéreme Isabel,
como yo te quiero
Quiéreme Isabel
Quiéreme Isabel, quiéreme

Isabel,
flor de limonero
Quiéreme Isabel,
como yo te quiero
Quiéreme Isabel
Quiéreme Isabel, quiéreme


Francisco Mir en su libro Proyecto de olvido y esperanza tiene un poema que se llama “Isabeles”, aquí está, completito:

La que ve como nadie los pájaros blancos de la noche y tiene la pureza de las alas y los vuelos posados en los árboles. La que cuida el sueño del caserío y advierte cuando la deshonra se levanta por la madrugada y en lecho ajeno pervierte la virtud, hace vagar a los pecadores por los trillos sin dejarse oír, la gente la confunde con una ceiba y le enciende velas y destripa frutas de olor en sus raíces. La que viene como canción y se parece a la luz porque se viste con sedas blancas y largas. Totalmente desnuda y descalza recorre los techos y se asoma a las ventanas para darnos su primavera. Por último la que cocina viandas mágicas para mi mesa, cuando el poblado entona sus sones y el mojo se rocía haciendo agujeritos de placer en las caras, hasta que uno mismo sin darse cuenta respira y origina el arcoiris.

E inmediatamente (en el mismo libro)tiene otro, que se llama “Isabel solamente”… concluye así:

“Pensaba que usted sufría y abrí la ventana, dejé que se mojaran los tapetes y manteles, que se humedecieran las mechas y que la oscuridad trajera la luz más fresca.”

El poema que sigue es de Raúl Gómez Jattin, muy bello:

Qué te vas a acordar Isabel...
.
Qué te vas a acordar Isabel
de la rayuela bajo el mamoncillo de tu patio
de las muñecas de trapo que eran nuestros hijos
de la baranda donde llegaban los barcos de La Habana cargados de...
.
Cuando tenías los ojos dorados
como pluma de pavo real
y las faldas manchadas de mango
.
Qué va
tú no te acuerdas
.
En cambio yo no lo notaste hoy
no te han contado
.
Sigo tirándole piedrecillas al cielo
buscando un lugar donde posar sin mucha fatiga el pie
.
Haciendo y deshaciendo figuras en la piel de la tierra
y mis hijos son de trapo y mis sueños de trapo
y sigo jugando a las muñecas bajo los reflectores del escenario
.
Isabel ojos de pavo real
ahora que tienes cinco hijos con el alcalde
y te pasea por el pueblo un chofer endomingado
ahora que usas anteojos
.
Cuando nos vemos me tiras un "qué hay de tu vida"
frío e impersonal
.
Como si yo tuviera de eso
Como si yo todavía usara eso
.
Mi abuela Isabel tuvo una hija, Estéfana, murió un abril, el día que cumplió 33 años, antes, parió 10 hijos, sólo cinco vivieron. Cuentan que un día le dijo a su madre que ya no nombraría Isabel a sus hijas porque se le morían ¿Y quién te dice que les pongas así? respondió enojada mi abuela (casualidad o no, los sobrevivientes no se llaman Isabel) Los nombres se repiten, generación tras generación...

Mi prima preferida se llama Laura Isabel. Mi mejor amiga, Josefina Isabel. Mi hija, Mariana Isabel

Hay un libro, antología, de nombre Todas se llamaban Isabel . La protagonista de todos los cuentos es una Isabel (¡por supuesto!). Y a manera de epílogo el libro tiene esto, de Liliana Santirso:
.
“Isa tenía un globo / un solo globo redondo / redondo y rojo / diferente a cualquier otro globo / a cualquier otro globo rojo / El globo de Isabel / se volvía azul / cuando otros niños lloraban.”
.
Pd: ¿verdad que logré que las Isabeles les caigan mal?
Pd2: Y eso que no incluí un poema que alguien escribió para mí y que se llama "Isabel" , casi hubiera parecido un colmo
.

viernes, 16 de enero de 2009

De la canción “Los pájaros perdidos”, fragmento
Música: Astor Piazzolla Letra: Mario Trejo


“Después busqué perderte
en tantas otras
aquella otra y todas eras vos;
por fin logré reconocer
cuando un adiós es un adiós,
la soledad me devoró
y fuimos dos.”


De “Qué me van a hablar de amor”
Letra: Homero Expósito. Fragmento

“era mi amor, pero un día
se fue de mis cosas
y entró a ser recuerdo.
Después rodé en mil amores...
que me van a hablar de amor!”
.
.,
De ¿Emmanuel Carballo?, poema:

Juego a las escondidillas
Voy de cama en cama
Y no doy contigo
.
Es tarde somnolienta de un viernes en un enero nuevecito de un año casi ¿intacto, completo, incólume?
Jaja, qué tontería, siempre que es enero el año está empezando, todos los eneros son el primer escalón (subir, bajar, no importa tanto), el primer trago (vino o veneno)
Todos los meses, llámense como se llamen nos llegan enteritos y los hacemos trizas o los aprovechamos (o ninguna de las dos opciones), les abrimos la puerta con expectativas (¿no es lo mismo que esperanzas?) o con decepción precoz
Mientras, escribo algo que se llama "La culpa es de los tlaxcaltecas", pensando en el excelente cuento de Elena Garro, aunque no tiene nada que ver, sino en el título (¿salvo el título?)
.