sábado, 14 de abril de 2007

Ida y vuelta

Me fui de todos
desde ese lunes
lloviznado y sucio
de palomas

Al llegar a la segunda esquina
de la calle oscura
como la sombra de la tarde
me escurrí a la ausencia
no sin antes poner en la basura
los papeles rotos
y el olvido
que ya me lastraban
las cosquillas en el vientre

Me fui de todos esa tarde
y regresé
y he vuelto

y todos están
y nada se mueve
las puertas se cierran
con el rechinido de antes
las sillas
los silencios
los maullidos en los techos
son los mismos

Volví para todos
este día sin nombre ni memoria
y en la vuelta
quedaron rezagados
apenas los colores
y unos cuantitos recuerdos

Eso es todo

3 comentarios:

Máximo Ballester dijo...

Quitarse lastre para andar liviano por calles de la sorpresa y la ilusion esta muy bien.

Te fuiste de todos, asi sin mas, devolviendole a todo su color sin vos? Sin tu mirada que lo nombraba todo?

Quedo en el tamiz lo verdadero, lo que importa, lo que es un todo con el que te conectabas para irradiar poemas como este.

Te dejo un beso con la esperanza de que no sea un lastre.

Mari dijo...

=)

Es buena la sensación de irse de todos. Uno puede después volver a donde realmente quiere, a donde siente buen olor, buen sabor, buena sensación. Si la puerta está cerrada es que el olor no era tan bueno.

Y aparecen nuevas puertas abiertas...

Yo también me fui unos cuantos días al centro de mí misma. Y no estaba sola... =)

(hay un lugar en el que estás vos, ahí adentro de mí, por cierto)

Besos sin lastre (o con casi nada de lastre... )

Mari dijo...

Ché, qué lindo escribís...

no sé si te lo dije.