domingo, 30 de agosto de 2009

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en ocasiones es tan fácil recordar, pero no todo

etiquetamos las vivencias:

el primero
el último
el mejor
el peor
lo más grande, más pequeño, más triste, feliz, el único, el sólo, acompañado, aquel...
Así solemos archivar para poder localizar cuando se ofrezca, cuando la soledad, cuando el aburrimiento, cualquier pretexto sirve para traer el polvo muerto a la superficie, los colores aún vivos, el aroma difuminado de lo que pasó y ya nunca más

hoy comí un membrillo y lo recuerdo
en la lengua
como beso
uno
porque fue
oh, ése
el que también muy a menudo vuelve

la mordida, una gota del sabor
agridulce
del verano
que ya después
estará bajo el nombre cruel
de montón de días que se fueron
noches tibias con membrillos

y sin ti
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viernes, 28 de agosto de 2009

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cuando no se puede pareciera que esforzándose va uno a poder... ilusorio pensamiento. Decimos no se puede precisamente porque así es.

Escribir por ejemplo, ya se ve.

Si pudiera brincar al afuera y escribirte allá, donde puedas verlo, un recado, en una barda.

Poder decir con letras engarzadas, eslabonadas, amarradas, agarradas de las manitas, los deditos... Ven.

Y que vinieras.

Pero si no se puede salir debe uno ponerse a hacer cosas adentro, no estar golpeándose en el cristal la cabeza, cabecita de mosca encerrada en una noche interna.

Cuando afuera, oh, qué noche, contigo, con nosotros.

Y las bardas, allá, afuera, llenas de ausencia y vacío.

No se puede, desde acá, aventar las palabras.

Escribir no se puede.

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lunes, 24 de agosto de 2009

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Los relámpagos de agosto se llama esta tarde.

Palo de lluvia

Y agua que cae

Gotas que ptramptramptramptramptramtpictpactpicptactamtamtamtamptramclincnclincnclic… jamás podría: caen.
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miércoles, 19 de agosto de 2009

Postales de lo nublado

CEA: Comisión Estatal del Agua. Cortes que duran 24, 30 horas… dos días y dos noches, tres días… Veinte millones de pesos se adeudan a la CFE y por eso paran las bombas… Sin bombeo no hay líquido.

(Dice Rafael, por teléfono ayer: “Dos días sin agua… cómo cambia la vida”
Entonces yo, pensando que eran dos temas diferentes, le contesté alguna babosada y es que, viéndolo bien: cómo cambia la vida… Pero no, él se refería a que sin agua nos cambian las costumbres, no podemos hacer nuestras rutinas, ni planear, satisfacer algunas necesidades, se nos voltea el mundo… Luego pasó a temas ambientalistas y de conciencia y esos temas no son apropiados para conversaciones telefónicas)

Inician los cortes a las líneas de gas por tubería. Setenta y ocho años de retroceso, como dice mi querido amigo Basilio Hage quien sabe toda la historia, origen, el desarrollo y manejo de las compañías de gas que han estado en Cananea…

A este pueblo se lo llevará el carajo ¿y ese quién es?
Quién sabe, pero ya se lo está llevando. Desde hace días traigo una preocupación constante que no creo me pertenezca en exclusiva: la compañía de gas natural que por más de setenta años distribuyó ¡el gas, claro! a los habitantes de Cananea, se declaró en quiebra hace unos meses y cerrará definitivamente sus trabajos y distribución paulatinamente a partir de agosto y hasta noviembre de 2009. Las consecuencias son grandes, perturbadoras y muy dañinas. Los usuarios registrados son alrededor de 4000. ¿Quién se beneficiará de los gastos que todos los perjudicados tendrán que hacer para la conversión de gas natural a gas LP ?

¿Cilindro o tanque estacionario, espreas para estufa, boiler, regulador, conexiones, actualización en calentones, mano de obra?
¿De dónde? ¿ vales de 3 mil 167 pesos por usuario, con los que se supone alcanzará para pagar la conversión de los aparatos domésticos, será suficiente esa cantidad para todo eso y para remodelar las casas cuando los cilindros no encuentren acomodo, los tanques no se puedan ubicar, las estufas no funcionen…?

Se propone que los cerca de 13 millones de pesos que el Gobierno federal invertirá en apoyos para la conversión a gas LP sean entregados a la compañía Gas de Occidente, declarada en quiebra por causa de los muchos usuarios morosos

¿Viste la película “Charlie y la fábrica de chocolates"?
Este invierno que se acerca, extremista emocional que soy, me imagino metida en una cama, yo y el resto de habitantes de mi casa, bajo cien cobijas, vestidos con chamarra, guantes, gorros… No hay que ser melodramática, me dicen. Pero qué le voy a hacer, soy siempre la gota de agua que derrama el vaso. Tendremos frío, mucho frío.

Al lugar en donde estoy entra un hombre, dice que necesita dinero, que barre, trapea, limpio todas las ventanas, dice, lo que sea, necesito dinero para llevar alimentos a mi familia. Se ve limpio, muy delgado, avergonzado por pedir. La biblioteca está casi impecable (estas dos palabras no pueden combinarse).
Le doy una moneda, no tengo más.
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¿Quéseso, quéseso? A lo lejos oigo música. Se acerca: trompeta, algún tamborcito… reconozco la melodía, es “El hijo desobediente”, sólo música, un grupo de personas del sur de nuestro país toca en las calles para subsistir.
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¡Huy! Así están las cosas en este día tan gris y bello, lleno de lluvia retenida
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Asi las cosas, algunas, en la cuna de la revolución mexicana..
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O así las veo.
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lunes, 17 de agosto de 2009

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Veleta
Sucede que en ocasiones lo pienso.
Duermo así. Desde hace mucho tiempo. No fue decisión, elección sí. Y no siempre para elegir tomamos decisiones ¿o sí?

He escuchado decir que debe preocuparnos nuestra posición y orientación al dormir. De la posición mejor no hablo ahora.

Que los pies al sur, la cabeza al norte, la habitación al este, una ventana al oeste, los sueños hacia arriba, los deseos orientados al centro del planeta...

La verdad es que cada quien, a fin de cuentas, cuando duerme es donde puede y como puede…

En una imagen mental hasta cierto punto infantil que tengo, me veo colgada de cabeza, así duermo, como murciélago. Pero es un invento, ya sabemos, el arriba y el abajo no existen. Mis pies no están en el norte-arriba ni mi cabeza en el sur-abajo.

A mi izquierda el océano pacífico, a mi derecha el atlántico ¿significará algo esto?. Mi mano derecha sostiene un puño de sal que se derrama (nunca he revisado si sólo lo líquido puede derramarse, si la sal no puede ¿es que solo cae?); los dedos de la mano izquierda amarran las lágrimas a mi vientre.

Debajo de mi está la tierra, por eso. Eso.

Arriba el espacio donde no hay arriba ni abajo, este, oeste. Un espacio que no es ni azul ni negro ¿sabías? El espacio es ¡beige! (mira qué facilidad tengo para afirmar lo que no me consta ni me constará… pero sí, de ese color es)
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¿Será que estoy durmiendo al revés y por eso no hay descanso?
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miércoles, 12 de agosto de 2009

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Llueve

Ha llovido por horas

detesto no tener más cerca la ventana

quisiera poner mi cabeza justo al borde y recibir las gotas

resbalar

e irme
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viernes, 7 de agosto de 2009

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Mismo que siempre

La noche suele disfrazarse de silencio.
Y cuando eso pasa, parece que todos ya se hubieran ido (¿a dónde?)
Se escuchan ruidos apagados en los techos, tal vez gatos con su caminar mullido.
Es silencio sin embargo.
Y el quejido, los suspiros tan lejanos, las palabras apagadas, los distantes gritos, nada sirve.
La noche sigue siendo la vereda llena de piedras para tropezarse.
No dormir, agazaparse en la espera.

Del golpe.

Nocturno y silencioso.

La soledad que se disfraza de noche, como lo hace siempre.
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viernes, 31 de julio de 2009

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Hace como como quince años
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(borrador nacido luego de leer a Pina que en su página recordó a René, ¡el 24 de diciembre de 2005!)

Humberto llegó antes del verano de 1986 del defe a Nogales buscando las huellas musicales de un amigo. No lo encontró pero se topó con un lodo espeso que lo ató por mucho tiempo a esa frontera hasta que decidió irse a Tijuana (esa otra frontera), en 1988. La verdad ya un poco zoquetosa su vida. Allá encontró el gran charco.

Alfonso.- De Tijuana a las horas de junio. Allí lo conocí, en 2002, creo. Me obsequió su libro, Llanterío, que yo como buena burra que soy imaginé como un desolado paisaje cubierto de llantas, Pina me dice que es de llanto... Es, creo, igualmente triste. El libro me gustó mucho y busqué acercármele a Alfonso, parece que lo conseguí.

René.- Su presencia fue constante por allá a principios de los 90, en cada ocasión que Hermosillo me recibía, allí estaba René con sus dientes blancos (me prometí decir lo primero que recordara), conocí después al amable Benjamín; estuvieron en Cananea alguna vez. Oh, sí. Ahora Pina me habla de él cuando nos habla de sus afectos.

Un día de este 2005, en el recuento urgente que llega, supongo, con el invierno literal que ya se acerca o el invierno figurado que... está tan lejos aún, mis cajones, cajas, bolsas, estantes, y paquetes han estado siendo removidos con expectación... Encontré maravillosos recuerdos, cartas, fotos, postales, recaditos, ensayos de escritura, dibujos... loquera empapelada: papeles enloquecidos.

Dice la Maga que las casualidades no existen. Sabe. Esto la Maga lo dijo por algo que a mí se me antoja maravilloso y que Alejandro Aguilar Zéleny platicó en la presentación de su libro Andancias en Cananea (Digo algo acerca de esto: Cuenta Alejandro que llegó a un pueblo de Oaxaca, uno, como pudo haber llegado a algún otro, pero llegó ese, Tequistepec, y un día conversando con un músico tal vez el padre de Abigail, mujer que todo hace y lo sabe hacer bien, el Sr. Músico preguntó a Alejandro de dónde eres, de Sonora dijo éste y el músico le platicó que una vez vinieron unas mujeres, eran poetas, atención se dijo Alejandro, y entre ellas venía una de Sonora, de Cananea era ¿se llamaba Josefa? Sí, dijo el músico. La conozco.) Un día en Nogales, como parte de un programa cultural –institucional- llegó desde el D. F. a dar un taller de ¿mimeógrafo? una mujer, una o dos noches sólo necesitaría dormir en la frontera; buscando evitarle el gasto de hotel, se hospedó en el departamentito que yo rentaba, casi no nos vimos, no sé por qué… bajamos de la cama el colchón, ella durmió en él, yo me levanté muy temprano, ella dormía, fuíme a trabajar, ella quedóse. Al regresar sólo encontré una nota que aún conservo con la que me agradece la hospitalidad y me invita a buscarle si algún día ando por su tierra… muchos años pasaron y un día en las horas de junio, en Hermosillo entré al sitio donde se desarrollaban las mesas y miré en la mesa de ponentes a alguien que yo (¡a huevo!), conocía, dijeron su nombre, Sofía Rodríguez, y era ella, la reconocí de inmediato… Sofía dijo: creí que había soñado conocerte, hace tantos años.
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Hace unos 15 años. Creo que más o menos ese tiempo, Humberto, mi persona amada me envió de Tijuana una revista, “La ranura del ojo”, y de allí fotocopié un poema que me gustó mucho, la fotocopia la hice en papel construcción color naranja y por el reverso empecé a escribir una carta para un amigo de Hermosillo, René. La carta truncada dice sólo esto: “René, con esta tinta que a Enrique no le gusta. Bueno, no la tinta, sino el color, que casi es igual, pero no. ¿Y qué? ¿Cuándo va la carta en serio? René, no te pareces a tu nombre...” Esto lo decía yo porque René me había entregado una carta suya, en broma y llena de halagos, quise, pues, corresponder. El poema de veras me gustó y por eso quise regalárselo. Nunca se lo envié, váyase a saber por qué. Hace unos días, limpiando cajones, un papel color naranja atrajo mi atención y era esa carta nunca recibida (y cómo si nunca la mandé). Bueno, para decir por fin lo que desde el principio quise: es ese poema. Va:

Cadencia en ese
Somos los seres raros
Sodómicos sadísticos y fieros
Somos los seres apestados
Eternamente sucios siempre puros

Somos los seres apartados
el coco de los bien pensantes
somos los desmoralizantes
enigmas misteriosos y prohibidos

Somos los seres inmortales
siniestros filantrópicos humanos
somos los seres desgastados
en cámaras de hotel y en hospitales

Somos los seres raros
sodómicos sadísticos eternos
somos los seres adorados
eternamente limpios y despiertos

Alfonso García Cortés

En aquel tiempo el nombre no me dijo nada. Y es gratísimo saber que "antes de conocerte / te adiviné", así le dije a Alfonso. Ya lo dijo la Maga: las casualidades no existen, lo leí porque lo conocería. Lo abrazo calientitamente.
(“Mi queridísima Josefa: para que veas cómo son los dioses, y cómo nos aman.” Así dice Alfonso)
Ahora, Alfonso está lejos, cerca de si mismo, claro. Yo estoy lejos, de Pina, de René, de Alfonso, de Benjamín. Y lejos para siempre de Humberto, que se robó esa revista para mí allá en Tijuana, esa frontera donde fue cremado un día de hace muchos años.

Por último, si en esa foto de René que aparece en la página de Pina, se trata de Arizpe, hay una foto casi igual, pero en lugar de René, el que está en esa entrada es mi amadísimo hijo Santiago con solo un año de edad (1981, entonces) luego la busco.



Pd: Algún día haré algo con este borrador


Pd 2: Nunca he hecho nada con este borrador
Pd3: y pasaron cuatro años más, algo así
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martes, 28 de julio de 2009

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Lección preescolar
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Nada se echa a perder, sólo deja de ser lo que era y es otro.
La pesadilla no es, como aseguran, un sueño podrido.
Es otro universo, lunas diferentes que no suelen gustarnos porque las miramos con los ojos mismos que miran los sueños, la luna de siempre.
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jueves, 23 de julio de 2009

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Ayer:

Lo creí posible, pero no cercano.

Por no dejar, tomé el paraguas al salir, sólo caminé unos metros cuando grandes y espaciadas gotas me invitaron (empujaron, aventaron) a abrirlo. Los hermosos truenos retumbaban (los truenos retumban, el reloj tictaquea, el galllo quiquiriquea… un trueno es un retumbo, tanto así diptongueo?)

Me dije: Sí que llego (¿si que llegas, me diría?) Pero no. A medio camino hube de detenerme (tan fácil decir: tuve que detenerme, o más fácil aún: me detuve) abajo de un techito en realidad piso de un porche de madera para escampar o esperar a que escampase (que no es lo mismo ¿pero es igual?). Recordé aquel texto antologado en El libro de la imaginación, de Edmundo Valadés:

Error
Un día, hace muchos años, un individuo que había salido de su casa sin paraguas se dio cuenta de que empezaban a caer algunas gotas.
“Debería volver a casa a buscar el paraguas”, pensó.
Pero después se dijo: “¡Bah! No serán más que cuatro gotas.”
Y siguió andando porque tenía mucha prisa.
La lluvia empezó a caer. Entonces el individuo se refugió en un portal.
- Esperaré a que deje de llover –dijo.
- Había empezado el Diluvio Universal.
Achille Campanile

Al principio la lluvia, muy formal ella, caía vertical, sólo ocasionales gotas se azotaban a mis pies y reventaban la imagen de lo húmedo. Por unos minutos solamente.
De pronto, la personalidad pluviosa cambió, truenos, viento, relámpagos, nada de solemnidad acuosa. Aquello se convirtió en un desmadre mojado. La lluvia caía desde la calle, volaba en remolinos y bajaba desde el porche en cascadas alrevesadas. Oscureció. Todo fue gris, fuimos agua que rodaba, junto con los autos con las luces encendidas, temerosos los conductores de las cuestas resbalosas, de los arroyos veloces. Una pareja estaba, ingenuamente, como yo, resguardada cuando la lluvia sabía comportarse. Decidieron irse cuando se percataron de que caminando no les iría peor que allí en cuanto a humedad concierne. El paraguas consiguió que mi espalda y algunos fragmentos de mi ropa permanecieran secos. Casi una hora estuve allí esperando en el disfrute acuoso, hasta que tuve que salir, escurriéndome el agua como si de un charco saliera…

Hoy:

Desde las tres la lluvia se acercaba con pasos de duende gordinflón… Ahora, después de dos que tres truenos estruendosos, cae el agua. Gente que de seguro ayer se dio un mojadón pasa con impermeable (¿por qué suelen ser amarillos estos adminículos?).

Un convoy retacado de militares va impermeabilizado con adminículos verdes para contradecirme, o casi.

Ná de que si ayer esta lluvia me pelaba los dientes…ná ná. No se puede.
Si ayer ya nos mojamos a raudales se puede hacer una versión heracliteana queriendo mojarse en este pedazo de camino que se llama hoy y no.
Las siete casi y llueve aún.
¿Acaso?
¡Todavía!
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miércoles, 22 de julio de 2009

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Afuera de un supermercado

… está un hombre, en un costal trae algunos productos, nopalitos, quelites, calabazas. Le pregunto por las verdolagas. Dos por quince dice. Ni siquiera pienso en regatear. Están muy baratas. Lo creo así a pesar de que una doña que está allí mismo cizañea susurrando: “están muy caras”.

Y así, me digo que si pide 25 está bien, vende afuera de un súper, no adentro, supongo que él cortó y empacó los mazos verdes que ahora ofrece. Le pago con gusto por saber todo eso que yo ignoraré creo que por siempre, distinguir entre una y otra tonalidad verdosa, entre una hoja comestible o no… Le reconozco al anciano su trabajo. Él agradece que no regatee y me obsequia (¡además!) una bolsa con berros "para que se haga una fresca ensalada” agrega.

Minucias enormes que nos regala la cotidianidad.
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miércoles, 15 de julio de 2009

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A veces quisiera ser como Oort

¿Quién es Oort?

Ps... tiene una nube

que es una frontera

del Sistema Solar

la última, de hecho

después ya no podemos más decir:
estoy en el Sistema Solar.
Su nube es un inmenso depósito
(se calcula un billón)
qué envidia
de cometas
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(Claro que: Jan Hendrik Oort (28 de abril de 19005 de noviembre de 1992) fue un astrónomo holandés internacionalmente conocido. Estimuló de manera especial la radioastronomía. Es conocido porque el toroide de cometas que envuelve el Sistema Solar recibió su nombre, nube de Oort.)

viernes, 3 de julio de 2009

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"El Océano Atlántico es más salado que el Pacífico."

A eso se expone uno cuando lee indiscriminadamente. A quedarse clavada en una declaración temeraria y casi absurda. (¿Inútil, dices, banal...maravillosa?)

Pero sí, cómo no vaciar nuestra curiosidad y asombro en conocimientos de esos. Así como cuando supimos que las lágrimas a veces son unas y a veces, otras. Cuando se llora de felicidad, por higiene óptica o cuando lloramos de dolor, sufrimiento, la composición química de las lágrimas es diferente... mares salados y dulces (a veces los mares se llaman ríos)
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martes, 23 de junio de 2009

“Ellos prefieren vernos desnudas a escucharnos hablar. Pero en el caso masculino dejarlos hablar es verlos totalmente desnudos.” Esto en el blog de Abril

-No tengo ninguna objeción en hablar mientras te desnudas
-Habla, pues –Y me quito la mascada.
-Mm… los puntos sobre las íes es una figura…
-No, habla de ti –Me pongo la seda en el cuello
-¡Quítatela!
-Habla
-Está bien… cuando era niño creía que los perros se volvían fantasmas -Dices con velocidad como si se tratara de un trabalenguas
- ¿Por qué? –Quito la liga que sujeta mi cabello, lo muevo, eso me agrada
- ¿Por qué, qué?
- Creías que los perros… eso
- Ah, sabe… sigue
- Sigue tú. Pongo mi mano sobre el primer botón de la blusa
- Y luego, mi mamá venía a consolarme –Te acomodas en la silla, tocas tu cuello.
- ¿Cuándo? -He desabrochado todos los botones. Puedes ver mi sostén blanco de algodón con encaje leve.
- Cuando lloraba… Oigo tu respiración, veo tus manos, sobas las rodillas, quitándote el sudor
- ¿Por qué llorabas?
- No sé, quítate la blusa
- Habla, dime más… Me la quito y la tiro al piso
- ¿Qué te digo? -desabrochas mi sostén
- ¿Por qué… llorabas? -Mi falda, apresurada persigue en el suelo la blusa
- ¿Cuándo? – ya tus manos llegaron sabe cómo a mi cadera, me aprisiona. ¿Cuándo qué?... te digo

Tal vez sea inútil intentar comprobar tal afirmación con semejante ejercicio...
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lunes, 22 de junio de 2009

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El Camino a casa ha sido en esta tarde muy largo. ¿Qué hace uno cuando camina? Piensa o bobea. Me dediqué a ambas actividades.

No puedo evitar las más de las veces que pienso o que bobeo (casi toda mi vida) sentir cómo el cristal me deja afuera. No, más bien me percato con facilidad de que todo lo demás está afuera. Es muy duro acatar esta certeza.
Para ver cualquier cosa, tenemos que salirnos. Para escribir un verbo tenemos que dejar de ejecutarlo. Sólo al alejarse se perciben los detalles. Es la soledad.

Ya casi para llegar, cruzo la vía como todos los días la cruzo (por lo menos cuatro veces, qué destino: Cruzadora de vías) y volteo a la derecha, hacia el norte, donde la vía y sus durmientes parece que se esfuman, allá en la lejanía... sé que no es así, me consta porque la he caminado, que los rieles y travesaños de esa escalera acostada que no va al cielo, llega a la curva y le da vuelta y es allí donde parece desvanecerse, pero sigue desenvolviéndose hasta que llega a la Estación de trenes. Desde allí es otro el cantar... ¿a dónde llega? no la he andado tanto. Creo que a Nogales.

Y pienso seriamente si morir podría ser, porque quisiera que así fuera, caminar sobre la vía y llegar.

Lloro, un llanto profundo y seco. No me atrevo a confesarme quién espero que esté al final, en alguna estación, esperando para abrazarme.
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sábado, 20 de junio de 2009

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"Entre los signos que me advierten que mi juventud ha terminado, el principal es percatarme de que la literatura ya no me interesa verdaderamente. Quiero decir que ya no abro ningún libro con aquella viva y ansiosa esperanza de cosas espirituales que, a pesar de todo, sentía en un tiempo. Leo y quisiera leer siempre más, pero ya no recibo, como antes, las diversas experiencias con entusiasmo, ya no las fundo en un sereno tumulto prepoético. Lo mismo me ocurre cuando paso por Turín; ya no siento la ciudad como un estímulo sentimental y simbólico para la creación. Acabo por responder cada vez: ya está hecho."
Cesare Pavese
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sábado, 13 de junio de 2009

(Heráclito)


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Vendrás y serás otro

Tú, el que espero no serás
sino el que llegará

Otro.

(Al que tampoco conozco

y también espero)
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martes, 9 de junio de 2009

Para Emilia, y para su madre que está sufriendo tanto

Ayer. Pasadas las seis de la tarde. El lugar por el que caminaba en ese momento provocaba voltear a ver la grandeza de las montañas a lo lejos. Y en la Mariquita, a la mitad de su falda se veían las llamas, rojas, enormes (sé que lo son porque a pesar de la lejanía se alcanzaban a ver)… el humo salía café, a ratos blanco… hectáreas y más hectáreas de pinos, pastos secos quemándose. El cielo nublado. Pensé en las pocas posibilidades de que el fuego se apagara con una lluvia tan remota.

A escasos minutos, cinco, diez, de mis pensamientos, la lluvia llegó, gotitas leves primero, luego más fuertes y empapadoras. Me dio mucho gusto pensar que el incendio forestal se apagara. Porque alguien que pasaba dijo gracias a Dios que llueve. Reflexioné.

Por eso se cree en la vida eterna, porque se desea un mundo mejor.
Porque no puede concebirse que el dolor no tenga recompensa. Porque no logramos admitir el sufrimiento en un niño que muere, esa chingadera no es concepto asimilable

Por eso se piensa que los niños muertos serán ángeles.

Por eso abrazamos a las madres.
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Por eso rezamos.
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Y creemos.
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jueves, 4 de junio de 2009

las mañanas suelen ser
tranquilos agujeros plácidos

a veces pareciera
que uno aunque desee
no puede salir

y en esas ocasiones
la mañana se eterniza

y estamos enfangados
en su pesadez tan dulce
a media noche

(podemos, incluso
llegar hasta la muerte
y no nos damos cuenta
porque flotamos
en una mañana que se estira
y que nos aprisiona)