sábado, 24 de noviembre de 2012

Bordar pétalos


No quiero que pienses que porque hablo con los muertos en realidad creo que hablo con los muertos... Todo es cosa del discurso. O los discursos. Que usamos dependiendo de nuestro oyente, oidor. Utilizamos palabras distintas según quien queramos entienda o no nuestro mensaje. Ya ves, no intento decir nada nuevo, descubrir el hilo negro, inventar el agua hervida, comer pinole y gemir… solo explicarte el porqué de mi necesidad de hablar con quien ya no está.

Así. Fabricamos uno y otro discurso, a diario, oral, escrito, mentalmente. Hablamos con un niño y utilizamos palabras y sintaxis que no son las mismas que cuando hablamos con un adulto, un anciano, un amigo, un desconocido, alguien que nos desagrada. Es intencional, sí, pero a veces automáticamente nos dejamos llevar, como cuando hablamos con bebés, con nosotros mismos o con animales, objetos inanimados, plantas… interlocutores siempre hay.

Con mi amiga tan querida hablo de casi cualquier cosa, Con mi amigo tan cercano y tan cerquita, de los dolores, las ausencias y las alegrías. Con otro amigo, de los libros, la escritura. Con mi hija, del pasado, del futuro, de flores y del arte… Algo así, aunque no necesariamente tan escueto ni esquemático.

A ti me gusta hablarte de la facilidad que tengo o siento tener de bordar en mi imaginación y de cómo sostengo la aguja entre los dedos índice y pulgar de mi mano izquierda mientras con la derecha hago penetrar las hebras de hilaza roja porque bordaré unos pétalos de amapola, de cómo encajo en la tela la punta de la aguja… te hablo de la palabra que me ronda, de la que nos dice, de la palabra que desaparece y vuelve, de la música que escucho y de la que recuerdo, de los idiomas que desconozco, de mi vida que sigue como la de todos los que estamos vivos…

Por eso hablo contigo, aunque no quiero que pienses que creo que hablo contigo… porque no ¿verdad?

viernes, 21 de septiembre de 2012

Solos

En el medio del ajetreo laboral oigo el teléfono, insistente, respondo. Es mi amigo Rafael:
-  Biblioteca, buenas tardes -voz cortés y distraída si es que se puede ambas.
-  Eres tú. Qué bueno. Porque ya sabes que sigo una regla, si no me respondes tú, no insisto. Significa que no debo, que no me toca hablar contigo.
-  Hola... (No debo criticar su absurda regla, nadie más puede  responder el teléfono en estos días y él lo sabe)
-  ¿Tienes tiempo?
-  No mucho, en verdad -queriendo ser sincera, aunque tal vez descorteseé.
-  No tardaré mucho.
Empezando a arrepentirme de mi casi brusquedad: No, no te preocupes, dime.
-  ¿Qué día es hoy?
Estupor... ¿día?
-  Es... 21
-  No, día de la semana
-  Viernes, digo desconcertada
-  Vaya... creí que sería miércoles, algo así
Me río
-  Algo así es, digo.
-  Ayer en todo el día no hubo cómo enterarme de qué día era
-  ¿Y necesitabas?
-  ... No.
-  Pero ahora sí...
-  Tampoco. Es bueno en ocasiones saberlo. nada más. Y tengo el radio encendido y en ningún programa han dicho el día, solo la hora a cada rato.
-  Pues es viernes 21 de septiembre, digo y él ríe. Fuerte.
-  Los dos estamos solos.
-  Yo no, aquí está lleno de usuarios que trabajan, hablan, escriben, se mueven, me piden cosas... (Me defiendo.)
- Igual yo, aquí está lleno de fantasmas, que me hablan, me piden cosas.
Callamos ambos uno, dos instantes, tal vez tres.
-  Tienes razón, le digo
-  Estamos solitos... Por eso te llamo... Ya me voy, luego hablamos. Mañana
-  Sí, hasta mañana

Y la certeza de la soledad inocultable aparece, resplandeciente, cada día cuando el teléfono suena.





lunes, 3 de septiembre de 2012

Palabrear


Estar en este lugar que no es lugar sino un objeto, un artefacto, mueble, que no es un mueble sino una palabra, esta: cama. Recostada sobre el lado derecho de mi cuerpo, mirando la pared, los puntitos que se hicieron al pintar el enjarre sobre la gruesa pared  de adobes, los rostros que se distinguen, que se inventan dibujados sobre la rugosidad y la sombra… Pudiera parecer una soledad como hay muchas y lo es. ¿Qué otro asunto somos sino la soledad? No se puede no estar solo, nuestra piel es la soledad, eso que nos aísla, todo está afuera, más allá de la piel que nos contiene y da forma. Somos puerta que solo deja entrar. Nadie de sí puede salirse ¿Muertos, dices? Yo no puedo saberlo, y tú tampoco ¿El arte, escribir…?

Estoy aquí, en el espacio-objeto-palabra pensando palabras que definen objetos que temporalizan espacios, viendo mi mano derecha sobre la almohada creyendo que no estoy sola porque igual sentiría si estuvieras, si él estuviera, si todos estuvieran. Y no.

Un lunes que llega y se va. Un día que es una palabra con la luna dos.

Todos, creo, solemos hacer-no hacer esto, ver la pared, pensar palabras, lloverlas encima de los pensamientos, escurrirlos, exprimir, poner a secar al solecito de la nada, las ideas, estrujarlas, remendar, tirar a la basura y levantarnos a la vida del doméstico afán diario, del cotidiano hacer. Caminar apuntalados por palabras. Trajinar porque es palabra, aljibe también. Aquí somos palabra.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Llamar y barrer, dos verbos

Sonó el teléfono, las once de la mañana, en el trabajo... respondí y entonces el río de palabras frescas, vivas llegó hasta a mí: Voy despertando de estar soñando contigo, estábamos en tu casa y yo quería barrer y tú me dijiste que no porque las pelusas no sé qué y fíjate que tenías razón, siempre la tienes, porque las alergias también a ti te han de estar jodiendo. Rafael, dije yo (pensé: esto pareciera una llamada de amor y no). Me dijiste que me fijara que abajo de la mesa había polvo y no querías que yo lo removiera y desperté y dije le hablaré a Isabel para decírselo.
- Dicen que platicar los sueños antes de las doce ayuda a que no se cumplan
- Y después de las doce lo que soñaste se realizará?
- Eso dicen, ya sabes
- Tiene mucha lógica
- ¿Sí?
- Tiene que ver con los tiempos del pensamiento y el lenguaje
- Dime
- Hay tres momentos para el hacer luego de pensar: Primero lo realizas en el pensamiento, luego lo externas diciéndolo oralmente o por escrito y luego lo haces o no
- ¿Por qué no?
- ¿Por qué no qué?
- ¿Por qué no lo haría?
- Porque tal vez en el segundo paso te diste cuenta de que no era factible aquello o era
- Inmoral... ¡claro! A veces desde el primer momento se da uno cuenta de eso
- Sería lo ideal... desde el primer momento
- Así que no barriste
- No.. y qué bueno
- Qué bueno que me llamaste
- Me gusta contarte esto. Tú me ayudas a aclarar mis ideas.
- Sí
- Voy a seguir, tal vez duerma de nuevo...

Nada de amorosa llamada. Mi querido amigo Rafael con quien hablo de estas cosas. El pensamiento mágico. Al revés.

jueves, 5 de abril de 2012

Horasdejunio2009, otras

las neuronas nos ponen a soñar‏
1-julio-2009


Anoche soñé contigo.

(Hace mucho tiempo yo solía decir, o hubiera dicho en este caso: anoche te soñé. Pero luego supe que lo correcto es soñar con alguien, no a alguien. Jajaja, todo lo del paréntesis puedes obviarlo).

Estabas en una de las mesas de lectura de un encuentro de literatura al que fui, en un hotel que no conozco, tu lectura ya había empezado… (Y aquí seguí la narración del sueño pero como de pronto me llegó. Intempestivo, el sentido del decoro, eliminaré un fragmento del relato onírico)

(…) Te abracé y di un besito ¿sabes dónde? en tu hombro izquierdo, traías saco, sentí la textura gruesa... pasaron más cosas, luego tal vez te cuente, creo que me estoy extendiendo en algo que... bueno, fue un sueño.

Por acá en estas tierras de sol feroz hemos andado dolientes y muy enojados (encabronados es la palabra que lo describe) por la muerte de ya 48 niñitos que se suponía estaban protegidos mientras sus madres trabajaban. Por un buen rato, la tragedia a mí me dejó como vacía, sólo con muchas ganas de llorar y golpear a los responsables. Eso pasó en Hermosillo que está a más de 4 horas -en camión- de aquí. Ha habido mucha protesta, manifestaciones y reclamos por justicia...

El sábado 27 fue la graduación de alumnos de la Universidad Pedagógica Nacional, escuela donde trabajo y por tal razón me perdí de los dos primeros días del encuentro Horas de Junio que esta edición homenajeó a Carlos Monsiváis. Llegué a Lashoras el sábado ya casi noche, alcancé una mesa de lectura, la última de ese día y después llegó la pachanga, una de las muchas que hubo, me cuentan. Homenaje a Marcial Alejandro, desfile de intérpretes cantándolo, cena, cerveza, fotos, saludos, baile. Muy tarde irnos todos al hotel porque el día siguiente, domingo. A las 8 la mayoría estábamos desayunando, unos con cara de muertos y otros de resucitados, pero tomando café y comiendo chilaquiles y hasta hotcakes algunos ocurrentes. Nos subimos a dos camiones y empezó el camino que tres ocasiones se interrumpió porque la comitiva deseaba llegar a comprar cerveza (¡bola de borrachos!). Llegamos a Guaymas después de las once de la mañana, había carpas, mesas, sillas, gente esperándonos (Pina y Bruno, entre los más queridos). Con algunos inconvenientes leves (aguamalas, sanitarios tardíos, calorón) todo se desarrolló con fluidez. La cerveza de barril también fluía, junto con los six (¿los sixes?) que se habían comprado en el camino. Allí leí, un poquito; y luego me dediqué a disfrutar a los amigos y a pistear. También comimos, caguamanta, que se prepara como la caguama que tanto se comió por acá (alguna otra vez te conté de esto, creo)

Allí en Lashoras no todo fue diversión, claro, el tema de la muerte de los niños y la impunidad aparecían a cada rato, llorábamos y mostrábamos nuestro disgusto a cada momento, contra los políticos, con la situación actual, con el futuro negro que se ve venir…

Regresamos a hermosillo ese mismo domingo, a las nueve de la noche más o menos. Imagina a todos los poetas, mexicanos del norte, del sur y del centro, venezolana, colombianos, gringos un montón, atolondrados por tanta cerveza, tanto sol, arena, el viaje... y planeando la celebración para despedir el encuentro, en algún cuarto del hotel, en varios…

Ya hoy es 1 de julio, miércoles. Lo del sueño que te conté lo escribí hace como dos semanas. Quiero que sepas que todos los días alguna cosita de nada me dice: platícaselo a Máximo, él lo entenderá. Pero los días pasan y no te escribo.

Ojala esta carta no te haya aburrido, está llena de cerveza y palabras, qué lindo es convivir con escritores deseosos de hablar, pero también tiene el intercambio de libros que tuvimos, de direcciones, de abrazos.

Te dejo, querido Máximo mi abrazo…

No me quiero ir de esta carta que es para ti, pero tengo que irme, hacer cosas

Ya hice un beso, está aquí.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Carta-Crónica para Emma desde Las Horas de Junio, 2011

"Cuando yo era joven podía recordar
cualquier cosa, hubiera o no ocurrido." Mark Twain
Emma.-

Ya lo sabía, claro, que me iba a perder, el miércoles, el Reconocimiento a Julio Ernesto Tánori, poeta que finalizó en Mazatán, hace ya algunos junios, su lectura con verso trepidante: "Escribo para borrarme" ("Escribí para definirme" dice Susan Sontag en sus Diarios... cada quien). Me perdí, también, en esa mi manera de llegar un día después de iniciado el encuentro, un total de 9 mesas, si redondeo la posibilidad a 5 lectores por mesa, no escuché a 45 participantes (¿será?)…

Mesa 10, jueves 2: Dos Franciscos: Luna, como moderador y Grijalva, lector... el segundo habla del salterio, concluye con el diapasón en su texto... calorón extremo en el día afuera y aquí hace frío, no te diré de todo lo que cada quien lee, sería difícil y para mi distracción, imposible, de Francisco y su lectura rescato algunos términos porque me gustan: canteras, gárgolas.

Ahora, una poeta de Irak que viene de California. Su rostro de rasgos dramáticos me hace pensar que encontrarlos en este norte es factible, no en el sur. "Las cosas eran secretos guardados..." (una y otra vez. Está bien, buena, rítmica y sonora frase para repetir aunque haya sido por un desperfecto en los micrófonos, parece que luego de incomodar a la lectora, nos choca a los oyentes, la literatura pierde sentido con los movimientos telúricos de la tecnología en complot; ella es invitada a leer en el pódium, dos microfonitos que funcionan muy bien ¿cuánto las palabras dependen de la voz en un encuentro de escritores? “¡Abracadabra!” se dice en el poema... "Olvidar es algo mágico. Algo estaba allí y luego se desapareció: ¡Abracadabra!" Pos sí, qué argumentar ante tal certeza.

Mauricio, poetoide (él lo dijo) chilanguísimo (lo dijo quién), Mr. Plow dice en su camiseta la chamarra de Homero Simpson. Lo que dice, declama, meroliquea, es fácil aparentemente, cadena semántica-sintáctica-el show: “consérvelo en lugar seco"
(Aquí dejo pasar ¡seis meses! para continuar descifrando mis notas del encuentro, el resultado es inevitablemente incompleto, parco y deshilvanado -inconexo, que ya de por sí, descontextualizado...): Sólo transcribiré lo que pueda descifrar...
- ¿quiénes son los culpables? lectura dramatizada que conmueve y pone en contexto algo que muchos de los presentes suelen o solemos olvidar

- Mesa donde leen Omar, Elnavo, Omar Bravo, Miguel Ángel Avilés quien comparte un texto que yo había tenido oportunidad de leer hace tiempo, y que habla de un cochi (en Tequistepec ¿recuerdas, Emma, de aquel cerdo que se robaron, se extravió o algo parecido y que voceaban por todo el pueblo?), divertido y cruel y/o certero. La literatura desde el que lee es cuestión de gustos personales, de circunstancias y experiencias únicas... Estos escritores son de mi gusto.
Lee aquí, Emma, por favor:
Viernes.
- LLego tarde a la lectura de Bruno, tanto quedije y me dije y blablabla...
- Chihuahua, tema en carne viva, país en fotos que todos vemos, de mano en mano por entre las filas
- Culiacán/Pérú (no entiendo qué anotación es esta) "el polvo del hollín y del pantano"
- Carlos Moncada nos da una crónica de la incultura en Sonora, habla de un libro, Cuéntame uno, y de la cursilería entre otros asuntos. Me gusta, hasta me río. Deseo ser más cursi, mucho...  Deseo ser crítica.
- Armando Zamora lee "Daguerrotipo a un fantasma", por o para Alejandro Aura
- Alfonso / "Virtuosismo"
- Rosario ¿"mi flor de amor"?
- Hadia: "Ayer estuviste en mí / hoy es otro día" (en efecto, pienso, ya siempre es otro día)
- Sharon. describir un día para morir... bueno, me digo, no necesariamente. Y recuerdo a mi abuela Isabel diciendo que uno no se muere cuando quiere.. salvo la suicida excepción, tengo que reconocer que es cierto.
- Mónica. Voz grave y oscura, educada para el micrófono, preguntaría... "el hipotálamo encosquillado, oh sí / "ser poeta: una bomba de tiempo "somos, ciertamente, peligrosos"
-No entiendo lo que de Olga anoté aquí. Sé que esta mesa, completa, me gustó.
- El Colectivo Intransigente. Megáfono-merolico "Te odio/amo" recuerdo a Oscar Liera con aquella obra en Nogales "Etcétera" (aquí me pasó algo muy raro, pero bastante común -raro y común, jeje, tengo que aprender-, antes de escribir "etcétera" iba a escribir "paréntesis" y otras argumentaciones/disertaciones y del pensamiento a la mano se me fue. Es mejor, seguro.)
- Mesa 17. Teresa modera
- mujer habla, algunas obviedades semánticas
- Alanís, prosa viajar en california, 2 notas
Luego pongo: Mayo - Iván Gómezcesar (no sé si le agradecí con suficiente entusiasmo la foto que me regaló de las horas del 2010, me gustó mucho, la foto y el detalle)
- Julieta, poeta seriecísima y joven. Mira qué bello lo que dice: "El grillo y yo saltábamos / ninguno de los dos buscaba lastimarse"
Dos presentaciones de libros: Juan Pablo Aldaco. Muy buenos poemas, de verdad. (Leo una nota que dice: J. P. anuncia que leerá poema erótico y eso me da risa porque le facilita al flojo lector/oyente su trabajo... ¿es de él esto:? "no quiero observar de lejos / la forma de tu sombra"
Mauricio Bares, divertido y solemne. Por solemne más divertido. Nos reímos y reímos como si no tuviéramos más nada qué hacer (y es que no tenemos más nada qué hacer, solo disfrutar)
- Iván Camarena. Epígrafe de Fidelia / Muerte / todos los poetas hablan de la muerte cuando... ¿qué de la vida? no entiendo mis notas, ha pasado mucho tiempo. Otro epígrafe, de Roberto Juarroz: "¿Qué es la poesía? / como posibilidad es imposible" (Puede ser que así haya sido el epígrafe)
- Luego lee David Muñoz, asiduo participante en lashoras
- Y Miguel Ángel Godínez nos obsequia una publicación pequeña. Gracias.
- ¡Ocho lectores!
- Daniel Charles
- tarot de lashoras
-una palabra para mí muy desagradable, no es prejuicio, me choca: monda
-Sylvia. Dos cuentos desde la dolorosa infancia
"Amapola, amapola ¿cómo puedes tú vivir tan sola..."

¡Ya leyó!

(No hay tortillas, hay solo pan.." Lalo Guerrero)
Un día nos fuimos al mar, allá leí. El mar… qué decirte. Muy bello, caliente y salado. El mar impávido frente a los poetas. Los poetas, pávidos, frente al mar-poesía (Pina se cayó ¡dos veces!... Ay)
Me disculpo, Emma querida, porque esto que nació con la intención de ser una crónica y carta ahora es cuento muy mal contado. (Considera mi buena intención, jaja) Te abrazo.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Ni frío ni calor

Algunas madrugadas me despierto porque un perro, porque los gatos, porque la lluvia, el viento, o un súbito deseo de ir al baño… y en el aturdimiento del sueño despierto o del despertar soñado, el vehemente deseo de dormir ¡por favor! de nuevo, quiero saber cómo estuve dormida hace un momento y toco mis mejillas: una, invariablemente, está caliente, la otra, sin duda, estará muy  fría… Como voltear la tortilla en el comal.
Muy triste.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Horas de Junio, 2009

Para Mario Licón
allá, tan lejos

Hola, querido Mario. Tu comentario sí quedó en detemertetanto (me encantó eso)


Llegué al último cuarto de hora de lascalienteshoras; no vi a Mosiváis, pero me cuentan que aunque nunca llueve en el sur de hillo, el día del homenaje la lluvia provocó un apagón permanente y que la ceremonia, rector incluído se efectuó con velas, veladoras u objetos parecidos. A mí, que no estuve allí, me parece enternecedor el asunto, original y poético... aunque quién sabe.

El sábado por la tarde sólo alcancé a presenciar la última mesa, Casildo video del pluma blanca, risa y aplausos al por mayor. De allí al convivio homenaje a Marcial Alejandro, cantaron muchos, lloviznó un poquitín y cenamos muuuy tarde.

En Guaymas estuvimos todo el domingo o casi, si contamos las horas de camino, sabes que las paradas en cuanto ocso se atraviese se llevan un buen de tiempo (muy bien aprovechado, eso sí, la sed es para mitigarse)

Allá, como era de esperarse, nos embriagamos, hubo aguamalas, comimos, cantaron, bailamos, hicimos cosas (¡hasta leímos!), pero sobre todo nos la pasamps bien, hablamos, compartimos libros, direcciones, tú ya sabes... Lloramos.

Y creo que es todo lo que te contaré por ahora, porque me buscan y si dejo esto en calidad de borrador quien sabe cuánto pueda mandártela (o) -las cartas de antes no eran ambiguas en cuanto a género, eran ellas-

Y ahora un abrazote con beso.

domingo, 12 de junio de 2011

Horas de Junio, 2007

 
Crónica

viernes, 15 de junio de 2007

Encuentro para Máximo

 El Encuentro inició el martes 29 de mayo, ese día y el siguiente yo no estuve allí, me contaron lo que pasó y no lo recuento porque prefiero decirte lo que sí vi  y sentí yo solita. Llegué el jueves 31 después de mediodía, mucha gente, besos que repartir y lo mejor: besos para recibir y abrazos… muchos.

 Jueves 31 de mayo.- Conocí mi libro calientito, como pan recién horneado, se llama Casi un cuento y te lo enviaré (tienes que decirme cómo y tengo que contarte de Carlos). A partir de las 4 y después de la comida, se reiniciaron las mesas de lectura, tengo por aquí un programa y pudiera decirte quién leyó pero no creo que eso importe mucho, no los conoces… hasta las ocho que llegó Ernesto Cardenal, aplausos, entusiasmo, era el segundo reconocimiento. Oficial y de formato como cabía esperarse de un acto donde estuvieron presentes las autoridades universitarias y municipales, cansada, aburrida ceremonia salvo por algunos detallitos que ayudaron…   De allí a la cena, la pachanga, barriles de cerveza, una sabrosa cena, fotos con amigos, más abrazos ¿cuántos vasos de cerveza son necesarios para embriagarse?... no lo sé, pero los que tomé no me bastaron…
 Viernes 1 de junio.- Muy poco qué decir de la mañana, las lecturas giran alrededor de temas extraños (¿será que la cerveza?), los escritores, aunque más los poetas, son entes que andan en terrenos pantanosos siempre y a mí me gusta navegar a punto de hundirme siempre en las conversaciones con criaturas tan inestables (jajaja, mi estabilidad conmueve).

Por la tarde, 16 horas, después de la comida, inundados de letargo, me toca leer… Aprovecho que estoy en el foro para desde aquí describirte lo que veo al fondo: tres enormes puertas de madera, cada una un cuadrado dividido en cuatro rectángulos (qué geómetra tan pésima, tienen que ser o todos cuadrados o todos rectángulos)… hay 18 hileras de 20 sillas cada una a la izquierda de un pasillo central y el mismo número de filas y de sillas a la derecha de ese mismo pasillo. ¿Ocupadas? Una tercera parte del total. Arriba, viendo todo esto y exponiéndonos a la vista de todos, estamos 7 personas sentadas ante la mesa, como curiosidad te digo que el mejor poeta de todos es el moderador (y no leerá, mal pronóstico), José Juan Cantúa, me da la primer lectura, leo apresurada porque sé que el tiempo que tenemos es breve (siempre es así, la vida lo es) y tengo que permanecer allí sentada todo el tiempo que las lecturas  de esa mesa duran, algunos ¿oyentes? duermen descaradamente (parece que fui la única persona que consideró el tiempo que no tenemos y todos se extienden barbaridades, se lee poesía, cuento, canciones… para nada se midieron, el moderador ya no sabe cómo detener aquello)… Y  así es, mesa tras mesa. Por la noche, el momento esperado, el auditorio desde hacía rato se había llenado, gente de pie por todos lados, fotógrafos, reporteros al por mayor. Esa noche Ernesto Cardenal compartiría mesa de lectura con el Subcomandante Marcos. Y lo hicieron. De esto prefiero no hablarte mucho, sólo que la lectura de Ernesto Cardenal me impresionó gratamente, porque su voz, y su entusiasmo me hicieron olvidar mi preocupación por su edad y su posible cansancio.

 Sábado.- Viaje a Guaymas. Levantarse temprano, desayunar a las carreras y ya de último momento descubrir que no viajaremos en ninguno de los tres camiones (que se han estado cargando de escritores desmañanados, crudos, hambrientos, acabaditos de desayunar, ebrios, enojados, felices, ve tú a saber cómo), sino con César, hermano astrónomo de Pina. Vamos muy cómodamente César y su copiloto Indran, atrás vamos Pina, Karla, Elmer y yo. Afortunadamente piloto y copiloto son grandes conversadores y durante todo el camino (más de una hora) hablan de literatura, Amado Nervo, Rubén Darío… el resto de los navegantes a Guaymas, dormitamos arrullados por la sapiencia. Lo que siguió fue un homenaje, ahora guaymense, en La Casa de la Cultura (una casona antigua que en manos de la burocracia desfallece). Ernesto Cardenal, ya con señales visibles de tedio o cansancio recibió los aplausos y el cariño  de todos los que allí esperábamos inmersos en una pecera de calor aturdidor. Hubo un maestro de ceremonias que tal vez sabía todo, menos lo que podía o debía o tenía que decir. Pina emocionada subió al podio   y habló de la trayectoria del poeta, yo sentada junto a Ismael Mercado trataba de saber qué hacíamos allí. Luego cantó un coro, me parece que lo hicieron muy bien y un niño bailó la danza del venado, únicos momentos estos dos en que noté que Cardenal se entusiasmaba. Después, ay, Máximo… invertimos cerca de una hora en deambular por las calles y callecitas de ese puerto a bordo algunos escritores de los camiones llenos de ebriedad supongo y otros en autos sobrios como el nuestro donde sin embargo en una de las tantas e inútiles vueltas que dimos tomamos una horchata de coco muy rica y refrescante… hasta que llegamos a una playa llamada San José. Allí había carpas, cerveza y casi al sentarnos nos sirvieron de comer, algo que se llama cahuamanta, recordando a las cahuamas que por acá tanto fueron comidas. Allí los escritores no se limitaron a leer –labor casi utópica-, bailaron, cantaron y se mojaron en mayor o menor medida en las aguas de ese hermoso mar que desde tan cerca nos miraba ir y venir, criaturas ansiosas de parecer olas. De mí puedo decirte que casi me mojé del todo, que casi conseguí embriagarme, que casi fui feliz. Algún día, quizá, te hablaré del regreso y de las despedidas.
 josefa isabel

Pd: Ni te hablé, tampoco, del calorón

viernes, 10 de junio de 2011

Horas de Junio 2006


lunes, 12 de junio de 2006

Pues ya.
Me perdí a José Emilio Pacheco ¡chin! cuentan que fue conmovedor  (chingón es la opinión generalizada), su homenaje. Él, dicen, humilde y buena onda.
El hotel Kino, loquísimo, recordé todas las veces que el año pasado me perdí de madrugada, por sus pasillos, solo me faltaba una vela en la mano y un camisón largo, largo... en esta ocasión, sin embargo, andaba provista de mi sentido más común y ese me impide perderme.
Se murió el Alonso, supongo que supiste, supongo que sabes. Muchas lecturas estuvieron dedicadas a su memoria. Se le extrañó. El Ismael andaba muy triste y me dijo que lashoras le estaban ayudando a salirse de la depre. Le dije al Casildo “qué mal se ve el Ismael” y me contestó con su solemne voz: ”acércate a él, conversa, tal vez ya no lo vuelvas a ver”… ufff, pues quién sabe, quería bailar conmigo (el Ismael no Casildo… pero por supuesto), pero elegiría una pieza apropiada, dijo… no bailamos. Comimos ceviche de camarón y pescado (el Ismael no comió, si como me llega la coherencia, dijo)
Qué contarte… muchos textos repetidos (Pina es buena para detectarlos, de inmediato dice, ese lo leyó el año pasado, hace tres años, etc). Otros, nuevos y sabrosos. Los muy buenos, será porque los quiero mucho (y son de los pocos que alcancé a oír), Miguel Ángel Galván, Roberto Castillo, Alfonso Cortés … estuvo Xavier Velasco, no me gustó, el tipo estaba cansadísimo o se veía, tal vez era aburrimiento, con sus calcetines azul pastel su camisa del mismo color y las anécdotas divertidas pero que me supieron a plástico.
El sábado fuímonos a Kino, nos ilusionamos con la idea de, algún día, poder vivir en un sitio así, sin trabajar, sólo escribiendo. (Ya sabes, cuando la fortuna te sonría, acuérdate de mí). Las Horas, allá, ya sabes, nadie quiere escuchar, gente que se cuelga, qué afán, otros que pretenden escandalizar, la última mesa, pesadísima (un enmascarado, música, un chavo con vestido de novia, alguien que mostró sus nalgas…) dice el Tánori “¿qué no ven a su público, creerán que están frente a hermanitas de la caridad, o qué, a quién quieren asustar?, verás van a terminar con “mamá, soy paquito”, jajaja y así fue, cantaron las mañanitas para una cumpleañera ¡chale!
Pero en general, rico, hablar con los amigos, recibir regalos (música, libros, besos), repartir abrazos, llorar a ratitos, pachanguear, enloquecer y aterrizar en la pista del domingo y todos en el retorno obligado. Hubiera sido tan bueno que vinieras.


josefa isabel

miércoles, 8 de junio de 2011

Crónica pero no, para Omar



Horas de Junio, 2005

La crónica que no
Para Omar

“mal de muchos, consuelo de poetas”, me dice alguien casi al oído mientras yo pienso en cuánta muerte

¿por qué siguen hablando de la muerte?     ¿nos asusta tanto que tanto la invocamos?     Claro, es la respuesta

ahora lee Armando Alaniz, Gerardo Cornejo, no conozco ni al moderador, luego tal vez te diga     es pura lectura cansada     ahora, me voy

anduve allá afuera donde todo late con otro ritmo, se escribe otra literatura, la que no se queda en papel, la de saliva, lengua, besos, abrazos y hasta lágrimas     los reencuentros

en fin, el espejo en el que nos reflejamos… hasta tú, desde tan lejos     mira cómo aquí te estoy viendo, en este lago de palabras

la muerte, los grises, muros, soledad, oscuridad, el mundo carcomido, tenemos que salir, mirarnos en otros arroyitos     algunas lecturas han sido tan deprimentes     ningún camino  ni entrada   ni salida     pura encerrazón

es viernes, Omar     lee Alonso para Carmen Montejo, antes leyó el Oso y antes el Lobo     ésto ¿a qué te suena?

es tarde     ¿qué hacer con los poetas, qué es la poesía afuera, alrededor, más allá de lo académico?

cena, por supuesto, carne asada, está bien pero creo que yo no alcancé     llegué tarde a la repartición     (a muchas reparticiones he llegado tarde… en fin)

intentar dormir temprano

sábado, 7 de la mañana, hora de levantarse, una anónima voz al teléfono me dice: el camión sale a las 8     y no, salimos a las 9,30 y es una loquera     cada camión es como una pecera, peces de todos colores, tamaños y temperamentos ¿te has puesto a pensar que son más de 40 locuras encerradas?      ¿tantos egos?     ¿tanta soledad?

no sé qué más contarte, esto porque medio lo escribí allá     quisiera contarte del amado mar, pero ni lo vi de cerca, me enfrasqué en otras aguas y cuando quise…

que estuvo una chava norteamericana (Holly, Joly, Joli) que según dice es más mexicana que muchos mexicanos, le creo y canta      aquella canción que me trae desde entonces con “Qué haré lejos de ti / prenda del alma / sin verte / sin oírte / y sin hablarte?...”     es una letra que me… ¿turba?     creo que sí


josefa isabel

lunes, 6 de junio de 2011

Horas de junio, 2004

Vientos de junio

8 de junio de 2004

Fui y vine. El viernes en Hermosillo no pude, aunque deseé hacerlo, escribirte. El sábado escribí esto:

5 de junio de 2004
Rogelio.- escribo esto desde un camión con destino a Mazatán (el pueblo sin ele, dicen). Son sabe qué horas de la mañana y vamos al tercer día de Lashorasdejunio. Te he recordado. Tantos poetas (en dos camiones), tantos poemas y tanta poesía te trajeron al deseo que tengo de que no te me pierdas.
Hoy desayuné fruta y café. Viajo junto a Francisco Morales, de Tijuana, aunque casi es de Cananea, dice. En los asientos de enseguida van el Lobo (Roberto) Castillo y su compañera. Otros de Tijuana atrás, y delante de mí un amigo, Miguel Ángel Galván… es difícil, quiero platicarte tanto y no puedo muy bien escribir, el movimiento del camión no deja.
Quince minutos después. Nos hemos detenido. Comprar cheve es la única motivación de los pasajeros de este camión lleno de poetas y del otro también, que ya veo se detuvo  antes que nosotros. Me maravilla pensar cuánta loquera, cuánta.
La cheve está fría. Brindo contigo.
Mediodía. Estamos en un lugar caliente y lleno de gente haciendo cosas al parecer contradictorias: muchos comen, hablan otros, ríen despacio algunos, otros caminan y en unas cuantas filas, parece que la gente que está en ellas escucha lo que otros, sentados ante una mesa grande, enfrente de todo esto que te digo, leen. Están, entre otros, mi querida amiga Pina, Casildo ausente desde que lo encontré, el Sheik caricaturista leyendo poemas… Hace mucho calor. Hay empanadas, queso, tortillas y mucha comida acomodada en mesas a los lados de este salón. Todos atrás hablan yo trato de escuchar lo que se lee pero con tanto ruido ¿quién es ese que lee, que no conozco y habla de viajes de ácido y rock? No puedo seguirlo.
No sé qué hora sea ahora, aun no oscurece pero poco falta. La cheve (tanta) se acabó. Estamos en un lugar extraño que no ubico ni me ubica. Es el lecho de un río aquí en este pueblo caliente y polvoriento.
 Rogelio, sufro. Me duele. La soledad. No sé qué quiero. Pero lo quiero mucho.
Y te beso. Ya sabes.

josefa isabel

martes, 15 de marzo de 2011

Ventanas

Me despertó la lluvia. Vi el reloj: las 4:oo am. Me arrebujé en las cobijas... qué rico, el agua cayendo, interminable, copiosa, por los escalones.

Disfruté unos minutos. El placer de oír a mi abuela y mi madre platicando, de noche, los niños dormidos, lluvia cayendo... Abro los ojos y me digo ¿lluvia? si ni nublado estaba anoche. Tengo que levantarme  a ver.

Hace algunos años llegué a vivir a un sitio en un tercer piso que tenía una ventana grande cubierta con pesada cortina. No quise ver qué había atrás afuera del otro lado, pasé días regodeándome en la conjetura. Árboles, otra ventana, una calle abajo peatones caminando allá... Un día recorrí la cortina y me dije para qué, qué necesidad había... un muro gris tapiándolo todo. Oír música con los ojos cerrados, besar a oscuras, cruzar la cuerda floja con anteojos de color morado... ¿No es eso la percepción?

No llueve. Qué, esa tanta agua, entonces. Me preocupo, salgo sin cubrirme, madrugada oscura y muy fresca. No llueve, certidumbre entristada. Tubería rota, sale un surtidor que desde hace horas, no sé cómo no lo oí antes, riega el jardín que ya desborda. Hablo a vecinos, su tubería se reventó, salen adormilados, reparan. Hora de bañarse ya... entretanto, el agua, que fue tanta, se ha colado, trasminado en el jardín y ha recorrido un camino de tierra hacia el subterráneo, abajo de mi cama, poner periódicos...

Oí la lluvia con tanto placer.

martes, 8 de febrero de 2011

Es pejos. De agua.

En ocasiones aprecio esto que me rodea y que, según dicen los que saben, se llama soledad.

A unos, la soledad les queda grande.
A otros, no más les queda.

Escribir aquí (y en cualquier otro lado) es la soledad. No escribir también lo es y además es golpearse la cabeza en un espejo de agua. Y llorar.

jueves, 27 de enero de 2011

Espejos

Se van el agua, la mariposa, la arena y el pez. Se van, en mí nunca estuvieron. Soy la red que nada detiene.

También siempre me voy. Soy el agua, la mariposa, el pez, la arena soy. No hay red que me sostenga.

martes, 21 de diciembre de 2010

Quiero

"Quiero escribir nada más que poemas, pero no puede ser. Nunca lo quise tanto. Pero las deudas me bombardean. No puedo dormir por ellas. Desearía poder vender mi cuerpo a una viuda rica, pero ahora está gordo y tiembla un poco. Estoy harto de estar tan condenado y totalmente en quiebra, arruina las cosas. Quiero construir poemas lo bastante sólidos  y grandes como para que la gente pueda caminar y sentarse, comer y beber y hacer el amor en ellos. Ahora tengo nada más que el andamiaje de poemas, y nunca estoy bastante descansado como para construir los techos y las paredes. Mi mesa amontona líneas sueltas, palabras solas, nada terminado." Dylan Thomas

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Poema

Presentación de poemario.
Jueves en mi pueblo. Poemas que el autor leyó, formalidades. Ni galletas teníamos, sólo café y té. Afuera no hacía mucho frío, habíamos temido que hiciera.
Público maravilloso, breve y enjundioso.

Un evento que parecía uno más entre tantas presentaciones de libros, lectura de poemas... Afuera la noche.

Del público una mujer joven quiso comentar y concluyó hablándonos de que cuando fue niña, en segundo o tercer grado de primaria aprendió de memoria un poema y sin más preámbulo se lanzó a decírnoslo, con dicción perfecta y hermosa voz:
Otra mujer, mayor, dijo: yo escribí un poema que tal vez no les gustaría ("a ver, a ver, que lo diga" petición generalizada) y nos dijo un poema hermoso, que habla de la lluvia en invierno y de que es preferible que en invierno nieve. De verdad bello poema, me conmovió. Y para cerrar con broche de oro, ya cuando creíamos que la noche no daba para más, un niñito de seis años que llegó con su mamá dijo yo sé un poema ¿puedo decirlo? Y nos lo dijo. Ismael hubiera llorado... es un decir. Pero esta noche fue la confirmación de que la declamación nos transforma, de que la memorización de poemas nos ayuda a sobrellevar la infancia y los temores. De que la poesía.

lunes, 29 de noviembre de 2010

¿Qué está haciendo el lobo?

Cuando las manos se me calientan luego de sostener por un rato la taza del café, toco mi fría nariz y la entibio. Las caliento de nuevo y sin mis lentes acomodo las manos sobre los ojos. Qué sensación: tan agradable... hasta que empiezo a ver, atrás de las manos, atrás de la luz, atrás de mi mirada: barcos naufragados, cubiertos de algas y vida marina; verde madera pudriéndose en el agua, turbiedad líquida, fango transparente.
Afuera el lobo regresó del bosque, mueve con furia los árboles y embiste con su hocico soplador las paredes...

martes, 16 de noviembre de 2010

Mano

Ni la literatura nos reconfortará más que una mano tocando nuestra mano si a media noche despertamos asustados...

Claro, siempre y cuando no sea la mano peluda, ja. Yo les contaba una hsitoria muy de terror a los niños... que terminaba diciendo: ¡quhubo, mano! ... un chasco ¿fiasco?

Seguro que al escribir lo del principio tuve que recordar este poema de Julio Cortázar: "Happy New Year"

Mira, no pido mucho,

solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestás tu mano en esta noche
de fìn de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Asì la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.

Lindísimo poema... Lo que termina contradiciendo la afirmación de que "Ni la literatura..."
No se pueden esgrimir certezas de ese tipo...

viernes, 1 de octubre de 2010

Espera

Vivir es esperar


Se dice que hay que estar pendiente, registrar, preparar el futuro, construir los peldaños, poner los durmientes, esperar

Aún en el sueño, los ojos muy abiertos. Esperando

Esperar es un invento mental. La casa de los espejos. Hasta pagamos por entrar.

Escribir es más esperar que nada. Que ninguna otra cosa también. Tal vez

Espero cada noche que lo que la habita escriba en mí un poema.

Poder borrarlo al amanecer. Un poema perfumado y oscuro . Lleno de secretos y miel.

¿Qué es la desesperanza?