miércoles, 15 de agosto de 2007

Texto naufragado en una servilleta

No es envidia al pene, te equivocas
ni es dolor por tu voz calenturienta
ni alergia de tu sombra

No es un viento remolino
ni una caricia en lo profundo del ombligo
ni se siente, tampoco, un fuego fresco

No es, te juro, ese rasguño
ese metal caliente
esa dolencia en la memoria

Ni es la uña solitaria
ni es el pie, ni la barriga
ni lo perfecto, ni lo repetido
ni lo sincrónico
anacrónico
o diacrónico
ni el tiempo…

Ni lo es ese reloj marcando tus segundos
ni estas manchas
telarañas
arañas en la servilleta

No es el café y sus pesadeces
ni inventar palabras
ni decir las inventadas
ni pensar en el invento
ni inventar el pensamiento

No es la puerta que se abre
ni la ventana que se cierra
ni es salir bajar entrar subir
ni taza con estrellas
ni mango con hilachas
ni las conversaciones con descrédito
ni las potencias de las estaciones
ni el árbol sin las hojas
ni tu cuerpo desnudo y mono
rutinario

Monótono dormir del sentimiento…

4 comentarios:

Anónimo dijo...

No, no es eso.

Saludos.

Mari dijo...

Mmmmm...
guta mucho...

¿qué es?

Para cada uno que lee será algo distinto. Para mí es algo que huele bien...

Gracias, Jo.

Fontana dijo...

¿Y qué es, qué es?
No nos dejes en el duda.
¿O es ese monótono dormir del sentimiento?

Máximo Ballester dijo...

Me quedo imaginando lo que es, lo que pueda ser en medio de esta suerte de adivinanza poética que nos ponés en la mesa como un naipe victorioso pero a la vez ya gastado de tantas partidas.

El juego es tu firmesa, una de mujer, de mujer que elige. Ese acto de libertad donde toda poeta es alta, bella.


Otro beso, por supuesto.