viernes, 17 de abril de 2009

KAR-MA
Llegó inopinadamente: ¿puedo decirte algo? Claro, le respondí. Incluso me puse de pie pues así aprovechaba y me destrababa un poco física y mentalmente saliéndome de la página de Excel que ya rato tenía recalculándome la paciencia.

Lo miré, parecía un tanto agitado, sobresaltado, desprotegido (como siempre, debo decir)
-Vengo muy enojado
-¿Qué pasó? Pregunté y eso bastó para que me dijera y me dijera y me dijera:

Ya sabes (lo sé) por dónde me gusta caminar, así venía, mirando el basural que el viento se ha llevado a los barrancos, los mezquites todos llenos de bolsas de plástico. Pensando venía, tranquilo… y entonces cuando subí del barranco, resbalándome entre el polvo, vi que tendría que cruzar un arroyo que se formó con la fuga de una tubería de drenaje. Visualicé la situación y me di cuenta de que las posibilidades de pasar sin afectarme eran completas, si pongo un pie en aquella piedra, si salto después a donde está seco, si… y ¿qué crees? (no espera mi respuesta): Pasó un pendejo en un pickup negro, en chinguiza y me… a ver si encuentras una palabra más adecuada, que no sea pringar ni mojar… Un instante lo miré, buscando la palabra adecuada, balbuceé: ¿humedeció, lloviznó…? sin hallarla. Me llenó, mira, mostrándome su pantalón al que yo no le vi nada extraño (ya se le había secado, aclaró), me mojó con aguas negras… ¿qué se creen éstos, dueños del mundo, de las calles, de Cananea? Pudo haberme matado e igual se hubiera ido sin voltear siquiera… ¡Me cayó agua sucia en los ojos! Decía mientras se sacudía… ¡Tragué aguas negras? ¿sabes a qué saben? No, dije. Saben a agua y a mugre y a metal y apestan, me decía Rafael cada vez más enterado de lo que le pasó… Pero –bajando notoriamente la voz- yo estoy plenamente convencido de que todo, eh, todo, lo que nos pasa es puro karma, no sé cuándo, no necesariamente en esta vida, hice algo que me mereciera empaparme de aguas negras (y empaparte por adentro, acoto, no vaya a ser que se le olvide)… Reflexiona (fugazmente) ¿sabes? Cuando era muy niño, mis papás nos llevaron a mi y una de mis hermanas a un pueblo de aquí cerca (y aquí describe el pueblo, los pueblos de Sonora en aquellos remotos tiempos), había no excusado, ni letrina, dice, había un hoyo en el suelo y mi hermana y yo dábamos vueltas y vueltas alrededor, jugando, hasta que ¿qué crees? No sé digo, por supuesto ya sabiéndolo… me caí dentro. Así que no es la primera vez, le digo, que me lleno de mierda, dice él, ya olvidado del enojo ¿sabes a qué sabe la mierda? NO (veloz respuesta)… sabe ácida, a tierra y podrido. Apesta, concluye. Voy a lavarme.

Al regresar del baño, continúa hablándome del karma y me dice entre algunas comas que se le atraviesan, a ti no te pasaría lo que me pasó, aquí confortablemente trabajando, protegida, calientita… ¿y lo del karma? le digo ¿Estoy aquí por alguna cosa que hice bien o que hice mal?
No sé, tú piénsalo, ya me voy, tengo que ir todavía a Cananea Vieja. Y se va. Y me deja.

Pensando en las aguas negras que todos, supongo, tragamos a diario o de vez en cuando, por culpa de algún pendejete con pickup o sin él que nos ¿chispea?, o por andar corriendo alrededor de donde no nos llaman y apesta.
.
Vulnerable me deja.
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Pensando en la mierda y su sabor.
.
.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

¡ese Rafael!

Máximo Ballester dijo...

Mejor alejá esos pensamientos de...
que hay Karmas que son una...

Qué desgracia lo de este hombre
mojado
llovido
enchastrado
humillado.

Me encantó el relato!

Un beso.

Buch dijo...

¿Te recalculaba la paciencia la hojita de Excel? Ja,ja,ja, que salá.

No sé si será exactamente olor a mierda, depende mucho. ¿Crees que podría referirse a olor a pantano? Ya sabes, agua prisionera.
Tuve un sobrino que olió así un rato, alguna vez...

jose fá dijo...

Fíjate, Buch... Lucina un día me dijo que no comiera langosta, no vale la pena, dijo: sabe a drenaje
¿dónde comió, tomó o probó Lucina drenaje? quién sabe.

Nos reímos mucho cuando lo dijo (murió un abril de hace cinco, seis años... híjole, no sé. Me encanta recordarla)
Y también no falta quién diga que los quelites saben a burro ¡jajaja!

Máximo, gracias a lo que alguien a quien quiero y respeto me dijo, estoy haciendo el propósito de agradecer y responder los comentarios que me dejan. De karmas, así como se ve en mi texto no sé mucho, aunque Rafael algo me dice y suelo creer lo que me conviene, como todos

Anónimo: ¿Conoces a Rafael?

Anónimo dijo...

tú me has contado mucho de Rafael...
al menos me contaste en varias ocasiones por un tiempo hará unos ¿cuatro años? tal vez poco más

Máximo Ballester dijo...

Seguro que ese alguien que te dijo lo que te dijo también te quiere y respeta.
Como sea, qué bueno que contestes, que buena tu presencia en los comentarios.

Yo de Karma tampoco, y nada.
Instant Karma, de Lennon, me gusta.
Sobre todo esa parte que dice: Todos podemos brillar.
Ya ves que todo tiene que ver con todo.

Y con un beso.