viernes, 24 de octubre de 2008

La boca se te derrite
cuando la sumerges
en el charco de mentiras
que has elegido
para regalarme
.

1 comentario:

Máximo Ballester dijo...

Qué forma más cruel y bella de delatarse. Se lo tiene merecido.
Esto supera lo de la nariz de Pinocho. Y encima te las regala: habrase visto tanta desfachatez en una sola persona. Sí, se merece varios poemas como este, justicieros e impalcables, sí señor!

Gracias por contarme la historia de la foto, se te ve preciosa con tu manita levantada hacia el futuro o hacia la vida.

Un beso, y ni pienses que se me va a derretir la boca.