lunes, 16 de abril de 2007

Brújula

Te pedí indicaciones, imploré por el rumbo. Intentaste ayudarme con ademanes y mapas garabateados en el aire. Pero al percatarte de mi evidente incapacidad para entender el norte y el oeste de la vida, y el sur y el este de la muerte, como a niñita, de la mano, me llevaste.

Al placer.

Que yo buscaba.

2 comentarios:

Máximo Ballester dijo...

Asi voy yo de tu mano por tus letras.


Un besito no esta nada mal para hoy.

Mari dijo...

Este, que es tiernito, también tiene un dejo de tristeza...

Besotes, Jo!