jueves, 29 de mayo de 2008

“Que el camino salga a tu encuentro. Que el viento siempre esté detrás de ti, y la lluvia caiga suave sobre tus campos. Y hasta que nos volvamos a encontrar, que Dios te sostenga en la palma de Su mano.”


Ayer, miércoles 28 de mayo, en Tamaulipas, murió Emilio Izaguirre, amigo queridísimo.

Emilio, cuando supe, todos los pedazos de vida que contigo compartí se me cayeron del cajón donde los había guardado por quién sabe qué razón y por cuánto tiempo y ahora los tengo en los ojos, dándome tu manera de tocar la guitarra y cantar junto a Mirna. Te veo hablándome de filosofía, te oigo hacerme preguntas complicadísimas y sin darme, por fortuna, tiempo a hablar (nunca supiste que fui incapaz de responder con coherencia ¿o sí?). Aún me maravilla tu obsequiosidad, bondad y desprendimiento… no sé qué más decir sin llorar…

Esto te gustaría. Anoche, desmenuzando los recuerdos, me sorprendí pensando: ¡diablos! ¿Ahora cómo le aviso a Humberto?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Sí, de nuevo Cortázar.

Buch dijo...

Un abrazo para ti.

Mari dijo...

besos