miércoles, 7 de mayo de 2008

Paso del norte 1

No conozco un puente maravillosamente grande, o levadizo, o antiguo o que arquitectónicamente sea un desafío...

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Pero sí conozco uno que se llama "Paso del Norte" Y éste no une ciudades, tampoco países, ni permite caminar sobre las aguas. Separa barrios y tiene una peculiaridad, si es que así puede llamarse (tal vez no): arriba los trenes, abajo los peatones y los autos, uno por vez. Primero fue de madera y a finales del S. XIX fue construido con los materiales actuales (aunque está fechado en 1907) para transportar en vagones el cobre extraído de la mina. Se aprovechó una pendiente para colocar la vía que llega hasta la estación del ferrocarril. Esta misma pendiente ocasionó, hace años, que un vagón mal trabado o frenado o como se diga que está un vagón de tren sin caminar, se dejara venir o ir (para el caso es igual), desde la puerta de embarque o carga y sin control corrió y corrió mientras toda la gente que vive cercana a la vía trataba, inútil pensamiento, de evacuar, detener, conjurar la tragedia que ya estaba dibujada con todos sus grises colores en la góndola veloz que descendía (“El tren que corría / sobre su ancha vía / de pronto se fue a estrellar / contra un aeroplano / que andaba en el llano / volando sin descansar.”) y que ya casi llegaba a la estación .

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El vagón, cargado de mineral, solo, sin ninguna rienda fue deteniendo su carrera un poco; allí (allá) la vieron venir un padre y su hija que caminaban, tomados de la mano, a un lado de la vía, casi paseaban. El padre logró escapar, no así la niña porque el vagón decidió voltearse justo hacia donde ella, paralizada, lo vio llegar.

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Hace pocos años, se vació sobre la tierra de los lados de la vía, las pendientes del cerro, cemento (como se hace con las manzanas caramelizadas, los plátanos con chocolate congelado). El puente está actualmente pintado de color naranja y arriba, en el centro del arco crece un árbol que parece de película de terror para niños.
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Al cruzar el puente hacia el norte, viniendo del Ronquillo (un barrio, comercial hace cien años, ahora un tanto venido a menos), se entra a Cananea Vieja (en femenino porque el nombre de este pueblo cuando aún no lo era fue "La Cananea"), el barrio más antiguo, alguna vez lugar donde vivían y tenían su comercio los chinos, siempre pobre, barrio obrero y conflictivo. Deja de ser cruce de puente y se convierte en calle, igual de angosta y con banquetas recogiditas, la calle se llama... ¡adivinaste! Calle del Puente y sigue hasta que se acaba luego de dar y dar algunas vueltas un tanto laberínticas.

2 comentarios:

Pina dijo...

Sí, siempre hay algo "detrás de" en cada puente.

Buch dijo...

Ninguna guía de viajes lo contaría mejor. LA Cananea es mejor que Cananea a secas. Y esa chispita que no quieres que se vea, me encanta.