lunes, 12 de febrero de 2007

Infierno Copretérito

No puedo imaginar qué haces cuando duermo. Los grillos cantan, se dice que cantan, ya sabes, esas cosas figuradas. Estás junto a mí en la cama, tu rostro no me dice nada, es la imagen de la relajación aunque ocasionalmente parece que parpadeas, sonríes o haces pucheros. ¿Qué haces tú cuando yo duermo?, tendrías que dormir, no puedo asegurarlo. De seguro también tú crees que duermo cuando tú lo haces.

Tal vez no duermas. Tal vez te pones a pensar ¿en qué piensas? Estoy dormida y tú estás pensando en tu trabajo, tus amigos, en tu día que ya se acabó, que ya se fue para siempre, piensas en esa manía detestable de los días que se van, no vuelven. Me has platicado que todo va bien, pero yo pienso en tus ojos apagados cuando hablas, en el tono tan cansado y de seguro me estarás mintiendo, no quieres preocuparme. Quisiera ser un grillo. Cantar nomás porque sí. En la noche, entre los árboles. No mirar tu respirar, no estar al pendiente de tus ojos que miran no sé qué colores cuando duermes.

Te levantas, tratas de no despertarme, no lo haces, te paras frente a mí, me miras fijamente, me haces muecas de repudio… no puedo creer que estoy imaginándolo, tú no eres capaz ¿o sí? Me miras mientras duermo y quizá sientas ternura, amor, dolor ¿por qué te dolerá mirarme? Te parezco lejana ¿puedes ver en mí a aquella mujer de hace unos años? Creo que los grillos lloran, no tienen lágrimas y por eso optan por el ruido.

Cuando hacemos el amor antes del sueño, estarás despierto en la satisfacción ¿frustrada? ¿Pensabas en otra?, acaso la añoras, reniegas de haberme tocado, entrar en mí cuando quisieras vivir en ella. Otra mujer en nuestra cama, no puedo creerlo. El chirriar de los grillos está enloqueciéndome. No te has movido, descansas, ajeno a mi pesadilla.

He despertado, algunas noches, sobresaltada, buscando tu presencia y allí estás, dormido. Creo que cierras los ojos cuando sientes que voy a despertar, finges como un experto. ¿Desde cuándo fingirás todo conmigo? Pero no, despierto y siempre estás dormido, roncando incluso. Deseo abrazarte, asegurarme de tu existencia, con tu piel anclarme, pero temo que me hables entre sueños cuando sientas mis brazos y digas otro nombre, o alguna palabra que me lastime.

Los grillos parece que se callaron ¿se dormirían también? Tendría que despertarte. Verte a los ojos, encontrar allá escondidos tus pensamientos, preguntarte con quién soñabas, pedirte que me lleves a tu sueño, rogarte que no me dejes tan sola en esta almohada, naufragando entre las sábanas que para ti son barca que te lleva… ¿a dónde te vas remando para alejarte de mí mientras duermes?

5 comentarios:

Mari dijo...

Casi triste.

Casi me perturba.

Casi me recuerda "el reformatorio" (la época en que yo sentía casi esas sensaciones que describís)

Pero hay algo en vos que no me hace llegar a sentir el desagrado de esa época. Qué bueno eso...

JeJo dijo...

Lo que comenzó dulce y casi tierno en el principio, tomó un giro con gusto a desencuentro amargo e inesperado al terminar.
Escribes muy lindo ..., com mucho sentimiento.
Atrapas en este casi cuento.


Te dejo un casi beso, mientras escucho el casi cantollanto de los grillos.


Jejo.



PD: ¿ puedes ver en mí a aquella mujer de hace "unos" años ?.
Es así, ¿ no ?.

jose fá dijo...

Jejo: tienes razón, gracias. Ya corregí. Un abrazo

Fab dijo...

la incertidumbre.
me ah quitado el sueño
varias vecez.
en su momento, cuando
supe que no se quedaria,
precisamenrte fue yo despierto
ella dormida, dandome la espalda.

ahi lo supe todo.

dias despues desaparecio.

jajaj.

lo juro es verdad.

también es dulce recordar.

jose fá dijo...

Fab:
qué lindo que te ríes, qué lindo que un recuerdo de abandono (o desaparición) te parezca dulce

ah, creo que ella no dormía