lunes, 6 de agosto de 2007

Quejumbre

Toda mi vida he visto llover –escupiste, como si dijeras.
Y me redujiste a ser gusano de cebolla, apestoso y llorador*.

Aquí estoy ahora, de pie junto a la máquina que logré construir con tanto esfuerzo, con todos mis ahorros y desvelos, con todos los conocimientos que logré adquirir en las turbias noches de mi esperanza…

Pero si la lluvia que conseguí hacer caer sobre tu huerto no te conmovió, sólo una idea guía mi pensamiento: ¿qué tengo que hacer para que me quieras?

*No quiero detenerme en esto. No sé nada de gusanos, pero si acaso pudiera convertirme en uno en este momento, sería el más apestoso gusano de todos y estaría llorando. Entonces, de cebolla.

6 comentarios:

JeJo dijo...

¿ Que sería de la vida sin la cebolla ?
Pan, solamente pan ...

Buch dijo...

Creo que tienes un montón de talento. HAsta aquí está explicado, no es necesario decir más. Me gusta mucho tu pararte.

Máximo Ballester dijo...

Habrá que prometer la luna. Decirle que con él hasta el infierno es un paraíso. Y si no se conmueve con tu bella poesía sólo queda secuestrarlo y pedir una importante suma de besos para dejarlo libre, si es que a esa altura se atreve.

Un beso.

Mari dijo...

No sé si esto que voy a decir es lo mejor, pero me enojo y no quiero ocultar el enojo.
Y sé que parece un enojo injusto. Pero no es injusto, estoy segura.

Te quiero por sol, por luz, por bella, por amorosa, por valiosísima. Y no te vi cara a cara nunca. Quien no lo vea así me hace enojar.

Me dolió leerte. Y el escrito tiene belleza, pero me dolió tu dolor.

Estoy gruñendo. Y no es a vos.

Mari dijo...

Y se me ocurren miles de cosas para decirte. Y no sé por dónde empezar. Y sólo me gustaría decir cosas que te ayuden a brillar cada vez más, pero no soy tan sabia como para saber cuáles son esas palabras.

Mari dijo...

Cuando me enojo sé que algo tengo adentro de mí que no está en su lugar. Así que esos dos comentarios anteriores no son para vos, Jo, ni para nadie más, sólo para mí misma (lo vi recién hoy, eso me pasa por no mirar bien mi enojo y exponerlo)

Mis disculpas, que es lo mínimo que puedo dejarte. Además de besos.