viernes, 23 de diciembre de 2011

Ni frío ni calor

Algunas madrugadas me despierto porque un perro, porque los gatos, porque la lluvia, el viento, o un súbito deseo de ir al baño… y en el aturdimiento del sueño despierto o del despertar soñado, el vehemente deseo de dormir ¡por favor! de nuevo, quiero saber cómo estuve dormida hace un momento y toco mis mejillas: una, invariablemente, está caliente, la otra, sin duda, estará muy  fría… Como voltear la tortilla en el comal.
Muy triste.

2 comentarios:

Lacorsaria dijo...

Ganas de soñar dormida

jose fá dijo...

Un abrazo, soñadito y caliente. Allá tras aquel mar.