jueves, 12 de abril de 2007

Foto

Ya ves la lluvia caer sobre los techos y cómo se desliza acariciando al viento. Te agitas entre tu sudor y muerdes esa mueca que te sabe a ruda: quitas la mano de la caricia entre los muslos y recordando al tiempo que amamantaste en aquella arena fría te estremeces. Todo bajo la lluvia difumina su contorno, la luz se esfuma silenciosa, el verde es un recuerdo que también chorrea y tiembla. Salir no es nada difícil: tomar del suelo las manos que olvidaste levantar, soltar tu cabello para que nade, y convencer a tus pies para que te acompañen. Sales con tus mejores galas y te hundes con esfuerzo en la tarde líquida que, solícita, te niega cualquier posibilidad de olvido. Sentada encima de un tronco, pareces una foto sucia y definitivamente echada a perder, con tanta agua rodando, rodeando y metiéndose hasta por tu ombligo: tal vez de pronto te deshagas y pases a formar parte del arroyito turbio que en estos momentos está justo entre los dedos de tu pie derecho, esperando sólo una gota más para seguir corriendo.

2 comentarios:

Mari dijo...

Te leí dos veces y media hoy. Estoy atorada. Te leo y es como si fuera ruso. Y es algo entre este texto y yo.

Cuando se me pase leeré con calma, debe haber cosas ahí para mí que no puedo "masticar" ahora.

Besos, Jo, preciosa. =)

Anónimo dijo...

Me gusta. De repente no le entedia. Lo lei de nuevo. Me gusta.
Jose Luis.