miércoles, 25 de julio de 2007

La piel es el límite
la frontera hostil
que me protege

aunque algún instante
se descuide
y permita la llegada
de la siempre sigilosa
y dulce
mordida

4 comentarios:

Anónimo dijo...

para determinados fines no hay frontera en ella... sin embargo es posible inventar ese l�mite

�no lo cr�es?

Buch dijo...

Estas galletitas son deliciosas.

jose fá dijo...

anónimo: eso de "determinados fines" me parece un tanto escabroso (hasta vi mi corazón chorreando sangre en la mano de alguien)
claro, hablo de otras cosas (y tú tambien, lo sé)

Buch ¿te las comes acompañándolas con cafecito caliente?... ojalá

Mari dijo...

Sabés, hace un tiempo se me ocurrió la idea de que los cuerpos son los que nos separan. No nos unimos al juntar los cuerpos, sino al perderlos.

En cuanto a la "mordida"... me hace pensar en el deseo y en dios mordiéndonos los talones para avanzar. Mmmm... tenía pensado un poste, vamos a ver qué sale. =)