viernes, 4 de julio de 2008

¿Cómo se llama la obra?

--Mujer que llega con bebé y se sienta para usar computadora. Bebé que no desea estar detenido, agitándose en sus brazos. Madre que pone a bebé en piso y se olvida de él; bebé que, a gatas, desconecta computadoras. Usuarios disgustados. posibilidad de bebé electrocutado latente. Madre que duerme a bebé ofreciéndole de su pecho quién sabe qué.

--Perros (3) en el porche de la biblioteca juegan a pelear, fingen que se muerden, se olisquean y ruedan por el piso. Mujer muy guapa que se ve desde la ventana, camina con un perro (otro) hacia la biblioteca. Los perros juguetones se transforman y se lanzan precisos y llenos de furia ladradora sobre el perro –intruso, el cuarto-. Éste, sobresaltado, temeroso, corre hacia la calle y es atropellado; se levanta, se sacude dolorosamente –ja- y se va trotando, remedo de caballo maltratado. Mujer acompañante –o acompañada- entra y pide un vaso de agua por favor porque qué susto, dice, cuánto peligro en las calles… dice que regresará a su casa a ver al perro. Fue mi culpa, sale diciendo casi murmurando, debí encerrarlo, susurra.

--Mujer muy guapa –otra, aunque es la misma pero sin el susto y eso la convierte en otra- vuelve. Habla intermitente, interminable, inigualable, inagotablemente, llena todas las paredes y los libros de sus palabras que hablan de accidentes, muertos, sangre, personas decapitadas, puentes sin usar; me cuenta de su caminar, comenta de los camiones, las calles empinadas, los zapatos de tacón, clases de mecánica, aceite en las uñas, cheques que no ha podido cobrar, bancos en su pueblo… una computadora se desocupa y ella deja de hablar y se pone a escribir, escribir…

--Jóvenes que teclean como si las teclas fueran producto que caducará este día, a esta hora, en este lugar. Imágenes en las pantallas llegan y se van. Los jóvenes también.

--Los abanicos giran, aburridos, no saben qué hacer. ¿No saben hacer qué?

--Personas que entran y vacían sus preguntas. Parece que no les interesa la respuesta: ¿Y las de ISEA no han llegado? ¿Va a venir el Profr. Fulano? ¿Zutanita y Menganita no vinieron? ¿A qué hora se desocupan computadoras? ¿De quién son esos perros? ¿Y ese carro verde es de usted?

--Sólo UNA persona, casi aplaudo, entra y pregunta por un libro. Que NO tenemos. No desea oír de otras opciones literarias.

--Madre que llega con dos niños estrenando celulares de juguete. Insoportable musiquita que hace pensar en geishas robóticas con ojos rojos, azules, parpadeantes…

--Mientras todo esto pasa. O durante este tiempo que en la biblioteca nada pasa sino esto, bibliotecaria supone que lee acerca de “Los viajes en la Edad Media” o que escribe un texto casi chiste que se llama:

Tarde que llega tarde: (Biblioteca atardecida)

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5 comentarios:

Buch dijo...

Tadre que llega Tarde. UN certero cuadrito. No es triste, aunque pueda parecerlo. Simplemente es. Sin ningún color de adrono, todo ha quedado relajantemente adornado.

Tú, que eres así.

Isabel.

Sylvíssima dijo...

la josefa tiene libro nuevo la josefa tiene libro nuevo la josefa tiene libro nuevo la josefa tiene libro nuevo la josefa tiene libro nuevo la josefa tiene libro nuevo la josefa tiene libro nuevo la josefa tiene libro nuevo la josefa tiene libro nuevo...

soy tan feliz !!

Mari dijo...

Uy, libro nuevo!
=))
(sonrisota)

jejeje

Es que suelo leerte mudita.

Besos!

Palbo dijo...

Un monje le preguntó a Joshu: "Esta vaca, ¿tiene la naturaleza de Buda?"

Joshu respondió: "¡Mu!"

Mario Licón Cabrera dijo...

Un día llegaré a esa biblioteca cananeense y preguntaré por el libro nuevo de la Jose Fá y si no lo tienen empezaré a gritar hasta que me lo encuenten, y si no lo encuentran llamré a Borges, que él de seguro se lo sabrá de memoria.

abrazos

elmario