jueves, 21 de junio de 2007

El infinito

Podemos asistir a más de un espectáculo por día
a más de cinco por la noche
comernos entero un gran suceso por segundo
hacer de un gran acontecer la gran noticia diaria
a cada minuto podemos tragarnos un verbo
conjugado en un presente imperfectivo

y el cuerno del gran secreto nos resonará
en las más recónditas veredas
de tu oído y de mi oído
te odia me odias te odiamos nos odias
un odio que resuene tierno
como con las alas rotas
como con la lengua yerta

un odio podremos oírnos por minuto
un odio por palabra
uno por cada uno
uno por persona
uno por cada corazón enteco y dolorido

(y todo nos lo llena el infinito).

4 comentarios:

Anónimo dijo...

¿por qué nos robas las palabras?
ya ves?, las que dejamos son casi inútiles, torpes... asi que evidencian sin remedio nuestra aprobación.
Es sólo por eso que a veces encontrarás en el blog que textos bellísimos han quedado sin un solo comentario.

Te abrazamos muchos. Creo que todos. Y yo también.

Mari dijo...

Cuando leo odio siempre pienso en un amor chiquilín enojado...

=)

Qué bonito, Jo, qué bonito...

Miriam García dijo...

Estoy tratando de comprender los mundos femeninos. Así fue como di con esta ventanita en la cual puede asomarse una y ver un poco. Disfruto mucho tus textos. Por cierto, me acaban de obsequiar Casi un Cuento. Saludos desde Tijuana.

Máximo Ballester dijo...

Un odio implacable, un odio a manos llenas, un odio que deje bien por sentado y sin ambajes todo lo que amamos, lo que amamos hasta el último pelo y sin renuncias.


Y de paso te beso.