lunes, 8 de diciembre de 2008

Sepulturas 3
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"Regresarás al polvo de la tierra, porque del polvo de la tierra has venido", Génesis 3:19

El 19 de febrero de 2006, en Pasta de Conchos, una mina de carbón en San Juan de Sabinas, en la región de Nueva Rosita de Coahuila, México, ocurrió una tragedia que abrió un cajón lleno de corrupción, falta de responsabilidad, negligencia e impunidades inconcebibles.

Atrapados por una explosión producto de la acumulación del gas metano que por cierto ya había sido, según se supo, reiteradamente reportada por los trabajadores, perecieron por lo menos 65 mineros
El dia 23 de junio de 2006 se recupera el primer cadáver de uno de los mineros. El 1 de enero de 2007 fue localizado y rescatado el cuerpo de un segundo minero muerto en la explosión.
Los restos de los otros 63 mineros desaparecidos no se recuperaron.

Ni siquiera puedo imaginar no quiero ni concebir lo que significará perder a un ser querido en tales circunstancias. No deseo intentar saber si puedo.

Lo que sí sé (porque he visto animales en descomposición, flores pudriéndose, comida echada a perder, y fotos, muchas de muertos, muertos muertosmuertos…) Sé que el cuerpo es materia que una vez muere como tal, sigue su camino orgánico de descomposición. El cuerpo se convierte en otra cosa. Ya el cuerpo cuando morimos no es la casa que albergó nuestra alma si en ella creemos, ni los pensamientos habitan el sitio que una vez cuidamos –o no- como nuestro. Los restos. En eso se convierte nuestra casa...

Entiendo yo que las mujeres, viudas, hijas, madres –qué dolor- sufren por saber que los restos de aquellos que amaron quedaron sepultados bajo toneladas de piedras, tierra, pereza sindical y burocracia, corrupción, y siglos de abuso social.

Ya es diciembre de 2008. Casi tres años han pasado. Lo que no puedo es entender a los sinvergüenzas que se aprovechan del dolor y el justo coraje de los deudos para manipular las circunstancias a favor de tal o interés económico o político. ¿Qué será de esos restos, en qué condiciones estarán, para qué buscarlos, por qué arriesgarse a perecer en tal empresa?
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4 comentarios:

Anónimo dijo...

Pasta de Conchos... un pasaje doloroso

EL HIPPIE VIEJO dijo...

Duele mucho leer esto!

Cuan poco importa la vida humana para "determinados capitales".
Todos volveremos al polvo,
como dice el Génesis,
pero cuando ocurre por responsabilidad de manos sin escrúpulos
el dolor se multiplica por mil.
Solo deseo que sus familias puedan tener un poco de PAZ!


Jose fá!
Es mi deseo que los días a venir te encuentren muy bien!!!

Muchos saludos!

Adal

Máximo Ballester dijo...

Tristísimo.
¿Corrupción? Esa palabra me suena. Y no sólo me suena sino que me huele mal. Huele a almas podridas. Esa otra podredumbre, la que pudre y echa a perder todo alrededor. Se asocia a burocracia, inoperancia, desprecio, egoísmos y a otras enfermedades y males endémicos.

Un beso, amiga.

Miriam García dijo...

ay jose fa, me dejas pensando en las viudas y los hijos, en quienes han sobrevivido a las dictaduras y siguen buscando restos, algo, un pedacito para despedirse. en los familiares de los secuestrados que nunca regresaran. otras cosas pienso.

me pregunto, que esta pasando en Cananea para que josefa este escribiendo sobre sepulturas?
nuestra historia y sus murmullos.

hace frio.
un abrazo.

m.