jueves, 30 de agosto de 2007

Cartita para el que se la quiera poner (como si fuera bufanda, un arete, un lunarcito, algo que no pese, que no estorbe...)

Agridulce sol

Que las ilusiones permiten que nos levantemos y dejemos de llorar, dice mi amiga Pina. Tal vez.
¿Dónde las venden? ¿Quién las regala? ¿Cómo se fabrican?... ¿lo sabes?
Supongo que se necesita soltar un poquito estas amarras… terrestres (mira, eso lo dijo Abigael, muerto querido, dónde se me aparece). Porque con los pies tan pegosteados en el lodoso camino no se puede pretender ni una ilusión, a menos que sea muy pequeña.

Además, estoy comiendo un membrillo, un sabroso fruto amarillo, agridulce y tierno. ¿Qué estarás haciendo? Me pregunto. La última mordida que le ofrezco al que fue membrillo (aún lo es mientras lo recuerde y lo nombre, dicen) me responde que no lo sabré… tal vez nunca.

Recibe un beso con sabor a sol ácido.

2 comentarios:

Nadie más dijo...

yo lo recibo en el nombre del Padre, del Hijo y del espíritu Santo...

Amén

Anónimo dijo...

anoche me la puse

No... no puedo contarlo, pero gracias.

Un beso -tan anónimo como lo inenarrable de la noche-