martes, 27 de marzo de 2007

Fructifica la memoria del niño
que fui
que fuiste
y arrodillado al margen
te hundes en el deseo de nadar
en aquella risa espumosa
que tenías
que tuviste.

Duermes.

2 comentarios:

Mari dijo...

Da frutos, sí. Y cada fruto es la esencia de ese nene que fuiste, que fui, que sigue adentro. Dormido? Despertando? Se verá...

Besos, lindísima

Máximo Ballester dijo...

Y te hago caso y me lleno de luz, me empapo.