jueves, noviembre 19

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Perdidosa

Inopinadamente (qué palabra) intercaló en su charla insustancial, (digan si no, hablando como estaba del color del cielo y de la necesidad de cambiar de posición la vida), lo siguiente:

- Creo que de verdad soy una perdida –mirándose las uñas pintadas de un muy tenue rosa, uñas verdaderas, acoto

- ¿Por? –decidí no abundar en la interrogante: ¿porquédicesesoquiéntelodijocómoseteocurre,etcétera; ella quería hablar… hablaría

- Cuando Fulano y yo nos separamos, tú sabes que yo sufrí, te consta –me consta, en efecto- y luego él quiso volver y yo no quise, porque ya para qué, dijo que no quería perderme. No regresé, entonces me perdió ¿qué soy?

- mmm, pues…

- Y con Zutano ¿lo recuerdas? Pasó igual, él me perdió… por cabrón, si bastante tiempo extra le regalé –temí que siguiera su diatriba contra Zutrano, muy merecida pero también bastante dicha

- Pero no es ese el verbo, no así (trató de aflorar la función correctora de diálogos)

- No importa, a Mengano le dije orita vuelvo... y es que pensé que volvería pero yo cómo iba a saber… y entonces, pues, no volví. Él de seguro aún dice que me perdió, pobrecito
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– No sé qué decir. A ella no le importa que no sepa que decir, aun si supiera no me dejaría. Necesita cerrar su discurso:

- Como sea, yo estoy muy bien, así, de perdida ¿ y tú?


Creo que ese es un discurrir lógico y pensé en mi Fulano, Mengano, Zutano y hasta en Perengano, caramba, no puedo evitar sentirme un tanto extraviada, todos me perdieron, literal o metafóricamente… ¿o no?
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A manera de EPÍLOGO (o pilón)
PERDIDA(Chucho Navarro) Javier Solis (Mexico)
Perdida te ha llamado la gente /sin saber que has sufrido /con desesperación //Vencida quedaste tú en la vida / por no tener cariño /que te diera ilusión // Perdida porque al fango rodaste /después que destrozaron /tu virtud y tu amor // No importa que te llamen perdida /yo le daré a tu vida /que destrozó el engaño /la verdad de mi amor // Perdida porque al fango rodaste /después que destrozaron /tu virtud y tu amor // No importa que te llamen perdida /yo le daré a tu vida /que destrozó el engaño /la verdad de mi amor...
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(Tan,Tan... y nada qué ver en verdad, pero no podía dejarla pasar, no podía perderla) Y éste, también:


De Epigramas, Ernesto Cardenal

Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido:
yo porque tú eras lo que yo más amaba
y tú porque yo era el que te amaba más.
Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo:
porque yo podré amar a otras como te amaba a ti
pero a ti no te amarán como te amaba yo.
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Cada quien su versión, perversión, diversión, subversión. Así es.
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domingo, noviembre 15

aquí todo es parco y escueto

y me pregunto

cuánto podría el espíritu

sin la costumbre

tanto color y tanto verbo

resistir
(¿dónde parapetarse
qué responder
para qué hacerlo?)



aquí sólo el viento frenetiza
alguien le ha dado ese derecho
y corre por las noches
como el que sabe que llegará
o que nunca

el viento se multiplica

en nubes y polvo

que no alimentan

sino a la soledad

sábado, noviembre 7

receta en tres tiempos
(pero si no, per si mo, per ci bo, per ce bo)


Viajábamos con Guadalupe y Sylvia, Venecia, Elmer y yo, regresando de Guaymas a Hermosillo; una vez allí, yo seguiría el viaje camino a Cananea. La charla durante el recorrido pasó por variados temas, uno de ellos fue la comida, así, llegamos a los pérsimos. Yo les conté de un lugar cerca de Nogales, el cual yo siempre creí que se llamaba "laguasarca" (lawasarka?), hasta que descubrí, maravillada, un día, que el nombre de ese rancherío es "La agua zarca", les conté que allí cultivaban pérsimos. Sylvia preguntó si habíamos probado pan de esa fruta, a mí me pareció muy difícil, solo fresca la he comido, muy dulce, y difícil de cocinar, pensaba yo: Sylvia me regaló una receta para preparar ese pan. Aún no ha llegado la oportunidad de probarla. La cocina es otro oficio que no se me da.

PAN DE PERSIMO
2 tazas de harina
2 cucharaditas de canela
3 huevos
1 cucharadita de carbonato
taza de pasas
1 taza de nuez picada
1 cucharadita de royal
1 1/2 tazas de azúcar
1 cucharadita de nuez moscada
1 cucharadita de vainilla
1 taza de aceite
1 puntita de cucharadita de clavo
2 tazas de pulpa de pérsimo machacado o hecho puré (ENTRE MAS BLANDOS ESTEN MEJOR)

Se bate en este orden; huevos, azúcar, aceite, agrega los ingredientes secos cernidos (harina y especies), pérsimos y al final se agregan nueces y pasas y se lo hornea.
(¡Gracias, Sylvia!!)
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Hace algunos años, mi mamá y su amiga Domy fueron a un vivero a comprar un ¿árbol? de pérsimo. Lo llevaron a su casa cada una, lo plantaron y esperaron a que creciera y diera frutos. Nada. Hace apenas unos cuatro años, Domy llamó por teléfono a mi mamá

- ¿a qué no sabes qué es el pérsimo?

- ¿pérsimo? -invento que mi mamá respondió

-no, el pérsimo no es pérsimo

-no entiendo ¿lo que es el pérsimo es no pérsimo?

-ay, la Coyo, te digo que nos engañaron, nos vendieron un arbolito que no es pérsimo ¿o por qué crees que no ha dado pérsimos?

-¿porque no es pérsimo? -uff, esto de dialogar inventos no se me da

- ándale: es arándano

Arándano. Nadie aquí había visto un árbol de arándanos, el engaño colectivo duró tanto porque tampoco habíamos visto uno de pérsimos. Los arándanos son riquísmos, mucho menos dulces y mucho más pequeños que los pérsimos (repito el nombre de estos dos frutos tanto porque me agradan: nombres exóticos y dulzones ¿Cómo te llamas? Arándano y me apellido Pérsimo, soy primo de Dátil y de Pasita, aunque pueden confundirme con Tomate... Este fue un paréntesis en exceso simplón)

En un libro que se llama Me lo contaron... lo cuento, de José Jesús Terán Morales, y que es una compilación de anécdotas, leyendas u "ocurrencias" de la gente del campo sonorense... el autor hace mención de una anécdota, ubicada precisamente en Cananea a principios del S. XX, es "¡Qué sabrosa fruta!... ¿cómo se llama?"

Nos narra de algunos trabajadores provenientes del sur (todo lo que no es Cananea es : "El Sur" -o el norte, como si este pueblo no estuviera en ningún punto cardinal-, estos hombres además de ser del sur, eran guachos -palabras del autor) a quienes les dieron a probar pérsimos, les gustó tan dulce fruta y preguntaron el nombre, la respuesta de un minero fue:"¡Sunifánfanos", todos los testigos ratificaron la información, impávidos...

Ya en el pueblo, los informados fuereños, decidieron comprar fruta y preguntaron a una mujer que si tenía sunifánfanos; ésta los maltrató verbalmente todo lo que pudo y los echó fuera de su negocio... claro, pronto alguien les hizo el favor de aclararles que sunifánfano es, en lenguaje regional y minero, los genitales (¿la parte genital?, así podría ser singular) de una mujer (el libro dice "el deste" de la mujer)... hasta parezco viejito prejuicioso narrando anécdotas pueblerinas... jaja

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martes, noviembre 3

¡Guau!
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Nunca he sentido especial simpatía por ellos, tampoco lo contrario. Soy indiferente a los encantos que tienen para otras personas. Preferiría un gato, en todo caso (pero no lo prefiero, mejor no imagino cosas).

Los perros y yo coexistimos en sana paz. Me conduelo, eso sí, de ellos, soy capaz de alimentarles y llorar por ellos si la ocasión lo amerita, reírme de sus gracias, los veo como a seres vivos... un perro enfermo y en la calle es una piedra en el zapato de lo que casi pudiera ser felicidad rutinaria; una perra en celo me perturba, somos habitantes del mismo barrio planetario. Pero nunca estaré con un perrito en brazos o colgado de una bolsa...

Tres me han mordido (¿no que sana paz, pues?), dos de ellos negrísimos, uno se llamaba diablo el otro no sé, el tercero era café y se llamaba wiski ¿Por qué me mordieron? cada uno, de acuerdo a su tamaño y el de sus dientes y a la circunstancia -el diablo de verdad me hizo daño- eligió morderme... nunca sabré por qué. Puedo conjeturar pero hoy no quiero.

El happy vive en nuestra casa desde hace casi quince años, para su tamañito esos son muchos años de perro. Sabe cosas que yo no sabía que los perros podían saber ¿saber se aplica a los perros?
(encuentro esto en el diccionario: "Saber estar alguien: fr. Comportarse adecuadamente en un determinado ambiente")

A veces lo vemos desde la sala, por la ventana y él no se da cuenta -a veces sí se da, de esas veces no hablo- y está tirado sobre su tapete con ella, la deja comer de su plato, beber de su agua, juegan ambos, se nota que se sienten a gusto (¿sentirse a gusto aplica a un perro?) juntos. En las noches no sabremos, porque su casa está en el corral, muy lejos de cualquier ventana discreta o no. He llegado a ver, cómo, fugazmente, como si se tratara del rescoldo de alguna pasión olvidada (¿pasión, olvido, aplican a un perro?) el happy pretende que la monta.

Se comporta de manera ¿humana? cuando, tirado junto a ella (esas veces que no sabe que llevamos rato viéndolo), casi haciéndose piojito uno al otro, abrimos repentinamente la ruidosa puerta... él salta, ella también, él ladra, ella corre, él pareciera perseguirla, ella aparenta huir... Ejecutando sus papeles como si el abrir la puerta significara: ¡cámara, acción!

Todo porque el happy sabe o cree, adivina o presiente que no nos gustan los gatos.
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jueves, octubre 29

Todo parecía que iría según lo acordado:

Se corta el suministro de gas natural a una sección del pueblo, determinada fecha, aviso de por medio y se procede a hacer el trámite de compra de un estacionario, cilindro… cada cual según las posibilidades, se llena o se le pone un poco de gas, LP, cien, quinientos, mil pesos o más, muy pocos podrán hacerlo.

Una, dos secciones, tres… de pronto, llega una de las fechas determinadas de antemano (claro… ¡), el 26 de octubre y cierran el suministro de una seccionzota del pueblo, las cuadrillas de trabajo se veía que no alcanzarían, son demasiados hogares, muchas espreas que colocar, mangueras que cambiar, tanques que transportar, acomodar, subir, bajar… ya no se puede tener gas LP el mismo día que la compañía de gas cierra el gas natural. Además, según parece por errores de ¿apreciación? ¿urbanización, planeación, tuberías?, se va en este gran grupo de domicilios otra sección que tenía fijada OTRA fecha… estos últimos usuarios NO estaban preparados aún, son según me cuentan, más de 800 casas.

Repentinamente, luego de un soleado día con temperaturas de más de veinte grados, llega lo que a pesar de habder sido pronosticado, anunciado, nadie esperaba con convicción: el frente frío número sabe qué, de pronto son los dos grados bajo cero, los vientos que cortan, se meten por cualquier rendija, enfrían las casas. Casas donde no hay gas. No se encienden calentones, no bastan las cobijas, no hay agua caliente para bañarse, se recurre a la electricidad para cocinar… ¿qué hacer? El frío es tullidor hasta de ideas.

Se terminaron los cilindros, los tanques estacionarios, se acabó el gas, no están surtiendo, largas filas de gente pidiendo le lleven gas para paliar un poco el frío naciente.

Es otoño- el invierno será muy largo en la ciudad del cobre.

martes, octubre 13

Viento del norte, ven y sopla, que quiero navegar
En martes no te cases ni te embarques.

Ni en mis más locos desvaríos tengo en mente alguna de esas dos opciones.
Decíamos en este mismo espacio hace no sé cuánto... lo busco, lo busco (ya lo encontré y habla de los viernes 13, más bien), pero también constato que para ser trece el martes, este mes tuvo que empezar en jueves. Sólo enero y octubre, meses con 31 días. Y lo dicho, no importa pero qué bueno tener esas certezas (cuánta semejanza tiene esta palabra con cereza y no sólo en lo evidente)

En la mañana de este día de no barcos y no bodas, fui a un Jardín de Niños. No lo conocía, me gustó mucho que tiene un quiosquito, la directora de la escuela me explicó que es porque antes del Jardín, allí fue una placita de barrio. El barrio del Cementerio Viejo... en casi todas las casas espantan, dicen.


El mes o la semana del libro o de la biblioteca, no sé. Más de ochenta niños de 3, 4 y 5 años. La directora me presentó, les dijo que escribo libros (¡wow!). Me dieron un micrófono y me pidieron que les hablara, les dije que les contaría un cuento, se entusiasmaron con grititos revueltos con palabras inaudibles (sí oía las palabras, pero no las entendí). Les conté un cuento de ratoncito en bote de vela y de vientos que llegan y soplan ¿cómo? ¡así!!! gritaban los niños, inflando las mejillas y soplando, fuerte, moviendo árboles y casas y montañas... Y al colorado colorín, la puerta de la casa se abrió y ¿saben quién salió? ¡una ratona!! gritaron, qué previsible soy, jaja. Después inventamos un cuento colectivo pues dijeron algunos niños que lo que más les gusta de la escuela son ¡las matemáticas! LLegó el Uno, dije y era un número solito, solito, nadie jugaba con él, después llegó el dos

-y era un peleonero, número malo, dijo una niña desde su mini silla

-el tres traía las pelotas para jugar, continué... y el cuatro

-estaba glandote -un niño

- el cinco no quiso jugar con nadie

-número malo, la misma niña

- y luego llegó el seis

... así, hasta el diez que era grande, grande y corrieron todos tras él-

Les hablé del gran tesoro que son los libros, que hay que cuidarlos, no romperlos, no tirarlos al suelo, ni mojarlos, etcétera, como una bibliotecaria se los diría

Dije gracias por invitarme (ya no encontré qué más platicar a los niños) y además ya ni caso me hacían

La directora, como retroalimentación de la sesión les hizo preguntas

¿De qué se trató el cuento que Isabel contó?

Un niño se puso de pie, pidió el micrófono y con sus cinco años: "el lobo sopló y sopló y sopló..." encantador

pregunta:

¿qué otro cuento oímos?

Yoyoyoyo, muchas manitas levantadas, niños y niñas incluídas, una dice: "¡de las letras!"

Así da un chingo de gusto trabajar...

Martes trece. De octubre.



viernes, octubre 2

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Esto es un Abecegrama:

Acaba
Blanco como diamante el furioso gato humeante.
Incorporaremos junios, karma, leche, margaritas...
No ópalos, plumas, quelonios...
Rutinar sandeces te ubica verdaderamente
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wolframio

xicaque
y zafio.

Éste, un Pangrama:

Los demonios nocturnos parecen ser humildes, no se dejan ver, desconocemos su belleza. En el furor diurno gozamos en las engañosas pompas de jabón que tapan nuestros ojos. Kafkianos, creemos padecer xeroftalmia y el demonio nos hace beber whisky y ajenjo.
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Y ésto, que no tiene nombre:
No. Se olvida.
No sé: Olvida.
Vida: ¿Olseno?
(y es que la memoria cada quien la ejerce como Dios le da a entender ¿no? ¿No? Ni modo, yo así pude)
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