martes, noviembre 3

¡Guau!
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Nunca he sentido especial simpatía por ellos, tampoco lo contrario. Soy indiferente a los encantos que tienen para otras personas. Preferiría un gato, en todo caso (pero no lo prefiero, mejor no imagino cosas).

Los perros y yo coexistimos en sana paz. Me conduelo, eso sí, de ellos, soy capaz de alimentarles y llorar por ellos si la ocasión lo amerita, reírme de sus gracias, los veo como a seres vivos... un perro enfermo y en la calle es una piedra en el zapato de lo que casi pudiera ser felicidad rutinaria; una perra en celo me perturba, somos habitantes del mismo barrio planetario. Pero nunca estaré con un perrito en brazos o colgado de una bolsa...

Tres me han mordido (¿no que sana paz, pues?), dos de ellos negrísimos, uno se llamaba diablo el otro no sé, el tercero era café y se llamaba wiski ¿Por qué me mordieron? cada uno, de acuerdo a su tamaño y el de sus dientes y a la circunstancia -el diablo de verdad me hizo daño- eligió morderme... nunca sabré por qué. Puedo conjeturar pero hoy no quiero.

El happy vive en nuestra casa desde hace casi quince años, para su tamañito esos son muchos años de perro. Sabe cosas que yo no sabía que los perros podían saber ¿saber se aplica a los perros?
(encuentro esto en el diccionario: "Saber estar alguien: fr. Comportarse adecuadamente en un determinado ambiente")

A veces lo vemos desde la sala, por la ventana y él no se da cuenta -a veces sí se da, de esas veces no hablo- y está tirado sobre su tapete con ella, la deja comer de su plato, beber de su agua, juegan ambos, se nota que se sienten a gusto (¿sentirse a gusto aplica a un perro?) juntos. En las noches no sabremos, porque su casa está en el corral, muy lejos de cualquier ventana discreta o no. He llegado a ver, cómo, fugazmente, como si se tratara del rescoldo de alguna pasión olvidada (¿pasión, olvido, aplican a un perro?) el happy pretende que la monta.

Se comporta de manera ¿humana? cuando, tirado junto a ella (esas veces que no sabe que llevamos rato viéndolo), casi haciéndose piojito uno al otro, abrimos repentinamente la ruidosa puerta... él salta, ella también, él ladra, ella corre, él pareciera perseguirla, ella aparenta huir... Ejecutando sus papeles como si el abrir la puerta significara: ¡cámara, acción!

Todo porque el happy sabe o cree, adivina o presiente que no nos gustan los gatos.
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jueves, octubre 29

Todo parecía que iría según lo acordado:

Se corta el suministro de gas natural a una sección del pueblo, determinada fecha, aviso de por medio y se procede a hacer el trámite de compra de un estacionario, cilindro… cada cual según las posibilidades, se llena o se le pone un poco de gas, LP, cien, quinientos, mil pesos o más, muy pocos podrán hacerlo.

Una, dos secciones, tres… de pronto, llega una de las fechas determinadas de antemano (claro… ¡), el 26 de octubre y cierran el suministro de una seccionzota del pueblo, las cuadrillas de trabajo se veía que no alcanzarían, son demasiados hogares, muchas espreas que colocar, mangueras que cambiar, tanques que transportar, acomodar, subir, bajar… ya no se puede tener gas LP el mismo día que la compañía de gas cierra el gas natural. Además, según parece por errores de ¿apreciación? ¿urbanización, planeación, tuberías?, se va en este gran grupo de domicilios otra sección que tenía fijada OTRA fecha… estos últimos usuarios NO estaban preparados aún, son según me cuentan, más de 800 casas.

Repentinamente, luego de un soleado día con temperaturas de más de veinte grados, llega lo que a pesar de habder sido pronosticado, anunciado, nadie esperaba con convicción: el frente frío número sabe qué, de pronto son los dos grados bajo cero, los vientos que cortan, se meten por cualquier rendija, enfrían las casas. Casas donde no hay gas. No se encienden calentones, no bastan las cobijas, no hay agua caliente para bañarse, se recurre a la electricidad para cocinar… ¿qué hacer? El frío es tullidor hasta de ideas.

Se terminaron los cilindros, los tanques estacionarios, se acabó el gas, no están surtiendo, largas filas de gente pidiendo le lleven gas para paliar un poco el frío naciente.

Es otoño- el invierno será muy largo en la ciudad del cobre.

martes, octubre 13

Viento del norte, ven y sopla, que quiero navegar
En martes no te cases ni te embarques.

Ni en mis más locos desvaríos tengo en mente alguna de esas dos opciones.
Decíamos en este mismo espacio hace no sé cuánto... lo busco, lo busco (ya lo encontré y habla de los viernes 13, más bien), pero también constato que para ser trece el martes, este mes tuvo que empezar en jueves. Sólo enero y octubre, meses con 31 días. Y lo dicho, no importa pero qué bueno tener esas certezas (cuánta semejanza tiene esta palabra con cereza y no sólo en lo evidente)

En la mañana de este día de no barcos y no bodas, fui a un Jardín de Niños. No lo conocía, me gustó mucho que tiene un quiosquito, la directora de la escuela me explicó que es porque antes del Jardín, allí fue una placita de barrio. El barrio del Cementerio Viejo... en casi todas las casas espantan, dicen.


El mes o la semana del libro o de la biblioteca, no sé. Más de ochenta niños de 3, 4 y 5 años. La directora me presentó, les dijo que escribo libros (¡wow!). Me dieron un micrófono y me pidieron que les hablara, les dije que les contaría un cuento, se entusiasmaron con grititos revueltos con palabras inaudibles (sí oía las palabras, pero no las entendí). Les conté un cuento de ratoncito en bote de vela y de vientos que llegan y soplan ¿cómo? ¡así!!! gritaban los niños, inflando las mejillas y soplando, fuerte, moviendo árboles y casas y montañas... Y al colorado colorín, la puerta de la casa se abrió y ¿saben quién salió? ¡una ratona!! gritaron, qué previsible soy, jaja. Después inventamos un cuento colectivo pues dijeron algunos niños que lo que más les gusta de la escuela son ¡las matemáticas! LLegó el Uno, dije y era un número solito, solito, nadie jugaba con él, después llegó el dos

-y era un peleonero, número malo, dijo una niña desde su mini silla

-el tres traía las pelotas para jugar, continué... y el cuatro

-estaba glandote -un niño

- el cinco no quiso jugar con nadie

-número malo, la misma niña

- y luego llegó el seis

... así, hasta el diez que era grande, grande y corrieron todos tras él-

Les hablé del gran tesoro que son los libros, que hay que cuidarlos, no romperlos, no tirarlos al suelo, ni mojarlos, etcétera, como una bibliotecaria se los diría

Dije gracias por invitarme (ya no encontré qué más platicar a los niños) y además ya ni caso me hacían

La directora, como retroalimentación de la sesión les hizo preguntas

¿De qué se trató el cuento que Isabel contó?

Un niño se puso de pie, pidió el micrófono y con sus cinco años: "el lobo sopló y sopló y sopló..." encantador

pregunta:

¿qué otro cuento oímos?

Yoyoyoyo, muchas manitas levantadas, niños y niñas incluídas, una dice: "¡de las letras!"

Así da un chingo de gusto trabajar...

Martes trece. De octubre.



viernes, octubre 2

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Esto es un Abecegrama:

Acaba
Blanco como diamante el furioso gato humeante.
Incorporaremos junios, karma, leche, margaritas...
No ópalos, plumas, quelonios...
Rutinar sandeces te ubica verdaderamente
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wolframio

xicaque
y zafio.

Éste, un Pangrama:

Los demonios nocturnos parecen ser humildes, no se dejan ver, desconocemos su belleza. En el furor diurno gozamos en las engañosas pompas de jabón que tapan nuestros ojos. Kafkianos, creemos padecer xeroftalmia y el demonio nos hace beber whisky y ajenjo.
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Y ésto, que no tiene nombre:
No. Se olvida.
No sé: Olvida.
Vida: ¿Olseno?
(y es que la memoria cada quien la ejerce como Dios le da a entender ¿no? ¿No? Ni modo, yo así pude)
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sábado, septiembre 26

TANGUERIO

Encuentro que Mario tan cercano desde Sidney habla como si supiera (porque sabe y anda en los caminos mismos y en las veredas iguales donde solemos extraviarnos tantos):


Cuidado, amigos, con la tristeza, con las alas rotas y los días
en silencio
Cuidado con caerle de bruces al pasado y cerrar
las puertas
del presente
Cuidado con decirle adiós
a un amor perdido
sin antes bien despedirlo
Cuidado, amigos, cuidado con ar ...repentirse
de lo que ya no tiene remedio
mejor será -en todo caso-buscarle otros labios
al responso.

Mario Licón Cabrera

Y leo a Máximo, certero, que dice que ahora te llamás otra y trae a mi memoria los espejos y las voces:

En el viejo cuarto donde te amé
velan mi sangre fantasmas usureros
restos parias corroen los muebles las paredes
¡falta envido!¡truco!
gritan los besos las caricias en el aire
te llamás otra ahora
y sos más en vendaval que trueno de mi corazón
y el espejo
ah el espejo guarda tu voz
el último registro ahogado
de cuando eras virgen.

Máximo Ballester


Y no me queda otra más que tirarme de cabeza a recuperar el polvo de aquel cuarto viejo, de los relámpagos que fueron verano y calor que parecía eterno:

el viejo cuarto aquel
lleno de sol
donde me amaste
dónde

ni la oxidada mentira memoriosa
puede resucitarlo

intento desde el vientre virginal de algún pasado
ese lugar hecho de viento y tablas

donde un libro introducción a la filosofía
fue el espejo roto
que no reflejó
ni una cama, silla, objeto
en la inversímil pared que no era tal
sino el trozo de un cerro

no estás tú ni yo, sólo mi cuerpo
de pie
desnudo
y derramándose
el agua fresca sobre la cabeza

un líquido verano que parecía eterno
pero que igual que el cuarto
dónde
que me amaste
ni en el relámpago de los recuentos
existe




martes, septiembre 22

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El día, se dice.

Porque la tierra, este ¿objeto, cuerpo, pedazo de materia entre la materia? dio una vuelta más alrededor de su eje

No entiendo del todo, nunca he entendido algunas palabras. Buscar en el diccionario y descubrir que: “el día es una medida de tiempo”

Tiempo en que el Sol está sobre el horizonte / por antonom. Luz del día / Tiempo que hace durante el día o gran parte de él / día en que la Iglesia celebra al santo, el sagrado misterio, etc. / cumpleaños / Momento, ocasión. El día que le pierdan el respeto, se acabó todo / vida / adiado. m. día diado / astronómico / civil / colendo. día festivo / crítico / de Año Nuevo /de años. m. cumpleaños / de ayuno / de bueyes /de campo/de carne /de Ceniza /decretorio /de cutio /de Dios /día del Juicio/de fiesta/de fiesta entera/de fortuna/de gala /de grosura/ de guardar/día de precepto/de hacienda/ día de trabajo/ de huelga/desus/ de iglesia/de indulto/de joya/de Juicio/
de la joya…

y por lo menos treinta acepciones más

hay palabras mucho menos ambiciosas

aguamanil
trompillo
lapislázuli

pobres palabras tan bien hechas y abarcan tan poco Por otro lado, limitando su nombrar se hacen enormes

Este día se llama martes, no es del Juicio Final, ni de cumpleaños (no aquí cerca). Y está a punto de acabarse. O terminarse, concluir, dejar de ser. Un pedazo de tiempo en el que estuvimos y donde parece que nada pasó porque para el universo y la eternidad y el infinito nada pasó en este trocito minúsculo de tiempo que se llama martes y que podría llamarse miligramo, tonelada o metro...

(Si yo fuera palabra ¿que preferiría ser?: ¿punto, oscuridad, gato, malo? ¿o ser cerio, ámbar, tumefacto?)
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lunes, septiembre 21

Treinta y cinco tampoco son nada

La cita era a las 7,30. Lugar: un taller mecánico. Llegué casi puntual, jeje (palabra intransigente) Había solo tres personas, me saludaron y saludé con genuino (auténtico suena más impostado) gusto

Llegaron los demás, en total 16. La mayoría mujeres. Trajeron cerveza, botanas, refrescos, tequila

Fue evidente para mí desde el principio. Ya éramos los que somos.
Nos conocimos a los 12 años y por tres compartimos el espacio escolar, los muchos sueños idealistas (¿es repetir?) de esa edad

Nos hemos seguido viendo, eventual, accidental, fortuitamente. En ocasiones con intención de vernos, como en este día. Porque deseamos que el próximo año no se nos pase, no olvidar y festejar los: ¡35! años de egreso de la secundaria

Tuvimos doce años y trece catorce quince años. Estuvimos juntos mientras tanto.
Crecíamos, llorábamos, aprendimos, engordamos, olvidamos, dejamos de ser niños. (algunos no del todo, otros ya no lo eran tanto al entrar a secundaria). Pero allí estuvimos, revueltos, mezclados, unidos a querer o no. Nos conocimos.

Luego, tercer grado se acabó.

Y nos fuimos. Todos de todos. Matrimonios, noviazgos eternos, hijos, estudios, viajes, otra ciudad, país, triunfos y fracasos, medianía…

Viernes, taller. Me asombro y no de comprobar que lo que fuimos, somos. El guapo tiene resabios de su guapura, el simpático aún lo es, la que no hablaba no habla, la que se carcajea se carcajeaba desde entonces… léperos, groseros, se habla de política (¡por supuesto!), de los derroteros de la mantenida huelga, de los compañeros que han muerto recientemente, de los dejados, los que han enloquecido, los viudos, sangrones, extraviados, hasta de aquellos de los que nadie se acuerda

Alguien dice: "levanten la mano los que ya cumplieron cincuenta" La mayoría aún no. Ahora "los que ya son abuelos". Otra vez la mayoría dice no. Que en el bañito que está hasta atrás del taller a alguien una vez, le tocaron las nalgas, que hubo balazos anoche, que la violencia que viene, que la crisis, el frío y el calor

Se acordó una tarea, localizar a compañeros. A la mayoría de los más de 200 que fuimos.

Que somos.

(Y aquí ando: buscándome)

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