viernes, 20 de octubre de 2006

poema para un gato muerto

estaba muerto
el gato
(era color blanco con manchas grises
o negras
tal vez lo gris era cemento
lo negro sólo sangre seca
y lo que vi blanco pudiera ser la muerte)

no tenía un color el gato
pero estaba
muerto

le brotaba una mueca
de ternura y de miedo
una máscara sucia de fiereza
con una dentadura
que parecía el esqueleto
de un insecto muy flaco
que muriera sonriente después
del apareamiento

estaba tirado el gato
recibiendo indolente
el sol de mediodía
en plena mediacalle
metiéndole el pie a cualquier ojo
tuerto
haciendo con las cuencas podridas
guiños grotescos

se defiende ese gato
y está muerto
sacándole la lengua maloliente
a los que pasan sin ningún muerto
a cuestas
que en la mirada les duela
cuando voltean por descuido
y ven
sólo un pobre gato
descolorido
golpeado
y para colmo:
muerto

6 comentarios:

Perséfone dijo...

este poema yo lo habia leido antes... en alguna revista... la cábula? no sé, pero ya lo habia leído hace mucho...

jose fá dijo...

Sí... de hecho muchos de estos poemas puedes haberlos leído antes. No sé si en La Cábula.

Otros... creo que no.

Gracias por leer. Gracias por comentar. Gracias por recordar este poema...

Pina dijo...

yo tambien lo recuerdo
mucho

Azul caleidoscopio dijo...

el recuerdo de la muerte... revive.

Bernyciento dijo...

Hasta la muerte tiene su propio sentido monocromático... y los gatos son inmortalizados... Cada día que paso por este mundo, me enamoro más de una mujer polifacética llamada Poesía... Muy buen poema, maestra...

Con todo mi cariño, admiración y respeto,
su amigo, alumno y cómplice literario,
Ó. Bernardo Duarte B.

P.D. Visite mi blog...
http://universoberny.blogspot.com

Máximo Ballester dijo...

Aqui la muerte ha dispuesto un cartel con ese gato: MIREN, dice. Y el pobre, como alguien dijo de un perro, con los dientes nuevos.