martes, 21 de diciembre de 2010
Quiero
"Quiero escribir nada más que poemas, pero no puede ser. Nunca lo quise tanto. Pero las deudas me bombardean. No puedo dormir por ellas. Desearía poder vender mi cuerpo a una viuda rica, pero ahora está gordo y tiembla un poco. Estoy harto de estar tan condenado y totalmente en quiebra, arruina las cosas. Quiero construir poemas lo bastante sólidos y grandes como para que la gente pueda caminar y sentarse, comer y beber y hacer el amor en ellos. Ahora tengo nada más que el andamiaje de poemas, y nunca estoy bastante descansado como para construir los techos y las paredes. Mi mesa amontona líneas sueltas, palabras solas, nada terminado." Dylan Thomas
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Poema
Presentación de poemario.
Jueves en mi pueblo. Poemas que el autor leyó, formalidades. Ni galletas teníamos, sólo café y té. Afuera no hacía mucho frío, habíamos temido que hiciera.
Público maravilloso, breve y enjundioso.
Un evento que parecía uno más entre tantas presentaciones de libros, lectura de poemas... Afuera la noche.
Del público una mujer joven quiso comentar y concluyó hablándonos de que cuando fue niña, en segundo o tercer grado de primaria aprendió de memoria un poema y sin más preámbulo se lanzó a decírnoslo, con dicción perfecta y hermosa voz:
Otra mujer, mayor, dijo: yo escribí un poema que tal vez no les gustaría ("a ver, a ver, que lo diga" petición generalizada) y nos dijo un poema hermoso, que habla de la lluvia en invierno y de que es preferible que en invierno nieve. De verdad bello poema, me conmovió. Y para cerrar con broche de oro, ya cuando creíamos que la noche no daba para más, un niñito de seis años que llegó con su mamá dijo yo sé un poema ¿puedo decirlo? Y nos lo dijo. Ismael hubiera llorado... es un decir. Pero esta noche fue la confirmación de que la declamación nos transforma, de que la memorización de poemas nos ayuda a sobrellevar la infancia y los temores. De que la poesía.
Jueves en mi pueblo. Poemas que el autor leyó, formalidades. Ni galletas teníamos, sólo café y té. Afuera no hacía mucho frío, habíamos temido que hiciera.
Público maravilloso, breve y enjundioso.
Un evento que parecía uno más entre tantas presentaciones de libros, lectura de poemas... Afuera la noche.
Del público una mujer joven quiso comentar y concluyó hablándonos de que cuando fue niña, en segundo o tercer grado de primaria aprendió de memoria un poema y sin más preámbulo se lanzó a decírnoslo, con dicción perfecta y hermosa voz:
Otra mujer, mayor, dijo: yo escribí un poema que tal vez no les gustaría ("a ver, a ver, que lo diga" petición generalizada) y nos dijo un poema hermoso, que habla de la lluvia en invierno y de que es preferible que en invierno nieve. De verdad bello poema, me conmovió. Y para cerrar con broche de oro, ya cuando creíamos que la noche no daba para más, un niñito de seis años que llegó con su mamá dijo yo sé un poema ¿puedo decirlo? Y nos lo dijo. Ismael hubiera llorado... es un decir. Pero esta noche fue la confirmación de que la declamación nos transforma, de que la memorización de poemas nos ayuda a sobrellevar la infancia y los temores. De que la poesía.
lunes, 29 de noviembre de 2010
¿Qué está haciendo el lobo?
Cuando las manos se me calientan luego de sostener por un rato la taza del café, toco mi fría nariz y la entibio. Las caliento de nuevo y sin mis lentes acomodo las manos sobre los ojos. Qué sensación: tan agradable... hasta que empiezo a ver, atrás de las manos, atrás de la luz, atrás de mi mirada: barcos naufragados, cubiertos de algas y vida marina; verde madera pudriéndose en el agua, turbiedad líquida, fango transparente.
Afuera el lobo regresó del bosque, mueve con furia los árboles y embiste con su hocico soplador las paredes...
Afuera el lobo regresó del bosque, mueve con furia los árboles y embiste con su hocico soplador las paredes...
martes, 16 de noviembre de 2010
Mano
Ni la literatura nos reconfortará más que una mano tocando nuestra mano si a media noche despertamos asustados...
Claro, siempre y cuando no sea la mano peluda, ja. Yo les contaba una hsitoria muy de terror a los niños... que terminaba diciendo: ¡quhubo, mano! ... un chasco ¿fiasco?
Seguro que al escribir lo del principio tuve que recordar este poema de Julio Cortázar: "Happy New Year"
Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestás tu mano en esta noche
de fìn de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Asì la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.
Lindísimo poema... Lo que termina contradiciendo la afirmación de que "Ni la literatura..."
No se pueden esgrimir certezas de ese tipo...
Claro, siempre y cuando no sea la mano peluda, ja. Yo les contaba una hsitoria muy de terror a los niños... que terminaba diciendo: ¡quhubo, mano! ... un chasco ¿fiasco?
Seguro que al escribir lo del principio tuve que recordar este poema de Julio Cortázar: "Happy New Year"
Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestás tu mano en esta noche
de fìn de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Asì la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.
Lindísimo poema... Lo que termina contradiciendo la afirmación de que "Ni la literatura..."
No se pueden esgrimir certezas de ese tipo...
viernes, 1 de octubre de 2010
Espera
Vivir es esperar
Se dice que hay que estar pendiente, registrar, preparar el futuro, construir los peldaños, poner los durmientes, esperar
Aún en el sueño, los ojos muy abiertos. Esperando
Esperar es un invento mental. La casa de los espejos. Hasta pagamos por entrar.
Escribir es más esperar que nada. Que ninguna otra cosa también. Tal vez
Espero cada noche que lo que la habita escriba en mí un poema.
Poder borrarlo al amanecer. Un poema perfumado y oscuro . Lleno de secretos y miel.
¿Qué es la desesperanza?
Se dice que hay que estar pendiente, registrar, preparar el futuro, construir los peldaños, poner los durmientes, esperar
Aún en el sueño, los ojos muy abiertos. Esperando
Esperar es un invento mental. La casa de los espejos. Hasta pagamos por entrar.
Escribir es más esperar que nada. Que ninguna otra cosa también. Tal vez
Espero cada noche que lo que la habita escriba en mí un poema.
Poder borrarlo al amanecer. Un poema perfumado y oscuro . Lleno de secretos y miel.
¿Qué es la desesperanza?
lunes, 27 de septiembre de 2010
espejito
Trato de verme en el espejo de una hoja en blanco
Si le dices un poema al espejo no responde
Los cuentos hasta los comenta
Espejito, Espejito ¿quién es el más mentiroso? (Aquí el espejo siempre se empaña)
Yacer como un espejo en blanco cada noche para que lo que la habita me habite también
Si le dices un poema al espejo no responde
Los cuentos hasta los comenta
Espejito, Espejito ¿quién es el más mentiroso? (Aquí el espejo siempre se empaña)
Yacer como un espejo en blanco cada noche para que lo que la habita me habite también
jueves, 23 de septiembre de 2010
viento
¿Qué quiere el viento cuando grita, qué pide a las láminas de los techos cuando las sacude, a dónde quiere llegar que tanto corre?
A veces sé lo que respondería, tal vez, el viento
Los rehiletes, papalotes, móviles, rosas de los vientos (una y todas), papelitos, banderas, globos, barcos de papel, vengan...
El lobo sopla, mi casa es de papel y letras, no soportará el asedio, qué verbos usaré para sostener las paredes, qué adverbios afianzarán las ventanas, sustantivos que peguen el suelo, adjetivos que sirvan de candado...
A veces sé lo que respondería, tal vez, el viento
Los rehiletes, papalotes, móviles, rosas de los vientos (una y todas), papelitos, banderas, globos, barcos de papel, vengan...
El lobo sopla, mi casa es de papel y letras, no soportará el asedio, qué verbos usaré para sostener las paredes, qué adverbios afianzarán las ventanas, sustantivos que peguen el suelo, adjetivos que sirvan de candado...
viernes, 10 de septiembre de 2010
martes, 3 de agosto de 2010
Palabra
Cuando regrese no estarás, ya te habrás ido, no sé si es bueno anticiparlo
Porque tal vez aún te encuentres, lo que no creo
Pero pudiera ser que aunque no estés yo así lo sienta y entonces...
Parece ser que siendo la misma soy enteramente, o casi, otra.
Anoche me encontré sentada, sola, en una silla de jardín e hice un descubrimiento: frente a mí diversas macetas que albergan la vidita de variadas plantas, muchas. Atrás de mí, diversas macetas que, etcétera... A mi derecha, además de plantas, árboles, una puertecita de adorno que separa el jardín de la calle, por la que los carros pasan con velocidad acongojante unos, los que bajan y desesperante los que suben. Desde esa dirección se oyen, además de los autos, los gritos de los que juegan en la cancha de basquetbol, tan cercana, y la risa de niños que juegan en la acera de enfrente, conversaciones de adultos que pasan caminando... A mi izquierda, la casa, en la sala mi madre, hermana, sobrinas platicando, oigo todo lo que dicen; más adentro, Mar, Fer, Arturo, Camila e Ixchel, niños de los 2 a los 10 años, comen pastel de chocolate y/o de limón que Mar hizo ayudada por su abuela, los oigo, cada palabra que dicen gritan o carcajean. Siempre estamos en el centro, de todo. Qué tristeza. Cómo incorporarse a la vida, si toda está desenvolviéndose afuera de uno. ¿Cómo evitar que lo que me rodea sean tantas, todas, palabras? Descubrí que soy una palabra más en medio de un gran río de palabras, un río que corre, sin desearlo, a morir en el océano de las palabras...
¿Se me ennudece el habla?
¿Traigo el alma ennudecida?
Esta es una bella palabra, nunca la usamos:
Ennudecer: Dicho de una persona, de un animal o de una planta: Dejar de crecer. ..
¿Y éstas?:
Exhausto: Enteramente agotado o falto de lo que necesita tener para hallarse en buen estado.
Exhumar: Desenterrar un cadáver o restos humanos. Desenterrar ruinas, estatuas, monedas, etc. Sacar a luz lo olvidado.
Exida. (De exir) salida.
Exicial: Mortal, mortífero.
Decir: "yo escribo floemas" (Tejido vivo de las plantas vasculares que transporta sustancias orgánicas e inorgánicas de una parte a otra de estos organismos.)
Foceifiza (por oscuras y ni tanto, razones, creo que fonéticas, esto suena a mi nombre): mosaico en el cual, con pedazos pequeños de vidrio dorado o de colores, los artífices musulmanes representaban árboles, ciudades, flores y otros dibujos.
Algarrobo: Originario de Oriente, se cría en las regiones marítimas templadas y florece en otoño y en invierno. Nombre de varios árboles o plantas, como el curbaril o el cenízaro.
¿~ loco. m. ciclamor.?
¿Qué hacer cuando las palabras están siempre, en todas partes, esperando a que uno pase descuidado para seducirnos, abordarnos, apropiarse de lo que uno creía vida?
La boca del lobo, ese lugar comunal o comunísimo ¿qué tan oscura es? la boca de un pez abisal ha de ser más, más oscura diría un simple de corazón... ¡caramba! (palabra que se puede usar, porque se parece a carámbano)
Percolar, qué bella: Dicho de un líquido: Moverse a través de un medio poroso.
Porque tal vez aún te encuentres, lo que no creo
Pero pudiera ser que aunque no estés yo así lo sienta y entonces...
Parece ser que siendo la misma soy enteramente, o casi, otra.
Anoche me encontré sentada, sola, en una silla de jardín e hice un descubrimiento: frente a mí diversas macetas que albergan la vidita de variadas plantas, muchas. Atrás de mí, diversas macetas que, etcétera... A mi derecha, además de plantas, árboles, una puertecita de adorno que separa el jardín de la calle, por la que los carros pasan con velocidad acongojante unos, los que bajan y desesperante los que suben. Desde esa dirección se oyen, además de los autos, los gritos de los que juegan en la cancha de basquetbol, tan cercana, y la risa de niños que juegan en la acera de enfrente, conversaciones de adultos que pasan caminando... A mi izquierda, la casa, en la sala mi madre, hermana, sobrinas platicando, oigo todo lo que dicen; más adentro, Mar, Fer, Arturo, Camila e Ixchel, niños de los 2 a los 10 años, comen pastel de chocolate y/o de limón que Mar hizo ayudada por su abuela, los oigo, cada palabra que dicen gritan o carcajean. Siempre estamos en el centro, de todo. Qué tristeza. Cómo incorporarse a la vida, si toda está desenvolviéndose afuera de uno. ¿Cómo evitar que lo que me rodea sean tantas, todas, palabras? Descubrí que soy una palabra más en medio de un gran río de palabras, un río que corre, sin desearlo, a morir en el océano de las palabras...
¿Se me ennudece el habla?
¿Traigo el alma ennudecida?
Esta es una bella palabra, nunca la usamos:
Ennudecer: Dicho de una persona, de un animal o de una planta: Dejar de crecer. ..
¿Y éstas?:
Exhausto: Enteramente agotado o falto de lo que necesita tener para hallarse en buen estado.
Exhumar: Desenterrar un cadáver o restos humanos. Desenterrar ruinas, estatuas, monedas, etc. Sacar a luz lo olvidado.
Exida. (De exir) salida.
Exicial: Mortal, mortífero.
Decir: "yo escribo floemas" (Tejido vivo de las plantas vasculares que transporta sustancias orgánicas e inorgánicas de una parte a otra de estos organismos.)
Foceifiza (por oscuras y ni tanto, razones, creo que fonéticas, esto suena a mi nombre): mosaico en el cual, con pedazos pequeños de vidrio dorado o de colores, los artífices musulmanes representaban árboles, ciudades, flores y otros dibujos.
Algarrobo: Originario de Oriente, se cría en las regiones marítimas templadas y florece en otoño y en invierno. Nombre de varios árboles o plantas, como el curbaril o el cenízaro.
¿~ loco. m. ciclamor.?
¿Qué hacer cuando las palabras están siempre, en todas partes, esperando a que uno pase descuidado para seducirnos, abordarnos, apropiarse de lo que uno creía vida?
La boca del lobo, ese lugar comunal o comunísimo ¿qué tan oscura es? la boca de un pez abisal ha de ser más, más oscura diría un simple de corazón... ¡caramba! (palabra que se puede usar, porque se parece a carámbano)
Percolar, qué bella: Dicho de un líquido: Moverse a través de un medio poroso.
viernes, 9 de julio de 2010
El asunto...
Puede ser efecto de cuestiones climatológicas ¿cómo puede o no afectarnos esta lluvia que no cae y debería estar ya mojándonos?
Estoy esperando por un paquete en la centralita de camiones, decrépita, oscura y calurosa.
Mientras, llegan camiones, se van, sube gente, gente se baja, maletas van y vienen.
Puede ser efecto de medicamentos que para el dolor he estado tomando. El asunto es que...
¿por qué ese tipo saca su cel, marca y habla en cámara lenta? No es sólo él quien actúa de esa incómoda manera. Todos a mi alrededor se mueven como si estuvieran adentro de una pecera
El paquete no está, me dice el empleado exageradamente pausado. Busco personalmente en la libreta de recepción de paquetería, con lentitud extrema, y digo contando cada fonema: aquí está... Oh, dice él... buscaré ¿es una caja? Luego de pensarlo innecesariamente por una eternidad respondo: no creo, es un sobre (cuánta ambigüedad)... mmm, deje ver. Todos se mueven como sin querer. Aquí está, me dice, enarbolando un sobrecito mínimo... ¿El sopor veraniego de una tarde pueblerina?
Así ha estado siendo (¿ha sido?) todo lo que he querido escribir últimamente... (¡ocho verbos en esta línea!)
Anexo:
En una antigua tabla sumeria, que fue desenterrada a fines de la década de 1880, en Nippur (la región que hoy ocupa Irak, este poema que se considera como el más antiguo de amor:
"Novio mío, próximo a mi corazón, grandiosa es tu belleza -se lee en la primera línea-. Me has cautivado, déjame presentarme temblorosa ante ti. Novio mío, seré llevada al dormitorio." (Lo que él aparentemente hace.) "Novio mío, has obtenido placer de mí -continúa-. Cuéntale a mi madre, que te dará delicias; también a mi padre, que te dará obsequios."
Vaya.
-
Estoy esperando por un paquete en la centralita de camiones, decrépita, oscura y calurosa.
Mientras, llegan camiones, se van, sube gente, gente se baja, maletas van y vienen.
Puede ser efecto de medicamentos que para el dolor he estado tomando. El asunto es que...
¿por qué ese tipo saca su cel, marca y habla en cámara lenta? No es sólo él quien actúa de esa incómoda manera. Todos a mi alrededor se mueven como si estuvieran adentro de una pecera
El paquete no está, me dice el empleado exageradamente pausado. Busco personalmente en la libreta de recepción de paquetería, con lentitud extrema, y digo contando cada fonema: aquí está... Oh, dice él... buscaré ¿es una caja? Luego de pensarlo innecesariamente por una eternidad respondo: no creo, es un sobre (cuánta ambigüedad)... mmm, deje ver. Todos se mueven como sin querer. Aquí está, me dice, enarbolando un sobrecito mínimo... ¿El sopor veraniego de una tarde pueblerina?
Así ha estado siendo (¿ha sido?) todo lo que he querido escribir últimamente... (¡ocho verbos en esta línea!)
Anexo:
En una antigua tabla sumeria, que fue desenterrada a fines de la década de 1880, en Nippur (la región que hoy ocupa Irak, este poema que se considera como el más antiguo de amor:
"Novio mío, próximo a mi corazón, grandiosa es tu belleza -se lee en la primera línea-. Me has cautivado, déjame presentarme temblorosa ante ti. Novio mío, seré llevada al dormitorio." (Lo que él aparentemente hace.) "Novio mío, has obtenido placer de mí -continúa-. Cuéntale a mi madre, que te dará delicias; también a mi padre, que te dará obsequios."
Vaya.
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martes, 6 de julio de 2010
Intercambio
Por no dejar, me dejaste un cocodrilo triste y debo confesarte que nada en depresiones constantes. No lo saca del marasmo negro ni mi beso más dulce. Y lo he intentado. Intermitente y concienzudamente.
Alguien me secretea que hay maneras de matar al cocodrilo sin que te des cuenta. Después de todo, lo dejaste bajo mi cuidado (no lo soporto) y la idea aunque me seduce no deja de repugnarme o viceversa. Matar a un cocodrilo… ¿qué moralidades quebranta? Tendría que saberlo.
Sus lagrimitas no me estorban, ni su lamentar constante. Lo que detesto es el contagio que derrama, la oscuridad que vierte sobre todo. Lo húmedo que el mundo es desde su llegada.
Sé que con mi tigre estarás teniendo dificultades y lo lamento pero el intercambio resultaba ineludible. Dos no caben en mi almohada y tú necesitabas, ahora lo comprendo, urgentemente deshacerte del cocodrilo. Espero no creas que es un trato para siempre.
No puedo matar al cocodrilo chillón aunque me esmere en el crimen perfecto. Quiero de vuelta mi tigre. Pinche trato desigual. Si te pido de vuelta mi tigre, tal vez recuerdes a tu cocodrilo (puedo disecarlo ¿te darías cuenta?)
Cada raya de mi tigre vale más que el cocodrilo completo. Cuántos se pelearían por una rayita ínfima en un ojo, una sola y sin lloriqueos.
Tu cocodrilo además de consuelo debe alimentarse, y pollitos ya no tengo, debo ver ¿qué moralidades quebranta? Tendría que saberlo. ¿Ranas, sapos, pisoteo valores con eso?
Casi ni llora y solito se alimenta. Quiero mi tigre de regreso.
Alguien me secretea que hay maneras de matar al cocodrilo sin que te des cuenta. Después de todo, lo dejaste bajo mi cuidado (no lo soporto) y la idea aunque me seduce no deja de repugnarme o viceversa. Matar a un cocodrilo… ¿qué moralidades quebranta? Tendría que saberlo.
Sus lagrimitas no me estorban, ni su lamentar constante. Lo que detesto es el contagio que derrama, la oscuridad que vierte sobre todo. Lo húmedo que el mundo es desde su llegada.
Sé que con mi tigre estarás teniendo dificultades y lo lamento pero el intercambio resultaba ineludible. Dos no caben en mi almohada y tú necesitabas, ahora lo comprendo, urgentemente deshacerte del cocodrilo. Espero no creas que es un trato para siempre.
No puedo matar al cocodrilo chillón aunque me esmere en el crimen perfecto. Quiero de vuelta mi tigre. Pinche trato desigual. Si te pido de vuelta mi tigre, tal vez recuerdes a tu cocodrilo (puedo disecarlo ¿te darías cuenta?)
Cada raya de mi tigre vale más que el cocodrilo completo. Cuántos se pelearían por una rayita ínfima en un ojo, una sola y sin lloriqueos.
Tu cocodrilo además de consuelo debe alimentarse, y pollitos ya no tengo, debo ver ¿qué moralidades quebranta? Tendría que saberlo. ¿Ranas, sapos, pisoteo valores con eso?
Casi ni llora y solito se alimenta. Quiero mi tigre de regreso.
martes, 15 de junio de 2010
no es, aun
la noche a veces se transforma
por obra de conjuros y menjurjes
que le llegan de lejanas estrellas apagadas
en una bolsa de papel llena de ruidos
y escuchamos llanto de niños cuando el gato grita
y los perros que tiran los botes de basura
acomodan morosamente sus ladridos
cuando
nos traen pesadillas inundadas de balazos
por obra de conjuros y menjurjes
que le llegan de lejanas estrellas apagadas
en una bolsa de papel llena de ruidos
y escuchamos llanto de niños cuando el gato grita
y los perros que tiran los botes de basura
acomodan morosamente sus ladridos
cuando
nos traen pesadillas inundadas de balazos
miércoles, 26 de mayo de 2010
Meses
"¿Juntará mayo lo que aparta abril?" Ulalume González de León
Quién sabe, mayo se va también y junio llegará, con sus horas y sus hordas de poetas. Apartaremos para el mismo junio los recuentos.
Quién sabe, mayo se va también y junio llegará, con sus horas y sus hordas de poetas. Apartaremos para el mismo junio los recuentos.
jueves, 13 de mayo de 2010
Cuadrante: "Cada una de las cuatro porciones en que la media esfera del cielo superior al horizonte queda dividida por el...
... meridiano y el primer vertical. Se numeraban de Oriente a Mediodía, Poniente y Norte, para formar la figura celeste."
Hay mañanas como fue la de este día (a veces son tardes o noches qué sé yo), momentos, espacios temporales, habitaciones desconocidas en las que uno puede extraviarse y de pronto no saber dónde, cuándo. Después de bañarme, muy tempranito, y por el frío que sentí, se me ocurrió pensar que la temperatura fácilmente era identificable como otoño ya tirándole al inviernito y luego, así, como caer en una gota que se desliza por la ventana luego de una lluvia repentina y violenta, me pregunté ¿es acaso otoño, de nuevo? Y estuve a punto de creerlo, necesité de una gran porción de cordura para responder: apenas el invierno sale, aunque ya la primavera tiene más de un mes entre nosotros… fue rudo ubicarme. La desorientación es muy usual cuando al despertar no podemos concebir que todo fue soñado y nos da por creer que lo que dejamos atrás fue lo “real” y pretendiéramos poder dormir (despertar, suponemos) para regresar a aquello.
A veces me da por recordar a Lucina, muy seguido por cierto. ¿Qué es la memoria de los muertos, un baúl lleno de imágenes, palabras algunas inconclusas, fantasía, nostalgias doloridas?
Un día ella y yo mirábamos a Desusito carcajeándose tirado en la banqueta, ella dice que “enloqueció” (o se fue, digo yo), luego de beber toloache y me da su versión del caso: Somos como radios, tenemos un dial (¿por qué siempre pienso en un cuadrante, así se llama también?), nacemos con una determinada sintonización que se va puliendo con los aprendizajes y experiencias; en alguna ocasión o dos o más, con algo que metemos a nuestro cuerpo, con un acontecimiento fuerte, con algún golpe, desintonizamos … hay personas que no estaban bien sintonizadas o que su cuadrante es débil, ya ves algunos radios que la aguja se mueve con cualquier roce… esos, ya no pueden, nunca, sintonizarse de nuevo; nos emborrachamos, por ejemplo y al metabolizar el alcohol, pasar la resaca, allí estamos de nuevo, casi como antes, pero hay quien no pueda y se queda en un mal viaje, un gran miedo, la pérdida... y el aterrizar en la frecuencia incorrecta, quedarse allí, transmitiendo incoherencias, deshilvanando la vida al revés.
Pobre Desusito me digo hoy, viéndolo pasar allá afuera. Y pienso ahora, en la literatura, nunca se lo dije a Lucina, cuántas sintonías recorremos al leer, a veces regresamos a la nuestra original o no pero por lo menos no quedamos en estática vacía. Eso creo.
Hay mañanas como fue la de este día (a veces son tardes o noches qué sé yo), momentos, espacios temporales, habitaciones desconocidas en las que uno puede extraviarse y de pronto no saber dónde, cuándo. Después de bañarme, muy tempranito, y por el frío que sentí, se me ocurrió pensar que la temperatura fácilmente era identificable como otoño ya tirándole al inviernito y luego, así, como caer en una gota que se desliza por la ventana luego de una lluvia repentina y violenta, me pregunté ¿es acaso otoño, de nuevo? Y estuve a punto de creerlo, necesité de una gran porción de cordura para responder: apenas el invierno sale, aunque ya la primavera tiene más de un mes entre nosotros… fue rudo ubicarme. La desorientación es muy usual cuando al despertar no podemos concebir que todo fue soñado y nos da por creer que lo que dejamos atrás fue lo “real” y pretendiéramos poder dormir (despertar, suponemos) para regresar a aquello.
A veces me da por recordar a Lucina, muy seguido por cierto. ¿Qué es la memoria de los muertos, un baúl lleno de imágenes, palabras algunas inconclusas, fantasía, nostalgias doloridas?
Un día ella y yo mirábamos a Desusito carcajeándose tirado en la banqueta, ella dice que “enloqueció” (o se fue, digo yo), luego de beber toloache y me da su versión del caso: Somos como radios, tenemos un dial (¿por qué siempre pienso en un cuadrante, así se llama también?), nacemos con una determinada sintonización que se va puliendo con los aprendizajes y experiencias; en alguna ocasión o dos o más, con algo que metemos a nuestro cuerpo, con un acontecimiento fuerte, con algún golpe, desintonizamos … hay personas que no estaban bien sintonizadas o que su cuadrante es débil, ya ves algunos radios que la aguja se mueve con cualquier roce… esos, ya no pueden, nunca, sintonizarse de nuevo; nos emborrachamos, por ejemplo y al metabolizar el alcohol, pasar la resaca, allí estamos de nuevo, casi como antes, pero hay quien no pueda y se queda en un mal viaje, un gran miedo, la pérdida... y el aterrizar en la frecuencia incorrecta, quedarse allí, transmitiendo incoherencias, deshilvanando la vida al revés.
Pobre Desusito me digo hoy, viéndolo pasar allá afuera. Y pienso ahora, en la literatura, nunca se lo dije a Lucina, cuántas sintonías recorremos al leer, a veces regresamos a la nuestra original o no pero por lo menos no quedamos en estática vacía. Eso creo.
miércoles, 12 de mayo de 2010
redes
Ni sé qué día de este mayo es... No veré, no veré. Es tan fácil estar informada, enterada, al tanto de lo que pasa, donde se vive, en qué tiempo
no se puede abandonar así como si nada un sitio
como este
no lo haré aunque parece tan fácil
solo dejarlo
y ya
cuántas facilidades para el desalojo
y sólo porque no hay
palabras no ha habido
muchas
pero habrá
espero
porque allí están
siempre
aunque no se han dejado cazar
últimamente
no se puede abandonar así como si nada un sitio
como este
no lo haré aunque parece tan fácil
solo dejarlo
y ya
cuántas facilidades para el desalojo
y sólo porque no hay
palabras no ha habido
muchas
pero habrá
espero
porque allí están
siempre
aunque no se han dejado cazar
últimamente
martes, 27 de abril de 2010
Sámaras
¿Por qué alguien le pediría peras al olmo? para eso uno se va al peral o a la frutería... Es como pedirle higos al nopal; y no, al nopal hay que ir a verlo cuando tiene tunas para pedirle, claro. A la higuera se le pide, además de higos, la rústica belleza, el misterio, la memoria.
Gabriel García Márquez tiene su Hojarasca y recuerdo aquella novela Leonorilda (eleva el pensamiento a las alturas) donde también hay hojas cubriendo los techos y asfixiando los días. Los olmos producen (provocan, originan, paren) un fruto (no se come) que se llama sámara y parece más un pétalo-saquito con un punto oscuro adentro que es la semilla.
En Cananea hay muchos olmos. En los meses de marzo y sobre todo abril, por las calles y los callejones de este pueblo se ve cómo corren, ruedan, vuelan y se amontonan estas sámaras, muchas, como si de pronto naufragásemos en el realismo mágico. Nadie se da cuenta (por eso es realismo y por eso es mágico).
Entonces está el samerío por todos lados, el sámarismo, sámarerio. Hay que llamarle por su nombre a esas madres tan estorbosas. Sámara, si hasta un personaje de película de terror se llama Zamara. La gente usualmente dice un hojerío, ¿un hojadal?, la hojarasca levísima que nos rodea al caminar.
Gabriel García Márquez tiene su Hojarasca y recuerdo aquella novela Leonorilda (eleva el pensamiento a las alturas) donde también hay hojas cubriendo los techos y asfixiando los días. Los olmos producen (provocan, originan, paren) un fruto (no se come) que se llama sámara y parece más un pétalo-saquito con un punto oscuro adentro que es la semilla.
En Cananea hay muchos olmos. En los meses de marzo y sobre todo abril, por las calles y los callejones de este pueblo se ve cómo corren, ruedan, vuelan y se amontonan estas sámaras, muchas, como si de pronto naufragásemos en el realismo mágico. Nadie se da cuenta (por eso es realismo y por eso es mágico).
Entonces está el samerío por todos lados, el sámarismo, sámarerio. Hay que llamarle por su nombre a esas madres tan estorbosas. Sámara, si hasta un personaje de película de terror se llama Zamara. La gente usualmente dice un hojerío, ¿un hojadal?, la hojarasca levísima que nos rodea al caminar.
lunes, 19 de abril de 2010
Escribir
"Necesito estar mucho tiempo solo. Todo lo que he producido es simplemente un producto de la soledad." Franz Kafka
Paso mucho tiempo hablando sola. Escribir es eso.
Pero.
Ya escribir no me seduce como antes hiciera. Construir palabras y decírmelas como si yo las hubiera inventado, sí.
Escribir es eso, pero no siempre.
En las noches, siempre, antes de dormir me cuento cuentos y ya no me importa que al despertar no recuerde ni un acento, ni la mirada de algún personaje que se parecía a quién.
Me digo poemas que me suenan bellos y profundos, cargados de significados y duermo pensando que, tal vez, mañana, pueda escribir un verso o dos de aquellos que en la noche me dieron placer.
Pero despierto y ni una coma permanece, ni la luz del punto final, ni las dulces o dolorosas a veces, palabras.
Camino e invento situaciones, diálogos, escenas actuadas en las calles de mi vida diaria. Los caminos se acortan y llego a donde tengo que llegar, cerrando de golpe la puerta a esos mundos platicados.
En alguna parte del deseo de escribir se me pierde la intención de poner mi pensamiento, vaciarlo, transformarlo en las grafías que alguien o yo misma, pudiera, alguna vez, leer.
Será que es abril, de nuevo (y desde hace más de veinte días)
Paso mucho tiempo hablando sola. Escribir es eso.
Pero.
Ya escribir no me seduce como antes hiciera. Construir palabras y decírmelas como si yo las hubiera inventado, sí.
Escribir es eso, pero no siempre.
En las noches, siempre, antes de dormir me cuento cuentos y ya no me importa que al despertar no recuerde ni un acento, ni la mirada de algún personaje que se parecía a quién.
Me digo poemas que me suenan bellos y profundos, cargados de significados y duermo pensando que, tal vez, mañana, pueda escribir un verso o dos de aquellos que en la noche me dieron placer.
Pero despierto y ni una coma permanece, ni la luz del punto final, ni las dulces o dolorosas a veces, palabras.
Camino e invento situaciones, diálogos, escenas actuadas en las calles de mi vida diaria. Los caminos se acortan y llego a donde tengo que llegar, cerrando de golpe la puerta a esos mundos platicados.
En alguna parte del deseo de escribir se me pierde la intención de poner mi pensamiento, vaciarlo, transformarlo en las grafías que alguien o yo misma, pudiera, alguna vez, leer.
Será que es abril, de nuevo (y desde hace más de veinte días)
martes, 13 de abril de 2010
viernes, 2 de abril de 2010
"que te vas para no volver"
Hay días en que... sabe.
Grises y desabridos.
Los días ni son grises, hay solo unas nubecitas.
Perdí mi capacidad de saborear.
Y como todo tenemos que decirlo con palabras recurrimos a los símiles, mi lengua no está en problemas, soy yo.
Tampoco son problemas.
Ah, las palabras.
Abuso y grosereo, ya lo sé.
Cuando quiero plagiar, no plagio... y a veces plagio sin querer.
Cuando quiero volar, no vuelo... y a veces vuelo sin querer.
Esta versión me perturba: Cuando quiero coger, no cojo... y a veces cojo sin querer.
Aplica con toooodos los verbos: morir, zurcir, brincar, pepenar, moler, roer...
Cuando no quiero temer, plagio... y a veces temo sin querer plagiar.
Cuando quiero yacer, no yazgo... y a veces yazco sin coger.
Cuando agüero amar, no amo... y a veces zurzo sin roer.
Ay, las palabras!
(Y los días desabridos y grises)
Grises y desabridos.
Los días ni son grises, hay solo unas nubecitas.
Perdí mi capacidad de saborear.
Y como todo tenemos que decirlo con palabras recurrimos a los símiles, mi lengua no está en problemas, soy yo.
Tampoco son problemas.
Ah, las palabras.
Abuso y grosereo, ya lo sé.
Cuando quiero plagiar, no plagio... y a veces plagio sin querer.
Cuando quiero volar, no vuelo... y a veces vuelo sin querer.
Esta versión me perturba: Cuando quiero coger, no cojo... y a veces cojo sin querer.
Aplica con toooodos los verbos: morir, zurcir, brincar, pepenar, moler, roer...
Cuando no quiero temer, plagio... y a veces temo sin querer plagiar.
Cuando quiero yacer, no yazgo... y a veces yazco sin coger.
Cuando agüero amar, no amo... y a veces zurzo sin roer.
Ay, las palabras!
(Y los días desabridos y grises)
viernes, 26 de marzo de 2010
Decir
"Se acabó. Hoy es viernes (...) los sueños, recuerda tu verdadero nombre: el eterno aburrimiento (¿no es cierto?). No hay nada peor que nada. Aburrimiento. Fastidio. Hastío. Letras. Sílabas. Palabras. Abecedario..."
Daniel Leyva, en ¿ABCDErio o ABeCeDamo?
Es viernes, nada se ha acabado, parece que el frasco sigue lleno, los juguetes aún funcionan casi todos, casi bien, casi divierten todavía
Ya no es jueves, todavía no es sábado, mera administración, papelería con que llenar los cajones, la vía corriendo bajo nuestros pies que creemos corren
La palabra es la gran metáfora ¿De qué? De la metáfora, claro
Afuera el viento. Adentro el aire. Afuera: el aire coriendo. adentro: el plácido aire somnoliento
Poner nombres, apropiarnos de lo nombrado, adjetivar para fingir conocimiento. Adverbiar para sentirnos con los pies sobre la tierra.
Abajo de la tierra.
Adentro para salir tal vez a ser flor, gusano, alimento
Afuera para caminar, amar, oler la flor, pisar el gusano, alimentarnos
Así seguir
Daniel Leyva, en ¿ABCDErio o ABeCeDamo?
Es viernes, nada se ha acabado, parece que el frasco sigue lleno, los juguetes aún funcionan casi todos, casi bien, casi divierten todavía
Ya no es jueves, todavía no es sábado, mera administración, papelería con que llenar los cajones, la vía corriendo bajo nuestros pies que creemos corren
La palabra es la gran metáfora ¿De qué? De la metáfora, claro
Afuera el viento. Adentro el aire. Afuera: el aire coriendo. adentro: el plácido aire somnoliento
Poner nombres, apropiarnos de lo nombrado, adjetivar para fingir conocimiento. Adverbiar para sentirnos con los pies sobre la tierra.
Abajo de la tierra.
Adentro para salir tal vez a ser flor, gusano, alimento
Afuera para caminar, amar, oler la flor, pisar el gusano, alimentarnos
Así seguir
- aglutinar
- amontonar
- acomodar
- arrumbar
- encimar,
- arracimar
letras, palabras, frases, párrafos, mentiras, verdades, como se llamen, como las hemos llamado... Decir.
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